El 29 de septiembre, el presidente Donald Trump anunció su plan para poner fin a los combates en Gaza. Este plan quitaría de las manos de Israel su guerra defensiva para derrotar a Hamás. Es un paso más en los esfuerzos de Washington para imponer una “Pax Americana”, que garantize el dominio de los gobernantes capitalistas norteamericanos en la región y la estabilidad para el saqueo del petróleo, y otros recursos y la mano de obra de la región. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, agradeció a Trump por su plan.
Llevar la guerra hasta el final es decisivo para que Israel evite que Hamás se recupere y realize un nuevo Holocausto. Desde su creación, Hamás ha prometido matar o expulsar a los judíos del Medio Oriente. Eso es lo que quieren decir con su consigna “Del río al mar, Palestina será árabe”. Eso es lo que Hamás comenzó cuando masacró a 1,200 judíos y otras personas el 7 de octubre de 2023.
Las Fuerzas de Defensa de Israel continúan avanzando en la Ciudad de Gaza, el último bastión de Hamás. Están tomando el control de más zonas y han evacuado a unas 800 mil personas de la ciudad de un millón de habitantes para minimizar las bajas civiles.
El plan de Trump exige un alto el fuego inmediato y una retirada limitada de las fuerzas israelíes, seguida de la liberación dentro de las siguientes 72 horas de todos los 48 rehenes, vivos y muertos, que fueron capturados por Hamás y han sido torturados en condiciones inhumanas durante los últimos dos años.
Israel entonces liberaría a unos 1,950 palestinos, incluidos algunos de los encarcelados tras el pogromo del 7 de octubre. A los miembros de Hamás se les permitirá salir de Gaza o se les concederá una amnistía si renuncian a combates futuros.
El plan propone un gobierno de transición temporal en Gaza, compuesto por “expertos” supervisados por Washington y que excluye a Hamás. Según el plan, la infraestructura militar de Hamás será destruida, pero no indica qué fuerzas lo llevarán a cabo ni cuándo.
Washington, en colaboración con los gobiernos árabes de la región, desplegará una “Fuerza Internacional de Estabilización” en Gaza, tomando gradualmente control de las zonas que ahora están en manos de las FDI. Eventualmente las fuerzas israelies se quedarán en control de una pequeña zona que incluirá la frontera con Egipto.
El anuncio del plan no resuelve nada. Netanyahu lo recalcó al decirle a Trump: “Si Hamás rechaza su plan, o si supuestamente lo acepta y luego hace todo lo posible para obstaculizarlo, Israel terminará el trabajo”.
Los ministros de asuntos exteriores de varios gobiernos árabes, así como de Indonesia, Pakistán y Turquía, emitieron una declaración conjunta acogiendo las propuestas de Trump.
Trump también emitió una orden ejecutiva el 29 de septiembre, declarando que cualquier ataque contra territorio qatarí constituye “una amenaza para la paz y la seguridad de Estados Unidos”.
La orden responde a los ataques aéreos previos de Israel contra líderes de Hamás que se encuentran allí.
Opositores de Israel usan la ONU
A medida que las fuerzas israelíes se acercan al desmantelamiento de Hamás, los partidarios del grupo islamista asi como diversos gobernantes imperialistas están intensificando su campaña para difamar a Israel de llevar a cabo un genocidio.
Más de 70 delegaciones ante la Asamblea General de Naciones Unidas abandonaron la sala durante el discurso de Netanyahu el 26 de septiembre, en una acción organizada por iniciativa de la Autoridad Palestina.
El día anterior, el alto funcionario de Hamás, Ghazi Hamad, elogió la condena de Israel por parte de varios delegados de la ONU como un “momento dorado”, calificándolo como un resultado positivo del pogromo de Hamás del 7 de octubre de 2023.
“Gran parte del mundo ya no recuerda el 7 de octubre”, dijo Netanyahu en su discurso, “pero nosotros sí recordamos”. Animó a quienes quieran conocer la verdad a visitar saturday-october-seven.com, donde se muestran videos grabados por los propios matones de Hamás que muestran las atrocidades que cometieron ese día.
En un importante avance, el presidente indonesio Prabowo Subianto declaró ante la Asamblea General el 23 de septiembre: “También debemos reconocer, respetar y garantizar la seguridad de Israel. Solo así podremos tener una paz verdadera”. Concluyó con el saludo hebreo “Shalom”.
Sus comentarios marcaron un cambio significativo en el gobierno indonesio, que no ha mantenido vínculos diplomáticos con Israel durante décadas. Indonesia es el país con mayor población musulmana del mundo.
Desde el punto de vista de la clase trabajadora, la derrota de Hamás puede abrir la puerta a que los trabajadores de Gaza, Israel y toda la región se unan en luchas comunes por sus intereses de clase y sus derechos nacionales.

