El gobierno israelí está implementando su plan de batalla para derrotar decisivamente a Hamás en Gaza, lo cual es necesario para evitar que el grupo de corte nazi desate más pogromos. También eliminaría la bota que Hamás mantiene sobre el cuello del pueblo palestino.
Las tropas israelíes controlan ahora el 75% de Gaza y hasta el 40% de la ciudad de Gaza, el último bastión de Hamás. A diferencia de Hamás, cuyo objetivo es matar al mayor número posible de judíos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) tratan de proteger a los civiles del peligro antes de atacar a los escuadrones de la muerte de Hamás.
El 9 de septiembre, las FDI lanzaron miles de panfletos sobre la ciudad de Gaza, instando a los civiles a abandonar por completo la ciudad antes de la ofensiva israelí. Pronto, las carreteras que conducen a las zonas seguras designadas por Israel a lo largo de la costa se llenaron de familias gazatíes que huían de la ciudad, ignorando las exigencias de Hamás de quedarse y convertirse en “mártires”.
Una de las mentiras promovidas por muchos gobiernos imperialistas “democráticos”, como también por grupos estalinistas y apologistas de Hamás, es que Hamás tiene alguna relación con la defensa de las aspiraciones nacionales de los palestinos en Gaza.
De hecho, en los últimos meses miles de personas en Gaza se han unido a las protestas para exigir “¡Fuera Hamás, fuera!”. Hamás ha respondido intensificando sus brutales ataques contra los que se manifiestan en contra de su régimen dictatorial.
Una declaración del Foro de Familias de la Gobernación de Jan Yunis del 3 de septiembre condenó a Hamás por las recientes golpizas y asesinatos. Exigió a Hamás que “tome medidas para poner fin a la guerra de inmediato”.
La verdadera cara de Hamás
Pero en medio de la campaña de difamación que afirma que el gobierno de Benjamín Netanyahu es el obstáculo para la paz, Hamás mostró una vez más su verdadera cara, al asesinar a seis civiles y herir a otros 14 en Jerusalén el 8 de septiembre.
Dos matones de Hamás abrieron fuego indiscriminadamente en una parada de autobús en el cruce de Ramot, cerca de un barrio judío ortodoxo. La Brigada Al-Qassam de Hamás emitió un comunicado celebrando “con orgullo y honor” que “nuestros combatientes lograron matar a seis sionistas”, otra forma de decir que mataron a judíos. Y no tienen intención de parar.
Hamás —financiado, armado y respaldado por el régimen reaccionario de Teherán— no está interesado en la paz. Nada ha cambiado en el objetivo enunciado en su carta fundacional de 1988, que exhorta explícitamente a matar judíos y aniquilar Israel. Hamás considera a todos los judíos en Israel como “colonos” que deben ser eliminados, de una forma u otra.
En parte como respuesta al sangriento ataque de Hamás en Jerusalén, la fuerza aérea israelí bombardeó una reunión de los líderes centrales de Hamás en Doha, Qatar, el 9 de septiembre. Esta es la sede principal de Hamás, desde donde ordena las masacres de judíos.
Aunque la Casa Blanca afirmó que apoyaba el objetivo de Israel de matar a los líderes de Hamás responsables del pogromo del 7 de octubre de 2023 que mató a más de 1,200 personas, el presidente Donald Trump dijo que le aseguró al gobierno qatarí que “algo así no volverá a suceder en su territorio”.
“Bombardear unilateralmente dentro de Qatar, una nación soberana y un aliado cercano de Estados Unidos”, dijo Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca en un comunicado el 9 de septiembre, “no promueve los objetivos de Israel ni de Estados Unidos”.
Lo que preocupa a Washington no es la vida de los judíos —ni de los palestinos— ni combatir el odio antijudío. Los gobernantes estadounidenses ven la continuación de la guerra en Gaza como un obstáculo a la estabilidad que necesitan para incrementar su saqueo de mano de obra y recursos del Medio Oriente. Y un obstáculo para establecer una alianza en la región que incluya al gobierno de Irán y al nuevo régimen en Siria, contra Beijing, el principal rival de Washington.
Al final de su discurso en un evento en la embajada de Estados Unidos el 9 de septiembre, Netanyahu hizo un llamado al pueblo palestino de Gaza. Hamás “no se preocupa en lo más mínimo por ustedes”, dijo Netanyahu. “Ellos se refugian en túneles subterráneos y los mantienen a ustedes en la superficie para que sirvan de escudos humanos”.
“Defiendan sus derechos y su futuro. Hagan las paces con nosotros”, dijo el primer ministro. “Podemos prometerles un futuro diferente, pero tienen que sacar a esta gente del camino”.
El objetivo de Netanyahu es garantizar la supervivencia de Israel y brindar estabilidad a la clase capitalista que gobierna el país.
Pero la clase trabajadora tiene sus propios intereses de clase en juego. El fin de la tiranía de Hamás eliminaría un obstáculo mortal para la creación de condiciones que permitan avanzar en las luchas comunes de los trabajadores de todas las nacionalidades, incluida la lucha del pueblo palestino por sus aspiraciones nacionales.
