Editorial

Imperialismo y la catástrofe en Venezuela

20 de julio de 2026

Se desconoce el número total de muertos causados por los dos devastadores terremotos ocurridos al oeste de Caracas, Venezuela. Ya se han encontrado más de dos mil cuerpos y miles de personas siguen desaparecidas. Lo que sí es cierto es que el nivel de muertes y destrucción no era inevitable.

El pueblo trabajador de Venezuela es el que está sufriendo más las consecuencias de la catástrofe, a pesar de las iniciativas y los actos de solidaridad que han organizado para ayudarse mutuamente para buscar a familiares y amigos. Un gran número de voluntarios se sumó a las labores de rescate, utilizando cualquier herramienta a su alcance, mientras otros donan o reparten alimentos, agua, herramientas y suministros médicos.

“En el momento de mayor necesidad”, informó el Washington Post, “la gente común ha liderado las labores de rescate y recuperación”.

En una cruel ironía del destino, algunos de los muertos habían llegado a Venezuela ese mismo día tras ser deportados de Estados Unidos.

El afán de lucro de los gobernantes capitalistas de Venezuela, sumado a las décadas de explotación del imperialismo norteamericano y sus severas sanciones, dejaron al pueblo de Venezuela, un país rico en recursos, totalmente desprotegido ante el desastre y sin preparación para organizar el esfuerzo de rescate necesario.

Las viviendas de la mayoría trabajadora, a diferencia de las de la clase dominante, no están construidas para resistir terremotos. Los servicios públicos han estado en ruinas durante años. El suministro irregular de agua, los continuos apagones y la falta de insumos en los hospitales obstaculizan las labores de rescate. Hay una escasez crítica de excavadoras y otra maquinaria pesada para rescatar a los sobrevivientes.

Las condiciones de crisis en las que han vivido los trabajadores por años se agravaron tras la invasión norteamericana y la captura del presidente Nicolás Maduro. Washington declaró abiertamente que “gobernará el país” junto con las gigantescas compañías petroleras. Desde entonces, el gobierno estadounidense ha tomado el control de miles de millones de dólares procedentes de las exportaciones de petróleo de Venezuela.

El gobierno venezolano anunció que emprenderá un programa de reestructuración de su deuda por valor de 240 mil millones de dólares, el mayor de la historia. El plan, elaborado en colaboración con instituciones financieras norteamericanas, pondrá el peso del pago de la deuda a los tenedores de bonos sobre los hombros del pueblo trabajador. Lo que realmente se necesita es la cancelación inmediata e incondicional de las deudas del país.

Washington busca aprovechar el desastre social provocado por el terremoto para profundizar su dominio sobre Venezuela. Funcionarios estadounidenses dicen que van a financiar la “reconstrucción”. Pero este será organizado en beneficio de los bancos estadounidenses que otorguen los préstamos, a la vez que profundizará la dependencia de Venezuela al imperio del norte.

Los gobernantes capitalistas norteamericanos buscan restablecer su dominio sobre el hemisferio occidental para ganar mayor ventaja contra sus rivales, desde Beijing hasta las clases dominantes de Europa. La revolución socialista de Cuba es un objetivo especial. El bloqueo petrolero de Washington, la escalada de las sanciones, las acusaciones contra el dirigente cubano Raúl Castro y las amenazas contra Cuba tienen como fin reducir a la isla nuevamente al estado colonial.

Fue precisamente contra estas condiciones a las que se alzaron los trabajadores y campesinos de Cuba, uniéndose a Fidel Castro y al Ejército Rebelde para derrocar en 1959 a la dictadura de Batista, que contaba con el apoyo de Washington. La clase dominante norteamericana pretende borrar el ejemplo que la Revolución Cubana representa para el pueblo trabajador ante la actual crisis capitalista y la creciente tendencia hacia una guerra mundial.

La defensa de la soberanía nacional tanto de Venezuela como la de Cuba está a favor de los intereses del pueblo trabajador de Estados Unidos y de todo el mundo. ¡Fuerzas de Washington fuera del Caribe! ¡Manos de EE.UU. fuera de Venezuela! ¡Manos de EE.UU. fuera de Cuba!