Cuba celebra aniversario de victoria en Playa Girón

Por Róger Calero
11 de mayo de 2026
Celebración de 65 aniversario de derrota de invasión en Playa Girón, La Habana, 16 de abril.
Reuters/Norlys PerezCelebración de 65 aniversario de derrota de invasión en Playa Girón, La Habana, 16 de abril.

Miles de cubanos se congregaron en el barrio Vedado de La Habana el 16 de abril para conmemorar el 65 aniversario de su victoria contra la invasión mercenaria en Bahía de Cochinos —conocida en Cuba como Playa Girón— y la profundización de su revolución socialista.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y otros oradores recordaron la masiva respuesta popular ante los bombardeos de las fuerzas mercenarias respaldadas por Washington en la víspera de la invasión. Miles de trabajadores armados se habían reunido en esta misma esquina del Vedado en 1961 para rendir homenaje a los caídos en el bombardeo. Fidel Castro planteó a la multitud lo que estaba en juego en la defensa de la revolución.

En menos de 72 horas trabajadores y campesinos se movilizaron en destacamentos de milicias populares, junto a las fuerzas armadas y policía revolucionarias, y asestaron una contundente derrota a las fuerzas invasoras, marcando la primera derrota militar del imperialismo norteamericano en las Américas. Sus valerosas acciones inspiraron al pueblo trabajador y a la juventud de todo el mundo, incluso en Estados Unidos.

El reconocimiento por parte de Castro del carácter socialista de la revolución “cambió la historia, y no solo para Cuba”, dijo Díaz-Canel el 16 de abril. Marcó “el rumbo definitivo del proceso revolucionario iniciado con el triunfo de 1959, y que para 1961 se había radicalizado profundamente a favor de los desposeídos de siempre”.

Tras el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista respaldada por Washington, el 1 de enero de 1959, millones de trabajadores se movilizaron, bajo el liderazgo de Castro, para transformar a Cuba y a sí mismos. Llevaron a cabo una reforma agraria radical, una masiva campaña para erradicar el analfabetismo, proscribieron la discriminación racial, incorporaron a las mujeres a la fuerza laboral y nacionalizaron los bancos, la industria básica y la vivienda.

En los meses previos a la invasión, los medios de comunicación de Estados Unidos —siguiendo las pautas de la administración de John F. Kennedy— proyectaron la imagen de un pueblo cubano que esperaba con impaciencia la llegada de los “libertadores”. Los contrarrevolucionarios “se creyeron sus mentiras pero los esperó la verdad, con los fusiles listos”, dijo Díaz-Canel. “Esperaban miedo”, pero en su lugar “encontraron coraje” entre los trabajadores y campesinos cubanos, decididos a defender sus logros económicos y políticos.

Un relato de estos acontecimientos en Cuba, y del impacto que tuvieron en trabajadores y jóvenes en Estados Unidos que fueron ganados a apoyar al pueblo cubano que estaba defendiendo su propio destino, puede encontrarse en el libro Cuba y revolución norteamericana que viene, de Jack Barnes, secretario nacional del Partido Socialista de los Trabajadores.

“La historia valdría poco si no reparamos en sus lecciones”, dijo el presidente cubano durante el evento. Señaló los bombardeos organizados por Washington y la desinformación orientada a confundir a la población cubana, junto a la guerra económica, la presión diplomática y las amenazas constantes contra la revolución que precedieron a la invasión de Bahía de Cochinos. Díaz-Canel dijo que estos son “métodos arteros jamás abandonados por quienes atacan y que hoy los siguen repitiendo”.

“Por estos días el gobierno de los Estados Unidos ha aumentado su política de asfixia”, contra el pueblo cubano, dijo Leanet Proenza, en nombre de la Federación Estudiantil Universitaria. Hizo referencia al bloqueo impuesto por la administración de Donald Trump a los envíos de combustible a Cuba, necesarios para la generación de energía, el transporte, la alimentación, los servicios básicos y muchas otras necesidades esenciales.

“Cada día se ha vuelto en un reto mayor, pero solo han logrado que nos reinventemos”, dijo Proenza, describiendo la solidaridad y el ingenio que los cubanos emplean para hacer frente a las dificultades por el bloqueo de Washington.

“¿Por qué a nosotros?” Proenza preguntó. Como Castro explicó en 1961, ella respondió, “porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí en sus narices y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos”.

Hoy, 65 años después, “nuestra convicción continúa siendo construir el socialismo como una alternativa a la barbarie”, afirmó Proenza. “Somos una amenaza porque hemos probado que es posible una realidad más justa”, añadió, “donde manda la gente y no el dinero”.

Se celebraron actos para conmemorar la victoria en Playa Girón en toda la isla. La prensa cubana publicó entrevistas con combatientes que lucharon en aquella histórica batalla. En Girón, “se demostró que la moral de un pueblo es más importante que los plomos y las balas”, dijo Atanasio Suárez al periódico Girón. Suárez era un joven carpintero de 27 años de edad y miliciano, en el momento de la invasión.

“Lo importante de esta situación es que aunque hayan pasado 65 años es el mismo enemigo”, dijo a la televisión cubana Ramón González, otro veterano de la batalla de Playa Girón. “Ha variado de jefe, pero tiene la misma esencia de aversión contra nuestro país”.

Él participó en una conferencia el 14 al 15 de abril auspiciada por el Centro Fidel Castro Ruz en La Habana titulada, “Girón: 65 años de la gran victoria contra el imperialismo”.

“Girón no es sólo una victoria militar”, dijo Lizet Márquez en su reportaje del evento en el Canal Cubano de Noticias “Es la prueba de que un pueblo organizado, con fusiles y conciencia, puede plantar cara el imperialismo. Sesenta y cinco años después la lección sigue vigente”.