PAWTUCKET, Rhode Island — En una sala revestida con fotos y otros materiales educativos sobre la inmigración de caboverdianos a Estados Unidos y su rica historia de luchas, unas 40 personas asistieron el 28 de junio a una presentación en el Museo Caboverdiano de esta ciudad sobre el nuevo libro de la editorial Pathfinder, Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África, del dirigente revolucionario cubano Víctor Dreke.
En Pawtucket y otras ciudades de Rhode Island y Massachusetts reside una importante población originaria de Cabo Verde, cuya presencia se remonta a principios del siglo 19. El museo, dirigido por voluntarios, auspicia frecuentes actividades educativas y culturales. Los visitantes al centro disfrutaron de una gira fascinante.
Joe DaMoura, director del museo, dio la bienvenida al público y lo invitó a aprender más sobre la lucha independentista y el aporte poco conocido de los voluntarios internacionalistas cubanos.

Dreke envió un saludo por video y un mensaje escrito para el evento. “Nos honra saber el interés que han tenido por conocer la parte de la historia de África que se narra en este libro”, dijo. “Cuba ha estado vinculada al movimiento de liberación de África, cumpliendo nuestra deuda —una deuda impagable— a partir de hechos históricos que reflejan los vínculos entre nuestros pueblos desde la época de la esclavitud”.
En 1967 y 1968 Dreke encabezó la misión militar cubana en Guinea-Bissau, donde colaboró estrechamente con Amílcar Cabral, principal dirigente del Partido Africano por la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), el cual dirigió la guerra que puso fin a 500 años de dominio colonial portugués. Esa victoria detonó el colapso de todo el imperio portugués en África y provocó la caída de la decadente dictadura fascista en Portugal.
En 1965 Dreke fue segundo al mando de Ernesto Che Guevara de una columna de 130 cubanos que lucharon junto a combatientes de liberación nacional en el Congo.
Martín Koppel, coeditor del libro, entregó a Corsino Delgado, presidente de la junta directiva del museo, una reproducción enmarcada de un retrato de Cabral. Había sido pintado en los años 80 como parte de un mural en la fachada del edificio de seis plantas de la editorial Pathfinder en Nueva York. En el mural aparecían dirigentes revolucionarios cuyas obras han sido publicadas por Pathfinder.
‘¿Por qué este libro?’
En el panel también participó Abel Djassi Amado, profesor de la Universidad Simmons en Boston y miembro activo de la comunidad caboverdiana. Mary-Alice Waters, presidenta de Pathfinder y coeditora del libro, participó en la discusión desde el público.

