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Vol. 77/No. 10      18 de marzo de 2013

 
(especial)
Dando vida a la Revolución Cubana para
los trabajadores de EEUU y del mundo
‘Cuba y Angola: Luchando por la libertad de África y la nuestra’
presentado en feria de libro de La Habana
 
Militante/Tom Baumann
Panel en presentación de Cuba y Angola: Luchando por la libertad de África y la nuestra, en feria del libro de La Habana, 18 de febrero. Desde la derecha, Jorge Sutil, dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas; Mary-Alice Waters, editora del libro; Martín Koppel, moderador; los generales cubanos Harry Villegas y Gustavo Chui.

A continuación reproducimos las palabras de Mary-Alice Waters en una presentación de Cuba y Angola: Luchando por la libertad de África y la nuestra que se celebró el 18 de febrero durante la Feria Internacional del Libro de La Habana de 2013. Un artículo sobre este evento comienza en la portada. Waters es la editora de este nuevo título de la editorial Pathfinder y miembro del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores.

En el panel también participaron Gustavo Chui y Harry Villegas (conocido por su nombre de guerra, Pombo), ambos generales de brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y Jorge Sutil, miembro del Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Martín Koppel, responsable de la preparación del libro en español, moderó la actividad.

Copyright © 2013 por Pathfinder Press. Se reproduce con autorización.
 

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Quisiera hablar principalmente sobre la importancia de este libro —Cuba y Angola: Luchando por la libertad de África y la nuestra— para el trabajo político que hacemos hoy día los comunistas en Estados Unidos y otros países más allá de Cuba.

La actual crisis internacional de producción y comercio, que se va propagando, estalló primero en la esfera financiera con mucha fuerza hace más de cinco años. Todavía está en sus primeras etapas. Esta contracción en la producción del trabajo humano no ha sido excepcional en la historia capitalista, ni tampoco fue imprevista, aún si su inicio no era previsible.

No es producto de políticas fiscales o monetarias “equivocadas” por parte de uno u otro gobierno capitalista, como algunos nos harían creer. Ni tampoco es producto de “excesos” o de “codicia”. No, más bien es producto de las leyes de funcionamiento del capital mismo, incluyendo sus inevitables “excesos” y “codicia”. Lo que tenemos por delante al profundizarse la crisis son décadas de convulsiones económicas y sociales, crecientes conflictos interimperialistas y guerras coloniales “indefinidas” que se van expandiendo. Esto no es algo que podamos prevenir.

Sin embargo, mucho más importante para nosotros es el hecho de que también nos encontramos al inicio de lo que pronto serán décadas de una creciente resistencia más y más por parte de los trabajadores y agricultores alrededor del mundo frente a las consecuencias de esta crisis que nos ha sido impuesta.

Y nosotros necesitamos esas décadas, porque es solo en el transcurso de dichas batallas que la clase trabajadora puede adquirir la experiencia y conciencia necesaria para transformarse y crear la dirección comunista que hoy día no existe: una dirección capaz de hacer lo que el pueblo trabajador de Cuba inició en nuestro hemisferio hace más de medio siglo.

Eslabón en la continuidad proletaria

Es la Revolución Cubana la que hoy día ofrece el eslabón vivo de continuidad de la clase trabajadora con los primeros años de la victoriosa Revolución de Octubre de 1917, remontándose a la Comuna de París de 1871, a las revoluciones de 1848, al Manifiesto Comunista y a la creación del movimiento obrero moderno.

Y por eso es tan importante Cuba y Angola, el libro que hoy discutimos.

Le da vida al ejemplo de la Revolución Cubana para los trabajadores, para los jóvenes cuyos ojos están más predispuestos a ver ese ejemplo, con toda su riqueza de detalles, que en cualquier momento en los últimos 60 años. Más predispuestos gracias a sus propias experiencias.

