Editorial

Tendremos la oportunidad de eliminar las guerras y la explotación

6 de octubre de 2025

La profundización de las rivalidades entre Washington y otras potencias imperialistas, así como con Moscú y Beijing, son producto de la crisis del capitalismo. Con cada nuevo conflicto, se hace más evidente que el imperialismo está llevando inevitablemente a la humanidad hacia una tercera guerra mundial.

Hasta la fecha, Washington ha ordenado el ataque a tres lanchas rápidas en aguas internacionales frente a las costas de Venezuela, alegando que transportaban drogas. Ha desplegado una armada de buques de guerra en el Caribe y está reconstruyendo su guarnición en Puerto Rico, amenazando la soberanía de Venezuela y de las naciones por toda Latinoamérica.

El régimen de Vladimir Putin está intensificando sus mortíferos ataques y su empeño en conquistar Ucrania. Como parte de un asalto mortal el 9 de septiembre, Moscú lanzó 19 drones contra Polonia. Fuerzas de la OTAN, lideradas por Washington, derribaron tres de ellos: el primer enfrentamiento directo en años entre la OTAN y Moscú.

La guerra de Israel en Gaza tiene como objetivo destruir a Hamás e impedir que esta organización y sus aliados en Teherán lleven a cabo un nuevo Holocausto. A diferencia de la guerra defensiva de Israel, el enorme poder militar de Washington en el Medio Oriente está ahí para proteger su saqueo de los pueblos y los recursos de la región.

Los gobernantes capitalistas de Estados Unidos ven a Beijing como el mayor desafío a la dominación que los ha beneficiado desde que emergieron vencedores de la segunda guerra imperialista mundial. Sus decididos esfuerzos por mantenerse en la cima amenazan a toda la humanidad.

Para prepararse para las guerras venideras, Washington está atacando a los trabajadores en Estados Unidos, atacando nuestros salarios y condiciones de trabajo y de vida, atacando a los trabajadores sin papeles para dividir a la clase trabajadora, y persiguiendo las libertades constitucionales que hemos conquistado durante siglos de lucha.

Los trabajadores y sus sindicatos deben enfrentar estos desafíos, desde luchar para defender nuestro nivel de vida hasta oponernos a las acciones bélicas de Estados Unidos en el extranjero. Esto requiere romper con los partidos políticos capitalistas: los demócratas y los republicanos.

La historia demuestra que la época imperialista en la que vivimos no es solo época de guerra sino también de profundización de la lucha de clases y de la revolución socialista.

Los trabajadores tendremos la oportunidad de impedir la marcha de los gobernantes capitalistas hacia la Tercera Guerra Mundial. Necesitamos un partido propio, capaz de liderar a millones de personas a tomar el poder en nuestras propias manos y gobernar la sociedad para satisfacer las necesidades humanas, no las ganancias de los patrones. Las dos grandes revoluciones socialistas de nuestra época —lideradas por los bolcheviques en Rusia y Fidel Castro en Cuba— señalan el camino a seguir.

¡Únase a esta lucha! ¡Únase al Partido Socialista de los Trabajadores!