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Vol. 80/No. 26      18 de julio de 2016

 
(portada)

Fallo cambia poco para trabajadores inmigrantes

 
POR EMMA JOHNSON
Como resultado de la falla de la Corte Suprema de tomar una posición decisiva, quedó anulada el 23 de junio una orden ejecutiva del presidente Barack Obama que otorgaba un estatus legal inestable a padres indocumentados de ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes. En el mejor de los casos la orden hubiera permitido que 4 millones de adultos aplicaran para obtener permisos de trabajo de 3 años, y que temporalmente no fueran deportados si pasaban una verificación de antecedentes.

En una rueda de prensa después de la decisión, Obama dijo que emitió la orden ejecutiva en noviembre de 2014 porque “no le quedaba otra alternativa” en su meta de hacer “nuestro sistema migratorio más inteligente, más equitativo y más justo” después que no pudo lograr que el Congreso aprobara una ley migratoria.

“Lo he llevado a los límites de mi autoridad ejecutiva”, dijo Obama, lavándose las manos de cualquier intento de regularizar el estatus de los trabajadores inmigrantes.

El voto de 4 a 4 de la Corte Suprema dejó vigente el fallo de una corte de distrito que le prohíbe al gobierno implementar la llamada Acción Diferida para Padres de Estadounidenses. El programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, sigue vigente. Bajo este programa 730 mil inmigrantes que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños han recibido permisos de trabajo renovables de dos años.

Mientras Obama se presenta como un amigo de los inmigrantes, él ha continuado las políticas de los presidentes Bill Clinton y George W. Bush. Desde 1995 el número de agentes fronterizos ha subido de 5 mil a 20 mil. Gran parte de la frontera con México está cercada y bajo vigilancia con aviones no tripulados y sistemas de monitoreo.

Bajo la administración Bush se suspendieron las redadas de fábricas; la última redada de gran escala fue en Postville, Iowa, a mediados de 2008. Las redadas estaban provocando cada vez más protestas en las que participaban trabajadores negros, caucásicos y otros nacidos en Estados Unidos. Durante muchas de estas redadas de fábricas estos trabajadores ayudaban a sus compañeros de trabajo indocumentados a escaparse de la migra.

Esto fue resultado de las masivas protestas de trabajadores inmigrantes, en su mayoría mexicanos, que estallaron con una huelga nacional el 1 de mayo de 2006 en la que participaron más de 2 millones de personas, y que continuaron por varios años, ganando el respecto de otros trabajadores.

El gobierno de Estados Unidos ha utilizado otros métodos para reglamentar el flujo de mano de obra inmigrante, la cual necesita para reducir el valor de la fuerza laboral en general.

Los centros de trabajo que utilizan el programa de verificación electrónica E-Verify para comprobar el estatus migratorio de empleados potenciales, han aumentado de 10 mil hace una década a 600 mil en la actualidad, lo cual hace más difícil que trabajadores sin papeles consigan empleos. Alrededor de 1 400 patrones se inscriben en E-Verify cada semana. Washington también ha aumentado el uso de “auditorías” de documentos migratorios de los empleados.

El número de trabajadores indocumentados alcanzó el nivel máximo de 12.2 millones en 2007. Desde el 2007 al 2009, la crisis económica convirtió a Estados Unidos en un destino menos atractivo. Junto a las medidas de control migratorio, esto ha reducido la cifra de indocumentados a menos de 11 millones. La cantidad de deportaciones el año pasado fue la más baja desde 1971.

Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional —que supervisa a la policía de inmigración— dijeron que la anulación de la orden ejecutiva de Obama no cambiará sus prioridades y no hará las deportaciones de inmigrantes “no criminales” una prioridad.  
 
 
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