Y por favor, permítanme repetirlo. Es lo más importante que quiero enfatizar. Sabemos por experiencia como parte de la clase trabajadora que el pueblo trabajador en Estados Unidos está más predispuesto a aprender del ejemplo de la Revolución Cubana y a considerarlo que en cualquier momento desde los primeros disparos del asalto al Moncada.1

Eso no es algo que tengamos por delante. Ya ha ocurrido.

Crisis para el pueblo trabajador

Según una encuesta reciente, casi el 25 por ciento de los trabajadores en Estados Unidos han estado desempleados en algún momento desde que la crisis se aceleró hace cinco años. Cuatro de cada cinco trabajadores —¡el 80 por ciento!— conocen a alguien en su círculo familiar o de amigos que ha perdido su trabajo.

Si bien las cifras oficiales de desempleo han bajado unos puntos, se debe parcialmente al hecho que millones de los que llaman “trabajadores desanimados” simplemente han dejado de buscar trabajo, y ya no los cuentan en las estadísticas más citadas. La mayoría de los que han encontrado trabajo tuvieron que aceptar recortes de salarios, a veces recortes drásticos.

Millones de familias obreras han perdido sus casas, sus ahorros de toda la vida, su acceso a la atención médica (una pérdida que las “reformas” de la actual administración van a amplificar, y no reducir).

Tal vez lo más importante sea que una mayoría considerable —más del 60 por ciento, y la cifra va subiendo— ya no piensan que su situación económica va a mejorar en los próximos años.

Los golpes de esa magnitud no quedan sin registrarse en la conciencia de millones de personas. Y es ahí donde comienza la verdadera política, como nos recordaba Lenin. Con las acciones de millones de personas.

Respuesta en la clase trabajadora

Doy algunas de estas cifras para destacar un hecho sencillo. Mucha gente nos pregunta: “Por qué no está pasando nada frente a esta crisis y sus consecuencias?” Nuestra respuesta es que mucho sí está pasando, y, de hecho, mucho ya ha pasado.

Pero a menos que uno forme parte de la clase trabajadora —y de una parte especialmente atenta— aún no lo podrá ver. Si uno está más allá de la clase —o más allá de su conciencia de clase en gestación— no lo escuchará de boca de los trabajadores que van debatiendo entre nosotros. Y no se menciona en los reportajes de la prensa burguesa; ellos están sordos ante eso.

Pero las expresiones más amplias en las calles de estos cambios de conciencia empezarán —como sucedió en los años 30— cuando comience una recuperación económica cíclica, aunque sea breve, que les dará a los trabajadores más confianza de que la correlación de fuerzas ha cambiado a nuestro favor, de que están en condiciones más favorable para luchar.

Una de las maneras en que sabemos lo que ya ha cambiado es la respuesta que recibimos de otros trabajadores cuando vamos de puerta en puerta en barrios obreros, conversando con cualquiera que abra la puerta de cómo su vida ha sido afectada en los últimos años. Una medida de la sed de explicaciones de lo que está pasando, una medida del deseo de debatir sobre lo que nos enseña la historia y lo que el pueblo trabajador puede hacer para resistir efectivamente, fueron las casi 3 500 suscripciones a nuestro periódico, el Militante, que se vendieron en unas cuantas semanas a fines del año pasado, yendo de casa en casa, de apartamento en apartamento, en barrios obreros.

El nivel de la respuesta no lo hemos visto en unas cuantas décadas. Y junto con esas suscripciones, los trabajadores compraron cientos de libros, libros serios como los que ustedes encuentran en el stand de Pathfinder aquí en la feria del libro: como Malcolm X, la liberación de los negros y el camino al poder obrero, por Jack Barnes. Como Rebelión Teamster, por Farrell Dobbs. Como Los Cinco Cubanos: Quiénes son, por qué les fabricaron un caso, por qué deben ser liberados.

Y hoy estamos vendiendo Cuba y Angola: Luchando por la libertad de África y la nuestra, de la misma forma: sí, de puerta en puerta, en barrios obreros. Y los trabajadores lo están comprando con interés.

