EDITORIAL

¡Defender batalla de Israel para impedir nuevo Holocausto!

25 de agosto de 2025

Está a favor de los intereses de todos los trabajadores y oprimidos de Estados Unidos y del mundo que la lucha para desmantelar a Hamás se lleve hasta el final. El objetivo declarado de Hamás cuando realizó su pogromo el 7 de octubre con el respaldo del régimen contrarrevolucionario de Irán fue perpetrar otro Holocausto. Hamás y el régimen iraní siguen manteniendo esa meta hoy.

Esta lucha es una cuestión de clase fundamental para los trabajadores de todo el mundo.

Por un lado están los intereses de la clase trabajadora internacional y sus aliados entre los oprimidos de la región. Esto incluye a millones de palestinos, iraníes, kurdos, azerbaiyanos, baluchíes, afganos, drusos, turcos e iraquís, y la cuestión nacional de los judíos en la época imperialista.

El odio antijudío surge de la creciente crisis del poder capitalista. Cuando los capitalistas temen que su dominio se ve amenazado, desatan a matones fascistas que atacan a los judíos, a los trabajadores, sus sindicatos y otras organizaciones, y a los comunistas. Su “solución radical” será, “¡son los judíos, no el capital, a quien se debe culpar”!

Israel ha asestado duros golpes a Hamás, Teherán, y sus proxis. Los trabajadores y los oprimidos en el Medio Oriente han aprovechado el espacio creado por esos ataques para organizar actos de resistencia, desde renovadas huelgas y protestas de trabajadores en Irán, hasta los drusos en Siria que se defienden de sangrientos ataques, hasta los palestinos en Gaza que han salido a las calles para exigir “Hamás ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!”.

Estas acciones señalan el camino para profundizar las luchas comunes de los trabajadores contra los gobernantes capitalistas y sus gobiernos, y expandir la organización política de la clase trabajadora y los oprimidos, mostrando que hay un camino que conduce a la conquista del poder político por la clase trabajadora.

Del otro lado están las potencias imperialistas, lideradas por los gobernantes capitalistas en Washington. Están intensificando la presión sobre el gobierno israelí para que retroceda en la batalla para erradicar a Hamás. Oposición a la derrota de Hamás también está siendo organizada entre las altas esferas del ejército y los servicios de seguridad israelíes, así como en la izquierda de las fuerzas políticas burguesas en Israel.

La oposición a un curso que asegure la derrota de Hamás se está intensificando debido al papel clave que ocupa el Medio Oriente, con sus enormes recursos materiales, en las crecientes rivalidades entre las principales potencias capitalistas del mundo. Los gobernantes estadounidenses buscan defender su debilitado dominio del “orden mundial” imperialista. La suerte de los judíos y de Israel es una consideración para los gobernantes capitalistas de Estados Unidos solo porque tienen que lidiar con la determinación de Israel de prevenir otro Holocausto y su negativa a ceder ante los intereses del imperialismo norteamericano.

Washington intervino con su bombardeo de Irán con el fin de forzar el cese de los ataques israelíes. La oposición de los trabajadores iraníes al régimen dictatorial de Teherán estaba creciendo. Washington le dio al régimen iraní un margen de maniobra, el cual utilizó para desatar una ola de represión contra los trabajadores del país.

Londres y París, así como los regímenes capitalistas de la Liga Árabe están intensificando su campaña de mentiras, alegando una “hambruna” y “genocidio” organizados por Israel contra los palestinos, y exigiendo la imposición de una “solución de dos estados”. Pero una solución de dos estados es imposible si uno de los estados está decidido a eliminar a los judíos y al estado de Israel. Un estado en manos de Hamás sería una sentencia de muerte para millones de judíos.

Utilizando cifras y fotografías manipuladas proporcionadas por Hamás, las potencias imperialistas afirman que Israel es responsable de la hambruna masiva de niños en Gaza. Esta es una versión moderna de lo que se conoce como libelo de sangre que ha sido utilizado durante siglos por los reaccionarios para justificar la matanza indiscriminada de judíos —hombres, mujeres, niños y bebés— alegando que los judíos matan a los niños. Las mentiras actuales sobre las políticas israelíes alimentan ataques antijudíos cada vez más letales en todos los centros imperialistas, incluso aquí en Estados Unidos.

Israel no está matando de hambre a los palestinos. La ONU informó que solo 300 de los 2,600 camiones que envió Israel a Gaza llegaron a su destino. El resto fueron robados por Hamás y otros criminales armados.

En la época imperialista, no puede haber refugio permanente para los judíos. Eso solo se puede lograr con la victoria de revoluciones proletarias en un número creciente de países del mundo.

Mientras Israel lucha por derrotar decisivamente a Hamás e impedir otro Holocausto, defiende su existencia como refugio para los judíos hoy mediante la incorporación de los palestinos de Gaza, para liberarlos de la tiranía de Hamás, para defenderlos de Hamás.

Durante décadas, Hamás ha aplastado todos los esfuerzos de los palestinos por reivindicar sus intereses. Liberar a los palestinos del dominio de Hamás eliminará un enorme obstáculo a la lucha común de los trabajadores y agricultores de toda la región. Abriría la puerta para forjar alianzas en las luchas de clase y al avance de las aspiraciones nacionales de los palestinos y otras nacionalidades oprimidas, incluyendo las de los judíos.

El camino de la lucha de clases es el camino para desarrollar el liderazgo que los trabajadores necesitan. La experiencia en la lucha de clases es decisiva para forjar partidos capaces de liderar a millones de trabajadores para reemplazar el dominio capitalista con el poder obrero. Esto es cierto en Israel, en todo el Medio Oriente, en Estados Unidos y como parte del avance de las revoluciones socialistas en un número creciente de países del mundo.

La derrota de Hamás es el próximo paso esencial para avanzar en esa lucha.