Demonización de Trump llevó a asesinato de Charlie Kirk

Por Terry Evans
29 de septiembre de 2025

Charlie Kirk, un político conservador que ganó el apoyo de los jóvenes para Donald Trump, fue asesinado a tiros mientras hablaba frente a 3 mil personas en la Universidad de Utah Valley el 10 de septiembre. Era conocido por enfrentarse a sus oponentes políticos y desafiarlos a “demostrar que estoy equivocado”.

Seis días después, Tyler Robinson, estudiante aprendiz de electricista en Dixie Technical College, fue acusado de homicidio agravado y otros seis cargos. El fiscal del condado de Utah planea solicitar la pena de muerte para Robinson.

El documento acusatorio dice que Robinson confesó el asesinato a sus padres y a su compañero de cuarto. Cita mensajes que publicó confesando el asesinato, que dicen que Kirk “propaga demasiado odio”.

Robinson le dejó una nota a su compañero de cuarto antes del atentado diciendo: “Tuve la oportunidad de eliminar a Charlie Kirk y la voy a aprovechar”.

Las balas encontradas con el rifle tenían grabados políticos, incluyendo al menos uno que decía: “¡Eh, fascista! ¡ATRAPA ESTA!”

Durante la última década, demócratas de todo tipo, los medios liberales y la izquierda de clase media han fomentado el odio y la intolerancia hacia Trump, sus secuaces, incluyendo a Kirk, y sus partidarios. Desde el “Rusiagate”, el caso amañado de 2016, y posteriormente pasando por dos intentos de juicios políticos, una montaña de casos judiciales y más, la campaña contra él ha pisoteado las protecciones constitucionales que son cruciales para la clase trabajadora.

El asesinato de Kirk y el creciente número de ataques violentos contra adversarios políticos —demócratas, republicanos y otros— reflejan la profundización de la crisis política de los gobernantes capitalistas estadounidenses y sus partidos. Temen que una lucha de clases más profunda se avecina.

Esto explica la creciente intolerancia hacia opiniones divergentes, que se ha vuelto común especialmente en las universidades. Días antes del asesinato, unos 900 estudiantes firmaron una petición exigiendo que las autoridades universitarias prohibieran a Kirk hablar en la Universidad de Utah Valley.

Además, en los últimos años estudiantes judíos y otros opositores del pogromo de Hamás del 7 de octubre de 2023 han sufrido ataques en universidades de todo el país.

Otros ataques incluyen el asesinato de Yaron Lischinsky y Sarah Milgrim, dos empleados de la Embajada de Israel en Washington, el 21 de mayo. El asesino gritó “¡Libertad, libertad para Palestina!” mientras lo arrestaban. En Boulder, Colorado, Mohamed Sabry Soliman lanzó bombas incendiarias contra judíos que asistían el 1 de junio a un evento para pedir la liberación de los rehenes capturados por Hamás. Karen Diamond murió semanas después a causa de las heridas sufridas en el ataque.

Brian Thompson, director ejecutivo de UnitedHealthcare, fue asesinado a tiros en la ciudad de Nueva York el pasado 4 de diciembre. Luigi Mangione, arrestado por el asesinato, se convirtió en objeto de fascinación para algunos izquierdistas de clase media que glorificaron el asesinato afirmando que era una protesta justificada contra los magnates de las compañías de seguro médico.

Los liberales han atacado con especial veneno a Trump y a sus partidarios durante años. Hillary Clinton los calificó de “irredimibles” y “deplorables” en 2016.

Tras la primera victoria electoral de Trump, James Hodgkinson, partidario del demócrata Bernie Sanders, utilizó un rifle semiautomático para disparar contra congresistas republicanos que asistían a un partido de béisbol en junio de 2017, hiriendo gravemente al representante Steve Scalise.

La campaña electoral demócrata de 2024 giró en torno a tildar de “fascistas” a Trump y a sus republicanos del movimiento MAGA. Trump fue blancao de dos intentos fallidos de asesinato.

En junio de este año, Melissa Hortman, representante estatal demócrata de Minnesota y su esposo, fueron matados a tiros. Vance Luther Boelter, enjuiciado por los asesinatos, fue capturado con una lista de decenas de otros legisladores demócratas.

El asesinato de Kirk —algo aborrecible para trabajadores independientemente de sus opiniones políticas— fue celebrado por muchos en la izquierda de clase media. “Maten a todos los Charlie Kirks” fue pintado en la entrada del Seattle Central College, en el estado de Washington.

Matthew Dowd, comentarista de MSNBC, culpó a Kirk por su propia muerte, diciendo: “Los pensamientos de odio conducen a palabras de odio, que luego conducen a acciones de odio”.

Tanto demócratas como republicanos han utilizado el asesinato de políticos para promover ataques contra las protecciones constitucionales. Christopher Landau, subsecretario de estado, amenazó con cancelar visas y deportar a cualquier persona nacida en el extranjero que diga algo que el gobierno interprete como glorificación de “la violencia y el odio”.

“Los trabajadores con conciencia de clase, los sindicatos y organizaciones de los oprimidos y explotados necesitan oponerse incondicionalmente a los ataques anticonstitucionales del gobierno”, afirma la resolución política adoptada por el Partido Socialista de los Trabajadores en 2022, “contra la libertad de culto y de expresión; contra la libertad de prensa, asociación y asamblea; contra la prohibición de ‘registros e incautaciones irrazonables’; contra otras libertades que los trabajadores necesitan y usan”.

“Quienquiera que hoy sea el blanco de ataque, mañana lo será el pueblo trabajador”.