Sabemos por nuestra experiencia concreta que no hay mejor forma de presentar la Revolución Cubana al pueblo trabajador a la juventud en Estados Unidos. Libros como Cuba y Angola y Los Cinco Cubanos les ayudan a comprender lo que realmente es una revolución socialista, por qué es necesaria, cómo los seres humanos sencillos nos transformamos cuando luchamos no solo por nosotros sino también por otros.

René González lo expresó elocuentemente en su relato de primera mano sobre la misión internacionalista que cumplió en Angola en 1977-79, que se reproduce íntegramente en estas páginas, cuando escribió: “La experiencia angolana me enseñó que las obras más hermosas las levantamos hombres imperfectos, cada uno un breve impulso en la historia”.

Libro sobre la revolución

Martín ya describió cómo Cuba y Angola recoge en un solo libro muchos niveles diferentes de experiencia y examina los mismos acontecimientos históricos desde diferentes perspectivas: desde las más altas responsabilidades de dirección y la más amplia perspectiva histórica, ofrecidas por Fidel [Castro], Raúl [Castro] y Nelson Mandela; hasta las observaciones perspicaces de cuatro generales de las FAR que fueron oficiales de primera fila en el “ejército revolucionario del pueblo” cubano, según lo llamó Raúl, dirigiendo la batalla aquí y en África (incluso el general Chui, quien nos acompaña hoy); y los voluntarios más jóvenes, como Gerardo [Hernández], Fernando [González] y René [González], que describen vivamente cómo su vida se transformó aún más en la “escuela de la vida y de la lucha” en Angola, según lo expresó Raúl.2

Quiero destacar solo dos puntos.

Cuba y Angola no es un libro sobre Angola. No pretendemos escribir de manera detallada sobre la lucha heroica del pueblo angolano en la primera guerra de liberación contra Portugal. Ni tampoco sobre la segunda guerra de liberación para repeler y derrotar la invasión del régimen del apartheid de Sudáfrica y sus partidarios imperialistas en Washington.

Es un libro sobre Cuba y la Revolución Cubana, relatada por cubanos en las filas delanteras de “la más grande proeza internacionalista que ha realizado Cuba”, usando las palabras de Fidel.

Es un libro sobre las maneras en que el internacionalismo proletario del pueblo cubano —tanto de los que cumplieron misión en Angola como de los que se mantuvieron en las primeras filas aquí, incluso sus familias y seres queridos— fortaleció la alianza de los trabajadores y pequeños agricultores que siempre ha sido la base de la revolución, y permitió los avances consolidados a través del proceso de rectificación de los años 80.3

Raúl lo expresó muy bien en mayo de 1991, el día en que la victoriosa bandera de batalla de la Operación Carlota fue regresada a Cuba: “En los nuevos e inesperados desafíos, siempre podremos evocar la epopeya de Angola con gratitud, porque sin Angola no seríamos tan fuertes como somos hoy”.

Ni tampoco lo seríamos ninguno de nosotros, en ningún país.

Sin los años de la gesta internacionalista en Angola, sin el proceso de rectificación del pueblo cubano, el peso abrumador de los “nuevos e inesperados desafíos” del Período Especial, que ya había comenzado cuando las últimas tropas cubanas regresaron de Angola en 1991, habría sido infinitamente mayor. Las energías creadoras y la resistencia del pueblo trabajador de Cuba habrían sido sometidas a pruebas aún más severas.

La batalla victoriosa de Cuito Cuanavale, para usar ese hito simbólico que Nelson Mandela destacó, no solo cambió la historia de África austral. Cambió también la historia de Cuba.

Y sin temor de cometer perjurio, podemos declarar que cambió también el futuro de los revolucionarios en Norteamérica.