“Este libro va dirigido ante todo a los trabajadores y jóvenes en Estados Unidos, especialmente a los que están aprendiendo con sus luchas a defender su sustento, sus condiciones de trabajo y sus derechos en un mundo de desorden económico y social, de guerras por el lucro y el saqueo”, dijo Koppel. “Va dirigido a trabajadores como las enfermeras en Nueva York y los obreros de la carne en Colorado que se salieron en huelga en los últimos meses. A los puertorriqueños que esta semana alzaron la voz en la ONU sobre su lucha por la independencia contra el dominio colonial norteamericano”.
Liderazgo de Cabral
Koppel destacó la capacidad de liderazgo de Cabral y el papel decisivo de los 400 combatientes y médicos cubanos que durante la guerra combatieron junto a los independentistas africanos.
“Al pasar por el sistema educativo de Estados Unidos, yo nunca aprendí nada sobre Cabo Verde”, comentó DaMoura, quien inmigró a este país de niño, “aunque es una parte importante de la historia de Estados Unidos y del mundo”. También me enseñaron “a odiar a Cuba, hasta que empecé a conocer mi propia historia”, dijo. “Durante todos esos años odié a la gente que me ayudó a mí y que ayudó a mi país a lograr la independencia”.
Varios asistentes comentaron después que era la primera vez que se enteraban de la contribución vital de los internacionalistas cubanos a la independencia.
Koppel y Amado explicaron la estrategia que siguió Cabral para superar los antagonismos tribales entre los guineanos y las divisiones entre guineanos y caboverdianos que los colonialistas portugueses habían fomentado. Cabral “tenía muy claro que no íbamos a lograr nuestra independencia si otros morían por nosotros”, agregó Amado.
Cabral sobresale porque él confiaba en la capacidad de las masas trabajadoras de transformar la sociedad y de transformarse ellos mismos, dijo Koppel.
Bajo el liderazgo de Cabral, el PAIGC organizó a los pobladores rurales en las zonas liberadas para crear escuelas para reducir el analfabetismo, establecer clínicas que ofrecieron atención médica por primera vez y formar milicias locales para defender las aldeas contra los ataques portugueses. Cabral promovió la igualdad de derechos para las mujeres, abriéndoles paso a que asumieran un papel dirigente en la lucha.
Ambos oradores señalaron la insistencia de Cabral en que la lucha era ante todo política, no militar, y que él se distinguió por su rechazo a la brutalidad y a la glorificación de la violencia. “Esta perspectiva fue importante tanto para el triunfo de la independencia como para la futura sociedad que Cabral estaba seguro que el pueblo trabajador sería capaz de forjar”, dijo Koppel.
“Los ejemplos sobre la capacidad de liderazgo de Cabral, uno de los aspectos más importantes del libro”, señaló Waters, “son de necesidad urgente en este mundo para quienes luchan de diversas formas por la liberación de la humanidad”. Cabral comprendía el alcance internacional de esta lucha y educaba a los demás al respecto, añadió. Ellos eran, según las palabras de Cabral, “soldados de la humanidad”.
Waters, dirigente veterana del Partido Socialista de los Trabajadores, subrayó la labor de Cabral para explicar las bases materiales de las relaciones sociales y la explotación capitalista. Cuando fue a estudiar a Portugal, “eligió la agronomía porque quería descubrir las causas de las hambrunas provocadas por las sequías que azotaban a Cabo Verde”, explicó. “Las sequías no eran obra de desastres naturales inevitables, sino de la deforestación desenfrenada y el sobrepastoreo bajo el dominio colonial”.

Cabral trabajó como agrónomo en Alentejo, la región más pobre de Portugal, donde presenció la explotación, el analfabetismo y la represión que sufrían los campesinos sin tierra y jornaleros. Cabral recalcaba que “el enemigo de las masas populares en Guinea-Bissau no era el pueblo de Portugal”, dijo Waters, “sino el colonialismo portugués, y que el pueblo trabajador en ambos países compartía intereses comunes en la lucha contra el dominio imperialista en África”.
La obra de Cabral en Alentejo, añadió Amado, mostró “su preocupación no solo por la tierra sino por los seres humanos”.
Internacionalismo de Cuba
Miembros del público pidieron más información sobre la misión internacionalista cubana en Guinea-Bissau y otros países africanos.
“Cientos de miles de cubanos fueron a África y a otras partes del mundo como voluntarios para sumarse a luchas de liberación nacional”, respondió Koppel.
“Aprendieron en carne propia sobre las condiciones de explotación que el imperialismo imponía a millones de africanos. Al luchar junto a los angolanos, los guineanos y otros pueblos, ampliaron su comprensión del mundo y de sí mismos”.
“Regresaron transformados”, afirmó. “Eso fortaleció la Revolución Cubana”.
“Estas experiencias han dado más confianza al pueblo trabajador cubano para hacer frente a las agresiones que hoy el gobierno de Estados Unidos dirige contra ellos. ¿Qué otro país del mundo pudiera sobreponerse a 67 años de una despiadada guerra económica norteamericana? Es posible solo gracias a la transformación de millones de cubanos a través de una revolución socialista”.
Tras el programa, continuaron los animados debates entre los asistentes mientras degustaban bocadillos tradicionales caboverdianos. Se vendieron unos 20 ejemplares del libro de Dreke.
