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Vol. 81/No. 41      6 de noviembre de 2017

 
(portada)

Trabajadores viven catástrofe en medio de ‘recuperación’

 
POR TERRY EVANS
Las condiciones sociales y económicas que azotan a los trabajadores no están mejorando. Estas condiciones hicieron que millones de trabajadores no votaran en 2016, o que votaran por Donald Trump para presidente, apuntando a “drenar el pantano” de los políticos de Washington de ambos partidos que no están haciendo nada para detener el desastre que enfrentan.

Y los demócratas, la prensa liberal, algunos republicanos y la izquierda de clase media, aún furiosos por la elección de Donald Trump, continúan intentando expulsarlo del cargo.

Tras ocho años de una “recuperación” económica oficial, millones siguen enfrentando la disminución de ingresos y la carencia de empleos a tiempo completo o bien remunerados, especialmente en ciudades más pequeñas y áreas rurales.

El área metropolitana que incluye a Steubenville, Ohio y Weirton, Virginia del Oeste, es una de las regiones del “rust belt” (cinturón de óxido), donde trabajadores apoyaron a Barack Obama en 2008 y 2012 —buscando un cambio que no lo consiguieron— y por Trump en 2016

“Hay una disminución de miles de empleos en el área metropolitana de los que había al principio de la Gran Recesión”, escribió Eduardo Porter en el New York Times el 11 de octubre. “Los salarios por hora son más bajos de lo que eran hace una década. La fuerza de trabajo se ha reducido en un 14 por ciento”.

Porter es uno de los que piensan que los trabajadores la están pasando mal porque no son lo suficientemente inteligentes para integrarse en el nuevo mundo de hoy. “Basados en el carbón y el acero, Steubenville y Weirton no estaban aptos para sobrevivir las transformaciones producidas por la globalización y la economía de la información”, escribió.

Quizás Porter piensa que el acero, el carbón, los automóviles, las lavadoras, los tostadores y el resto de los productos que utilizamos salen de impresoras 3D o presionando el botón de impresión de tu computadora, en lugar de ser hechos por millones de trabajadores en todo el mundo

Él dice que las dos ciudades obreras “puede que sean demasiado pequeñas para sobrevivir”.

Argumentando que la manufactura es una cosa del pasado, dice que “las oportunidades en la era de la información se han agrupado en densos enclaves urbanos donde las empresas de alta tecnología pueden acceder a abundantes fuentes de personas capacitadas y creativas”. ¿Entonces, cuál es el destino de los trabajadores en Weirton? “Tal vez la mejor política”, opina Porter, “sería ayudarlos a mudarse a una gran ciudad cercana”.

Él piensa que todas las “personas inteligentes” se están mudando a Nueva York, San Francisco y ciudades similares. ¡Así que el resto del país está destinado a quedar vacío!

Los que piensan de esta manera creen que la clase trabajadora es un peligro para su mundo. Son atrasados, amargados y enojados, responsables de que Trump sea presidente.

El Weirton Daily Times informó que la tasa de mortalidad en Virginia del Oeste por la epidemia de opiáceos en la clase trabajadora es tres veces mayor que el promedio nacional, la tasa de sobredosis fatales por drogas más alta en el país. Y el estado tiene la tasa más alta de bebés nacidos dependientes de opiáceos.

Los legisladores de Middletown, Ohio, están discutiendo una propuesta para que los policías tengan un límite en el uso del antídoto opiáceo Narcan. Si tienes una sobredosis, te darán el antídoto dos veces. A la tercera, “estás fuera de juego”.

Los trabajadores que se mudan de las áreas rurales a las ciudades encontrarán a otros, que como ellos, enfrentan las mismas o peores condiciones. En Nueva York, el número de estudiantes de escuelas públicas sin vivienda —sin contar a los adultos— llegó a 100 mil el año pasado. Eso es el 10 por ciento de los escolares.

Los altos costos de la vivienda, salarios estancados, un sistema de transporte en ruinas, brutalidad policial están entre las cosas y otras peores que enfrentan los trabajadores en la Gran Manzana.

Y la adicción a los opiáceos y las muertes están aumentando, especialmente en el Bronx y Staten Island. Las muertes per capita son las más altas en el Bronx. En Staten Island los pocos centros de tratamiento disponibles están ubicados donde existe el menor porcentaje de consumo de drogas, lo que hace más difícil que las personas obtengan ayuda. El aumento en las muertes por opiáceos en la ciudad ha recibido atención de los medios, dice el New York Times, porque involucra a trabajadores caucásicos.

Trump, al igual que Obama, no resolverá los problemas que enfrentan los trabajadores. Ambos sirven a los gobernantes capitalistas que buscan aumentar sus decrecientes tasas de ganancia en medio de una crisis a largo plazo de la producción y el comercio, arremetiendo contra los trabajadores. Y mientras millones continúan buscando cambios, el Partido Socialista de los Trabajadores encuentra amplias oportunidades para discutir las raíces de la crisis con los trabajadores y un creciente interés en el programa y la actividad del partido.  
 
 
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