Nietas de Mandela visitan Israel: ‘Mataron familias por ser judíos’

Por Vivian Sahner
10 de noviembre de 2025
Zamaswazi Dlamini-Mandela (centro) y Zaziwe Dlamini-Manaway, nietas de Nelson Mandela, en centro de ayuda en Gaza durante una visita a Israel. “Ver familias asesinadas simplemente por ser judíos nos quedará grabado para siempre”, dijo Dlamini-Manaway.
Zamaswazi Dlamini-Mandela (centro) y Zaziwe Dlamini-Manaway, nietas de Nelson Mandela, en centro de ayuda en Gaza durante una visita a Israel. “Ver familias asesinadas simplemente por ser judíos nos quedará grabado para siempre”, dijo Dlamini-Manaway.

Estaban “pegadas al televisor” el 13 de octubre cuando Hamás liberó a los rehenes, dijeron Zaziwe Dlamini-Manaway y Zamaswazi Dlamini-Mandela al South African Jewish Report. Ambas son nietas de Nelson Mandela, el líder central de la lucha que derrocó el apartheid en Sudáfrica y el primer presidente negro del país. Las hermanas visitaron Israel y Gaza del 27 de septiembre al 1 de octubre, un viaje que ambas calificaron de “revelador” y “transformador”.

“Cuando civiles israelíes fueron atacados brutalmente por Hamás y cientos secuestrados, era importante para nosotras venir en solidaridad con las víctimas de la violencia, para comprender de primera mano las realidades sobre la seguridad de Israel”, dijo Dlamini-Manaway.

Dijeron a la revista que estaban “profundamente conmocionadas” por la magnitud de la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, con “personas asesinadas simplemente por ser judías”. La liberación de los rehenes “fue un día histórico para Israel”, dijo Dlamini-Mandela. “Al haber conocido a las familias afectadas por el 7 de octubre y luego presenciar las reuniones familiares fue tan conmovedor que no podíamos dejar de mirar. Fue doloroso, pero alegre”.

Lo más revelador de su visita fue ver la gran cantidad de ayuda que se distribuía en Gaza cada día, dijo Dlamini-Manaway. Es “algo que nos tomó por sorpresa por completo”.

Cruzaron a Gaza el 30 de septiembre y ayudaron a distribuir ayuda junto con la Fundación Humanitaria Global. “Nuestra percepción, basándonos en los informes de los medios, era que llegaba poca o ninguna ayuda, pero eso es completamente falso”.

El gobierno israelí creó la Fundación Humanitaria Global para evitar que Hamás siguiera desviando la ayuda o vendiéndola con fines de lucro. Hamás amenazó con matar a cualquier residente de Gaza que ayudara a la organización, considerándola una amenaza a su permanencia en el poder.

Las dos hermanas ayudaron a distribuir alimentos a más de 10 mil mujeres y niños.

Dijeron que les conmovió la fortaleza de los israelíes y palestinos por igual. “Vimos dolor por todas partes, pero también gente que se negaba a renunciar a la paz”, dijo Dlamini-Manaway.

Visitaron el kibutz Nir Oz, una de las comunidades más afectadas por Hamás el 7 de octubre, y el recinto del festival de música Nova.

“Ver cómo asesinaban a familias simplemente por ser judías nos quedará grabado para siempre”, dijo Dlamini-Manaway. “Conocimos a una madre cuyos dos hijos fueron tomados como rehenes. Desde su casa se podía ver Gaza. Nos dijo que nunca imaginó que algo así pudiera pasar porque siempre se habían sentido seguros”.

También conocieron a Rachel Goldberg-Polin, cuyo hijo, Hersh, israelí-estadounidense, fue tomado como rehén y asesinado en Gaza. “Su historia nos rompió el corazón”, dijo.

Sus opiniones difieren marcadamente de las del Congreso Nacional Africano (ANC) gobernante en Sudáfrica, que acusa a Israel de “genocidio”, y de las de su primo Nkosi Mandla Mandela. El día que las hermanas salieron de Israel, él estaba retenido por las fuerzas especiales israelíes tras participar en una de las provocativas flotillas de “ayuda” organizadas por simpatizantes de Hamás para romper el cordón de seguridad israelí alrededor de Gaza.

“Venimos de una gran familia con opiniones diversas”, dijo Dlamini-Manaway. “El propósito de nuestro viaje fue conocer e interactuar con personas de ambos lados del conflicto”.

“Esto nos ha dado una nueva misión: asegurarnos de que lo que vimos y escuchamos se comparta”, dijo. “Me siento obligada a contárselo a otros, y animar a los sudafricanos que puedan, a ir, ver y aprender”.