En una violación deliberada del espacio aéreo de Polonia, Moscú desplegó 19 drones en la frontera de ese país el 9 de septiembre, durante un ataque más amplio contra el pueblo trabajador de Ucrania.
Aviones de guerra de los Países Bajos y Polonia, ambos miembros de la alianza militar de la OTAN liderada por Washington, derribaron tres de los drones en el primer enfrentamiento militar directo entre las fuerzas aliadas de la OTAN y Moscú desde que el presidente ruso Vladímir Putin lanzó la guerra de su régimen para conquistar Ucrania.
Algunos drones alcanzaron zonas urbanas densamente pobladas, lejos de la frontera de Polonia con Bielorrusia, antes de estrellarse.
El enfrentamiento se produjo en un momento en que la agudización de las rivalidades entre las potencias capitalistas de todo el mundo está propiciando una carrera armamentista y amenazando guerras más extensas. Días antes y justo después de la incursión de Moscú, el gobierno alemán y el de Polonia movilizaron fuerzas para liderar maniobras de guerra de la OTAN.
El presidente Donald Trump afirmó que la incursión “pudo haber sido un error”. Pero la violación del espacio aéreo polaco duró siete horas. Donald Tusk, el primer ministro polaco, afirmó que no cabía duda de que la incursión fue deliberada.
El 12 de septiembre, Mark Rutte, secretario general de la OTAN, anunció el despliegue en Polonia de más aviones de combate y un buque de guerra de Francia, Dinamarca, Alemania y el Reino Unido. Unos 10 mil soldados estadounidenses ya están estacionados allí como parte del amplio despliegue militar de Washington en el continente europeo.
Desde el inicio de la invasión de Ucrania por parte de Moscú, el gobierno polaco ha más que duplicado su gasto militar y está fortificando su frontera de 400 millas con Bielorrusia y el enclave ruso de Kaliningrado.
Moscú: ‘Fin del estado polaco’
El gobierno ruso “la tratará [a Polonia] exactamente como un enemigo histórico”, anunció Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, en noviembre de 2023. Los planes de rearme del gobierno polaco “podrían llevar a la desaparición total del estado polaco”, amenazó. Meses antes, Putin condenó el curso del gobierno polaco en 1939, afirmando que su “política agresiva” fue responsable de la invasión del país por parte del régimen nazi en Alemania.
El 1 de septiembre unos 30 mil soldados polacos y tropas aliadas de la OTAN comenzaron los ejercicios de guerra “Defensor de hierro 2025” en todo el país, que durarán hasta finales de mes.
A partir del 11 de septiembre, la marina alemana lidera ejercicios militares adicionales de la OTAN en el mar Báltico. Participan unos 8 mil soldados alemanes, además de soldados de los tres países bálticos, el Reino Unido, Estados Unidos y otros ocho países.
Al mismo tiempo, Moscú inició ejercicios conjuntos de guerra con fuerzas bielorrusas cerca de la frontera con Polonia. Estos incluyeron el uso de nuevos misiles con capacidad nuclear y una simulación de ataque nuclear.
Trump busca propiciar las relaciones de Washington con el gobierno bielorruso y, de ser posible, con Moscú. Aceptó una invitación para enviar a altos mandos militares de Washington para observar los ejercicios.
John Coale, el enviado especial de Trump, está negociando el restablecimiento de relaciones comerciales con Bielorrusia, relajamiento de las sanciones a la aerolínea nacional del país y la posible reapertura de la embajada de Estados Unidos en Minsk.
La estrategia de los gobernantes estadounidenses en Europa se basa en su afán por imponer la estabilidad en toda Europa y en otros lugares para sus propios intereses depredadores, no para la defensa de Ucrania ni de la soberanía de Polonia. El objetivo de Washington es arrebatar mercados y recursos de sus competidores e intentar alejar a Moscú de sus cada vez más estrechos lazos con Beijing, el principal rival global de los gobernantes estadounidenses.
Mientras tanto, los gobernantes rusos se mantienen incansables en su brutal intento de conquistar al pueblo ucraniano. En solo el mes de julio, Moscú lanzó cerca de 6,300 ataques con drones contra ciudades densamente pobladas.
Pero las fuerzas de Putin solo han logrado pequeños avances territoriales, lo que refleja la determinación del pueblo trabajador ucraniano de defender la soberanía del país. Moscú sigue utilizando a los trabajadores y agricultores rusos como carne de cañón en enormes cantidades, lo que provoca altas tasas de bajas y una creciente oposición interna.
El sangriento conflicto, que ya ha durado más de tres años y medio, es un presagio de guerras más devastadoras por venir.