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Un semanario socialista publicado en defensa de los intereses del pueblo trabajador
Vol. 81/No. 4      23 de enero de 2017

 

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1990-2017
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Receso en publicación del ‘Militante’
Esta edición del Militante es de dos semanas. Número 5 se enviará el 26 de enero. .
(artículo principal)

Ataques de Obama fomentan odio anti-judío

POR EMMA JOHNSON
Y JOHN STUDER
La decisión del gobierno saliente del presidente Barack Obama de permitir que se aprobara la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 23 de diciembre que condena a Israel, debilita tanto el derecho de Israel a existir como la lucha por los intereses nacionales del pueblo palestino.

Da luz verde a las corrientes antisemitas que abogan por la destrucción del estado judío —incluyendo a los partidarios del Boicot, Desinversión y Sanciones— y los que realizan actos terroristas contra los judíos en Israel y en los asentamientos de la Ribera Occidental como el grupo reaccionario Hamas en la Franja de Gaza en Palestina. También fomenta las agresivas corrientes antiárabes en Israel.

La resolución de la ONU —la cual el presidente electo Donald Trump instó fuera vetada por Obama— afirma que “el establecimiento de asentamientos por parte de Israel en el territorio palestino ocupado desde 1967, incluyendo Jerusalén Oriental, no tiene validez legal y constituye una flagrante violación del derecho internacional y un obstáculo importante para el logro de la solución biestatal”.

El secretario de estado John Kerry agregó sal a la herida en una conferencia el 28 de diciembre, en la que culpó a Tel Aviv de echar a pique las posibilidades de un acuerdo de paz negociado y calificó al gobierno encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu como el “más derechista en la historia de Israel, con una agenda impulsada por los elementos más extremos”.

Al igual que los liberales y los de la izquierda pequeñoburguesa que están horrorizados con los trabajadores estadounidenses que rechazaron a Hillary Clinton y votaron por Donald Trump, a Obama y su hermandad de meritócratas les resulta incomprensible que Netanyahu no acate ciegamente sus proclamas respecto a la política israelí.

Lo principal en esto es la cuestión judía, el derecho de Israel a existir como una patria para los judíos y su derecho a regresar a Israel, en un mundo donde está creciendo el odio contra los judíos.

La historia nos enseña que a medida que la crisis del capitalismo y la lucha de clases se profundizan, los capitalistas pierden la confianza en los métodos “normales” para defender su dominio, y recurren al terror fascista contra la clase trabajadora. Un aspecto clave de esto es la incitación del odio contra los judíos y los pogromos para desviar la lucha de los trabajadores por el poder.

La necesidad de un refugio para los judíos quedó grabada en la conciencia de los trabajadores de todo el mundo durante la segunda masacre imperialista mundial cuando los nazis marcharon por Europa, aniquilando a 6 millones de judíos, dos tercios de la población judía en Europa. Los gobernantes capitalistas de Washington y de toda Europa cerraron sus fronteras a los judíos que intentaban huir del holocausto.

Tras esta catástrofe se estableció Israel. La población judía mundial todavía no ha alcanzado el nivel que tenía antes de la guerra. En 1939 habían casi 17 millones de judíos en el mundo, principalmente en Europa. Actualmente son un poco más de 14 millones.

“Durante 2 mil años [los judíos] fueron sujetos a una persecución terrible y a los pogromos”, dijo Fidel Castro, dirigente histórico de la Revolución Cubana, en 2010. “Yo creo que fue su cultura y religión que los mantuvo unidos como una nación”.

El conflicto entre las autoridades israelíes y la administración de Obama ocurre a la vez que las alianzas políticas entre los regímenes capitalistas en el Medio Oriente están experimentando cambios tectónicos. Teherán ha aumentado su presencia militar y su influencia política desde Afganistán hasta Líbano. Los regímenes dirigidos por chiítas y suníes se confrontan entre sí. A medida que la influencia de Washington disminuye, Moscú intenta intervenir.

Israel es una nación del Medio Oriente. Tel Aviv está siendo obligado a reevaluar quiénes son sus aliados y sus enemigos. Aunque la mayoría de los gobiernos en el Medio Oriente no reconocen a Israel, muchos regímenes suníes, incluyendo Arabia Saudita y Jordania, tratan de colaborar con Tel Aviv, con quien comparten el interés de bloquear a Teherán.

El año pasado, el gobierno israelí reanudó relaciones diplomáticas con Turquía después de seis años de distanciamiento tras el asalto mortífero lanzado por un comando israelí contra un barco turco cargado con ayuda para la Franja de Gaza.

Tel Aviv está buscando un acercamiento con Moscú y relaciones más estrechas con la administración de Donald Trump.

Odio antijudío en ascenso

El odio antijudío y los ataques antisemitas están aumentando en muchas partes del mundo. Esta es la razón por la que el derecho de Israel a existir y de los judíos de cualquier país a vivir en Israel es aun más importante hoy en día.

La resolución de la ONU fomenta la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones, la cual cuenta con un creciente apoyo entre entornos liberales, académicos y gubernamentales estadounidenses y europeos. Los partidarios del BDS buscan convertir a Israel en un paria internacional, y consideran a su población judía como una masa reaccionaria. Denominan a Israel como un “estado de apartheid”. Exigen boicotear los productos israelíes y que se prohíban los intercambios artísticos, musicales y académicos con Israel.

Pero Israel hoy no guarda ninguna semejanza a Sudáfrica bajo el apartheid, y la posición de los judíos en Israel y en todo el mundo no tiene comparación con los asesinos amos bóeres que gobernaron Pretoria antes de Nelson Mandela.

Hamas y los dirigentes de la Autoridad Palestina acogieron favorablemente la resolución de la ONU y el discurso de Kerry. Estos se ajustan a la trayectoria que han seguido durante décadas, incluyendo el uso de ataques terroristas para tratar de llamar la atención de Washington y otras potencias imperialistas para que presionen a Tel Aviv. Este curso cuenta con que las masas palestinas sean espectadores pasivos.

La defensa de los judíos en Israel y el mundo, y la apertura de la única vía para movilizar a los trabajadores y agricultores palestinos para luchar por sus derechos, requiere el reconocimiento del estado de Israel.
 
 
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