Sin embargo, han pasado 25 años desde ese momento histórico, y ahora una gran parte de esa gran epopeya se desconoce entre las nuevas generaciones que han llegado, y llegarán, a las primeras filas de combate: desde Estados Unidos hasta Cuba y África.

Martín y yo presenciamos esto hace unos años en Guinea Ecuatorial cuando, a invitación de la Universidad de Guinea Ecuatorial y del entonces embajador cubano a Guinea Ecuatorial, Víctor Dreke, quien también nos acompaña hoy, participamos en la primera feria del libro en ese país. Cada libro que teníamos de Nelson Mandela y cada libro de Thomas Sankara, dirigentes no solo de los pueblos de África sino del pueblo trabajador en todo el mundo, desaparecían de la mesa tan pronto lo sacábamos de la caja. Para muchos de los jóvenes allá, la mayoría de los cuales ni siquiera habían nacido cuando el régimen del apartheid cayó frente al ascenso revolucionario del pueblo sudafricano, esta era una historia que conocían muy poco y deseaban hacer suya.

Cuba y Angola se propone hacer un pequeño aporte a llenar el vacío de los libros que relatan esta historia, y a alentar a los que participaron en esas épicas batallas a que las hagan conocer.

Cinco revolucionarios cubanos

Por último, quiero destacar las partes de Cuba y Angola que cuentan la historia de la participación de Gerardo, Fernando y René en la misión internacionalista. Ellos describen, en sus propias palabras, cómo esa experiencia de combate los formó y cómo quedaron transformados para siempre. Vemos cómo llegaron a ser los hombres que son hoy: el mejor fruto de la Revolución Cubana.

Sus crónicas muestran lo decisivo que fue la misión internacionalista cubana en Angola al producir toda una generación de dirigentes de la revolución, entre los cuales los Cinco son un símbolo ante el mundo.

El relato de Fernando se puede leer por primera vez aquí en Cuba y Angola. Y si bien los relatos de Gerardo y René y sobre ellos se habían publicado antes en Cuba, se conocen poco en el exterior.

Incluir sus relatos significa que para nosotros este libro es un arma más que podemos emplear en la batalla por la libertad de los Cinco. No hay mejor manera de presentar a Ramón, Antonio, René, Fernando y Gerardo a nuevas generaciones de trabajadores, tanto jóvenes como mayores, que a su vez están comenzando a verse transformados por las escaramuzas iniciales de las batallas de clases que se perfilan en el horizonte.

No hay mejor forma de contestar la pregunta, “¿Quiénes son los Cinco Cubanos?”

No hay mejor forma de demostrar que “sí, existe una alternativa”, existe un camino hacia el futuro para el pueblo trabajador en este mundo que hoy día está más y más en crisis. La Revolución Cubana nos ha dado ese ejemplo. Y por eso les damos las gracias.


1. El 26 de julio de 1953, unos 160 combatientes al mando de Fidel Castro asaltaron el cuartel militar Moncada en Santiago de Cuba, dando inicio a la lucha revolucionaria para derrocar la dictadura, apoyada por Washington, de Fulgencio Batista, que culminó con el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959.

2. Gerardo Hernández, Fernando González y René González son tres de los cinco revolucionarios cubanos que cumplen sentencias draconianas en prisiones federales en Estados Unidos bajo cargos amañados de conspiración de cometer espionaje y asesinato. El Militante ha ofrecido reportajes durante los últimos 14 años sobre la lucha mundial por su libertad.

3. El proceso de rectificación fue la trayectoria política iniciada por la dirección revolucionaria cubana en 1986. Representaba un viraje para alejarse de copiar la sofocante política antiobrera, en lo político y lo económico, que por mucho tiempo habían prevalecido en la Unión Soviética y Europa Oriental. La desintegración de esos regímenes en 1991 llevó a la abrupta pérdida del 85 por ciento del comercio exterior cubano y precipitó una profunda crisis económica, social y política conocida en Cuba como el Período Especial.


 
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