NUEVA YORK — “Los gobernantes norteamericanos y sus homólogos alrededor del mundo, en su creciente competencia por mercados, recursos y mano de obra barata, implementan medidas para aumentar la explotación de los trabajadores”, dijo Paul Mailhot, candidato del Partido Socialista de los Trabajadores a gobernador de Nueva York. “Esto conduce inevitablemente a más conflictos y guerras, incluida una tercera guerra mundial, con todas las consecuencias devastadoras que ello conllevaría”.
Mailhot y Willie Cotton, candidato del partido a vicegobernador, expusieron las perspectivas de la organización en un programa del Militant Labor Forum celebrado aquí el 1 de agosto.
Cotton señaló el “carácter combinado de las guerras de los capitalistas contra los trabajadores en el país y sus guerras en el extranjero; una acompaña a la otra”. El objetivo de los gobernantes estadounidenses en la guerra en el Medio Oriente, dijo, “es dominar y saquear la región”.
Lo contrastó con el objetivo de Israel por sobrevivir como refugio para los judíos. Israel se enfrenta al gobierno reaccionario de Irán y a sus partidarios —Hamás, Hezbolá y otros grupos en Iraq y Yemen— , que declaran explícitamente que su meta es “matar judíos” y “borrar a Israel del mapa”, señaló.
Los candidatos del Partido Socialista de los Trabajadores explicaron que la única respuesta realista para contrarrestar el impulso del imperialismo hacia el fascismo y la guerra es que la clase trabajadora arrebate el poder a los explotadores y creadores de guerras, mediante la lucha revolucionaria y la construcción de partidos obreros revolucionarios.
Ataque a la soberanía cubana
Los gobernantes norteamericanos también están intensificando sus intentos de estrangular a la Revolución Cubana, dijo Cotton. Esto incluye la amenaza contra decenas de organizaciones e individuos en Estados Unidos que se han pronunciado en contra de la política estadounidense hacia Cuba.
Washington nunca ha perdonado a los trabajadores y campesinos cubanos por hacer una revolución en 1959 y “movilizar al pueblo trabajador allí para recuperar el patrimonio de su país, expulsando la dominación colonial norteamericana”, dijo Cotton.
“Es crucial que el movimiento obrero y todos los defensores de las libertades constitucionales adopten una postura inequívoca contra los ataques a cualquier organización —independientemente de su orientación política— que se pronuncie en oposición a la ofensiva de Washington contra Cuba”.
Cotton describió cómo los trabajadores cubanos utilizan la creatividad aprendida a través de su revolución para responder a la crisis impuesta por el bloqueo norteamericano. “Los cubanos no son víctimas”, dijo. “Son combatientes y siguen resistiendo”.
Desdén de DSA hacia trabajadores
“No hay contenido socialista, ni contenido obrero, en lo que representa el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y sus colegas políticos del Partido Demócrata dentro y alrededor de los Socialistas Democráticos de América (DSA)”, dijo Mailhot. “Estos políticos ven a los trabajadores como víctimas, no como luchadores. Su programa consiste en mantener el capitalismo e impedir que los trabajadores rompan con los partidos de los gobernantes capitalistas, promoviendo reformas y la visión de un ‘estado de asistencia social’”.
Mailhot señaló un par de las muy publicitadas (y aún no cumplidas) promesas de Mamdani: cinco supermercados de descuento administrados por la municipalidad para atender a una urbe de más de 8.5 millones de habitantes, y viajes gratuitos en autobús.
Se trata de “esquemas” ideados por personas que no tienen conexión con las luchas reales de los trabajadores, dijo Mailhot.
Lo que los trabajadores necesitan es una lucha liderada por los sindicatos por empleos, salarios más altos y mejores condiciones laborales, así como por la amnistía para los trabajadores de otros países que llegan a Estados Unidos sin los documentos “correctos”. Este es el camino para unir a la clase trabajadora y hacernos más fuertes.
Lo que nosotros decimos y hacemos es lo opuesto a lo que proponen los candidatos del DSA. Ellos promueven “ideas” que no son más que nuevas formas de asistencia social de un gobierno capitalista. No tienen nada que ver con movilizar a los trabajadores para que se unan en luchas que avancen los intereses de su clase. Mailhot citó a Federico Engels: “El comunismo no es una doctrina, sino un movimiento; no parte de principios, sino de hechos”.
Los políticos que se dicen socialistas, pero que se postulan como candidatos del Partido Demócrata, siembran pesimismo en lo que es capaz la clase trabajadora y confusión sobre por qué los trabajadores debemos actuar en base a nuestros propios intereses. En contraste, Mailhot citó al dirigente revolucionario ruso León Trotsky.
“Buenos son los métodos que elevan la conciencia de clase de los trabajadores, su confianza en sus propias fuerzas y su disposición a la abnegación en la lucha”, escribió Trotsky. “Los métodos inadmisibles son los que infunden temor y sumisión entre los oprimidos frente a sus opresores, los que aplastan el espíritu de protesta e indignación”.
“La clase capitalista —la clase que detenta el poder económico y político en todos los países del mundo, salvo en Cuba— siempre actúa en función de sus propios intereses”, dijo Mailhot. “En Estados Unidos cuenta con dos partidos —los demócratas, incluida su ala socialista, y los republicanos— que utiliza para defender dichos intereses. Este sistema bipartidista está diseñado para mantener la ilusión de que los trabajadores, entre otros, tienen opciones de cómo es gobernada la sociedad”.
“El pueblo trabajador necesita sindicatos, pero eso no basta. Necesitamos nuestro propio partido político, dotado de un programa que sirva a los intereses de clase de los hombres y mujeres que trabajan para ganarse la vida. El Partido Socialista de los Trabajadores está construyendo ese partido”, señaló.
Lucha contra el odio antijudío
Tanto Mailhot como Cotton subrayaron la importancia de la lucha contra el odio antijudío.
Teherán y Hamás, dijo Cotton, “están decididos a destruir a Israel y a los judíos. Como muestran las guerras allí, cada vez está más claro que Washington no actúa en interés de Israel ni de los judíos. Las clases capitalistas de ambos países tienen intereses distintos. Los gobernantes de Estados Unidos buscan crear estabilidad para su saqueo y dominación, mientras que Israel lucha para evitar un nuevo Holocausto”.