EEUU, Teherán buscan acuerdo, Israel defiende su existencia

Por Brian Williams
13 de julio de 2026

Tras otra ronda de ataques y contraataques aéreos y con drones, los gobiernos de Estados Unidos e Irán enviaron representantes a Catar el 30 de junio para entablar negociaciones. Habiendo asestado duros golpes a las fuerzas armadas de Teherán desde inicios de febrero en repetidos ataques con misiles y drones, los gobernantes estadounidenses pretenden imponer un acuerdo que brinde cierto grado de estabilidad que permita al imperialismo norteamericano proseguir con el saqueo de los recursos petroleros, gasíferos y laborales de la región.

El régimen de Teherán, plagado de facciones, se ha resistido a ceder a las principales exigencias de Washington de garantizar la libre navegación por el Estrecho de Ormuz y que acepte restricciones a su programa de enriquecimiento nuclear. También dice que jamás permitirá que Israel destruya a Hezbolá, su aliado en Líbano. Hasta ahora, no se ha logrado un alto el fuego duradero.

En cambio, Israel está librando una guerra defensiva para impedir que Teherán y sus representantes hagan realidad sus antiguas amenazas de aniquilar Israel y a los judíos y al resto de los habitantes, en un nuevo Holocausto.

Línea directa EE.UU.-Teherán

Una señal de lo que buscan los gobernantes norteamericanos es el anuncio de la administración de Donald Trump de que ha establecido comunicación directa con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el verdadero poder en Irán.

El Times of Israel informó que este “canal de reducción de conflicto”, anunciado por el vicepresidente JD Vance, “incluye a representantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y del Comando Central militar de Estados Unidos (Centcom), que se reunirán en Catar”, sin pasar por el Departamento de Estado estadounidense. Un funcionario de la Guardia Revolucionaria dijo que esto no es cierto.

Washington exige que Teherán diluya el material nuclear enriquecido que posee y acepte no enriquecer más durante la próxima década. Acepta la afirmación del régimen de que no tiene planes de fabricar armas nucleares, a pesar de sus continuos esfuerzos por hacerlo.

Vance y Trump dicen que Teherán ha aceptado las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica. Las autoridades iraníes sostienen que aceptaron las inspecciones, pero solo después de que se firme un acuerdo definitivo y se levanten todas las sanciones punitivas impuestas a Irán por los gobernantes estadounidenses.

La administración de Trump considera los esfuerzos de Israel por defenderse de Hezbolá como un obstáculo para su objetivo de cerrar un acuerdo con Teherán. Sigue presionando a Israel para que reduzca sus operaciones militares en Líbano, lo que solo prolongará la amenaza que representa Hezbolá para los judíos y demás israelíes.

A principios de marzo, días después de iniciarse la guerra norteamericana contra Irán, Hezbolá comenzó a lanzar misiles y drones contra el norte de Israel. Para contrarrestar estos ataques, las Fuerzas de Defensa de Israel ocuparon una amplia franja del sur de Líbano y lanzaron ataques aéreos contra comandantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní que operan en Beirut.

Israel Katz, ministro de Defensa de Israel, dijo que tanto en las zonas occidentales y meridionales ocupadas por tropas israelíes, casi toda la infraestructura de Hezbolá, incluidos túneles y depósitos de armas, ha sido destruida y el 73% en las zonas orientales.

“Habrá roces” con Washington, dijo Katz. “Sugiero que la gente no se haga ilusiones esperando a ver de qué zona se retirará Israel. Eso no sucederá”.

“Si Irán lanza misiles contra Israel, Israel atacará a Irán con fuerza”, dijo a los periodistas. “Eso no se sujeta a condición alguna”.

Israel avanza contra Hezbolá

A diferencia de Gaza, donde Hamás ejerce un control dictatorial respaldado por Teherán sobre la zona que controla, en Líbano, Hezbolá es poderoso, pero no exento de oposición.

Hezbolá está mejor armado y financiado, y cuenta con más combatientes templados en el combate que el ejército oficial libanés. Pero el gobierno libanés está integrado por fuerzas burguesas rivales provenientes de las comunidades suní, chiíta, cristiana y drusa, muchas de las cuales se oponen a Hezbolá y desearían verlo aún más debilitado.

El 26 de junio, tras cuatro días de negociaciones, los gobiernos de Israel, Líbano y Estados Unidos firmaron un “acuerdo trilateral” que reconoce el derecho de Israel a mantener sus tropas en el sur de Líbano. El acuerdo estipula que las Fuerzas de Defensa de Israel se retirarán de dos pequeñas zonas si el ejército libanés logra expulsar de ellas a Hezbolá. Washington se reserva la autoridad de verificar y supervisar la implementación del acuerdo.

“Mantendremos” las tropas de las FDI en el sur de Líbano “hasta que Hezbolá se desarme y mientras exista una amenaza para el estado de Israel”, dijo Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí, en un comunicado tras la firma del acuerdo.

Sin embargo, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, condenó el acuerdo y lo declaró “nulo y sin efecto”, al igual que sus aliados en el gobierno libanés.

Hamás se rearma en Gaza

Por otra parte, el 2 de julio se cumplen mil días desde el pogromo del 7 de octubre de 2023 en el que los escuadrones de la muerte de Hamás, respaldados por el régimen reaccionario de Teherán, asesinaron a 1,200 personas, en su mayoría civiles judíos, y violaron y mutilaron a decenas de mujeres.

El alto el fuego impuesto por el gobierno de Estados Unidos en Gaza hace casi nueve meses ha impedido que Israel desmantele a Hamás. Aprovechando la precaria tregua, Hamás se está rearmando y reforzando su dominio dictatorial sobre los palestinos que allí viven.