Washington y Beijing se preparan para guerra, tercera masacre mundial

Por Terry Evans
29 de septiembre de 2025
Prácticas de tiro de USS Higgins en Mar de Filipinas, 1 de sept., durante maniobras conjuntas con buques de guerra de Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Estados Unidos.
Fotos de U.S. Navy por Trevor Hale Mass, Communication Specialist 2nd ClassPrácticas de tiro de USS Higgins en Mar de Filipinas, 1 de sept., durante maniobras conjuntas con buques de guerra de Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Estados Unidos.

El presidente chino, Xi Jinping, presidió un masivo desfile de armamento el 3 de septiembre, junto con Vladímir Putin, presidente ruso, Kim Jong-un, el líder norcoreano, Masoud Pezeshkian, el presidente iraní y representantes de otros 23 gobiernos.

La exhibición pretendía proyectar el alcance de Beijing, su creciente arsenal y la agudización de su desafío al dominio del imperialismo estadounidense. Esto ocurre en medio de una violenta competencia capitalista por mercados, recursos y ganancias a nivel mundial.

Los gobernantes imperialistas estadounidenses están agrandando sus propias fuerzas militares y buscando reestructurar sus alianzas mientras todavía están en la cima. Pero son cada vez menos capaces de estabilizar el orden capitalista mundial que establecieron tras su victoria al final de la segunda masacre imperialista mundial en 1945.

Washington considera la creciente influencia de los gobernantes chinos como su principal amenaza. Esto quedó patente cuando el presidente Donald Trump publicó un mensaje a Xi en Truth Social: “Por favor, dele mis más cálidos saludos a Vladímir Putin y a Kim Jong Un, mientras conspiran contra Estados Unidos”.

La Casa Blanca ha estado envuelta en una serie de escaramuzas arancelarias con Beijing por control de recursos naturales, tecnologías y acceso a mercados. Está tratando de aumentar su base manufacturera; un elemento clave para una transición rápida hacia una economía de guerra en el futuro.

Ni Beijing ni ninguna otra potencia se acerca al poderío militar de Washington. Pero en la última década, los gobernantes capitalistas de estado en China han duplicado su presupuesto militar y el número de armas nucleares que poseen. Beijing está expandiendo las bases navales y aéreas a lo largo de su costa, a pocos kilómetros de Taiwán, que reclama como suyo. En los últimos años, Beijing ha aumentado sus patrullas navales y reclamado islas y aguas en el Mar de China Meridional.

La expansión militar de Beijing ha ido acompañada de un aumento masivo de las manufacturas chinas en las últimas décadas y el aseguramiento de mercados para estos productos en el exterior.

El desfile del 3 de septiembre marcó el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. En su discurso, Xi elogió la victoria del pueblo chino en expulsar a las fuerzas de ocupación japonesas, una lucha que puso fin a décadas de dominio colonial y opresión. Xi luego pidió apoyo para la actual trayectoria expansionista de su régimen, incluyendo la necesidad de “acelerar la construcción de un ejército de talla mundial”.

Flanqueado por Putin y Kim, Xi dijo a los participantes que China “es una gran nación que nunca se deja intimidar por ningún matón”. Para todos era evidente que se dirigía a Trump y los gobernantes estadounidenses.

Las armas más modernas para la guerra estaban en exhibición: misiles hipersónicos chinos, misiles balísticos intercontinentales y drones submarinos. La procesión incluía armas láser para contrarrestar ataques con drones. Los aviones de combate y bombarderos chinos más modernos sobrevolaron el lugar.

Xi promueve ‘coexistencia pacífica’

A medida que se agudiza la rivalidad entre Washington y Beijing, ambos países buscan atraer a gobiernos capitalistas a su órbita.

Antes del desfile militar, Xi presidió en Tianjin la reunión más grande de la Organización de Cooperación de Shanghái. Esta ha crecido de seis gobiernos en su fundación en 2001 a 27 en la actualidad. Al igual que el bloque BRICS, creado por los gobiernos de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los gobernantes chinos esperan utilizar la OCS para expandir su influencia.

Xi dijo en la reunión que su gobierno está al frente de la oposición a la imposición de aranceles por parte de Washington a unos 90 países. Estas medidas proteccionistas pretenden fortalecer la expansión de la producción, el comercio y armas de los gobernantes estadounidenses.

Entre los asistentes a la cumbre de Tianjin se encontraban Narendra Modi, primer ministro indio, Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía y representantes de Pakistán, Egipto, Armenia y Azerbaiyán.

Xi comenzó su discurso ensalzando el “compromiso original del Partido Comunista Chino con la coexistencia pacífica”. El régimen de Beijing, moldeado por el estalinismo, ha utilizado ese término durante décadas para indicar su apoyo al mantenimiento de la explotación y opresión capitalistas, a la vez que sofoca las rebeliones de los trabajadores dondequiera que amenacen los intereses de Beijing y su expansión.

Xi reiteró sus llamamientos a un “mundo multipolar”, en contraposición al orden mundial liderado por Washington, y elogió los esfuerzos de China para “reducir la brecha Norte-Sur”.

Pocas iniciativas concretas surgieron de la reunión. Muchos de los gobiernos representados en la cumbre también buscan establecer acuerdos comerciales con Washington y no están dispuestos a entregarse por completo a Beijing. Esta fue la primera visita de Modi a China desde el mortífero enfrentamiento fronterizo entre India y China en 2020.

La administración Trump impuso un arancel adicional del 25% a India en agosto por haberle comprado petróleo a Moscú. Si bien Modi intenta sacar provecho de ambas partes, no ha dado señales de que suspenderá las compras de petróleo.

Justo antes de asistir a la reunión, Modi demostró la continua cooperación militar de su gobierno con Washington realizando una visita oficial a Japón. El gobierno indio forma parte de la alianza militar Quad con los gobernantes imperialistas de Australia, Japón y Estados Unidos. Su objetivo es contrarrestar la influencia de Beijing en la región del océano Indo-Pacífico. Modi se fue después de la conferencia, sin asistir al desfile militar de Beijing.

Mientras Washington y Beijing intensifican sus preparativos para nuevas guerras, Trump cambió el nombre del Departamento de Defensa a Departamento de Guerra. “Ganamos la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial no con el Departamento de Defensa”, dijo el secretario de Guerra, Peter Hegseth, “sino con un Departamento de Guerra”.

Washington, sus rivales imperialistas en Europa y Asia, así como Beijing y Moscú, están llevando a la humanidad hacia una tercera guerra mundial. Esa terrible perspectiva solo puede impedirse si los trabajadores tomamos el poder político en nuestras manos, aquí en Estados Unidos y en todo el mundo.