Los repetidos ataques de Hamás contra soldados israelíes, sus demoras en devolver los cuerpos de los rehenes, su negativa a desarmarse y los brutales asesinatos de palestinos en Gaza, no son ninguna sorpresa. El “alto el fuego” negociado por el gobierno estadounidense no ha cambiado en nada a este grupo de corte nazi ni a su histórico plan de matar judíos, destruir Israel y oprimir al pueblo palestino.
El 28 de octubre, un francotirador de Hamás disparó un lanzacohetes contra un vehículo del ejército israelí en Rafah, matando a un soldado. Apenas una semana antes, dos soldados israelíes habían muerto en un ataque similar en la misma zona.
Bajo el acuerdo Israel se retiró hasta una “línea amarilla” que delimita su control sobre el 53% del territorio. En respuesta a las violaciones del alto el fuego por Hamás, el 28 de octubre Israel lanzó decenas de ataques contra posiciones de Hamás y afirma que recuperará el control de algún territorio adicional.
Hamás está aprovechando el alto el fuego para golpear, torturar, encarcelar y asesinar a opositores políticos y otros palestinos en Gaza, con el fin de reafirmar su dictadura. Ya está preparando futuros pogromos contra los judíos en Israel. Si bien cada vez más personas en Gaza rechazan a Hamás, no existe allí ningún grupo palestino capaz de hacerles frente a sus escuadrones de la muerte.
Hamás ha encarcelado en sus prisiones subterráneas a personas que acusa de “deslealtad”, negándoles comida, agua y luz solar, tal como lo hicieron con los rehenes capturados en el pogromo del 7 de octubre de 2023.
Según informa Haaretz, algunos soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel, apostados a lo largo de la línea amarilla, han visto a matones de Hamás disparando contra palestinos, pero hasta el momento “han recibido instrucciones de no intervenir”.
Se suponía que Hamás debía devolver a todos los rehenes restantes —incluidos los cuerpos de aquellos a quienes había asesinado— dentro de las 72 horas posteriores al inicio del alto el fuego el 10 de octubre. Si bien todos los rehenes vivos y 15 cuerpos están de regreso en Israel, Hamás sigue retrasando la devolución de los 13 restantes.
A pesar de su campaña de terror contra los palestinos, algunos en Gaza expresan su oposición. “No tenemos hogar al que regresar, ni muro que nos proteja, ni lugar que nos pertenezca”, escribió Ezzideen Shehab, un joven médico originario de Jabaliya, en su cuenta de “X”. Sin embargo, uno de los líderes de Hamás aparece en televisión diciendo: “¡El pueblo no ha sido derrotado! ¡Gaza luchó heroicamente!”.
Tras graduarse de la facultad de medicina en Irán, Shehab regresó a Gaza apenas cinco días antes de que Hamás lanzara su sangriento pogromo contra los judíos el 7 de octubre de 2023, al que Israel respondió. Desde entonces, ha estado tratando a víctimas de la guerra.
“Solo fuimos víctimas de la destrucción”, escribió. “Una destrucción que Hamás inició desde nuestros hogares y que el ejército israelí completó, mientras los líderes de Hamás desaparecían en sus túneles”.
Tras el alto el fuego, se encontró con un pelotón de Hamás que golpeaba a tres hombres. Más tarde supo que los tres habían sido ejecutados. “Esto no es justicia”, escribió Shehab.
Cientos de miles de palestinos en Gaza comparten las opiniones de Shehab. La represión de Hamás tiene como fin silenciarlos.
Meta: americanizar la región
El vicepresidente JD Vance afirma que el alto el fuego “se mantendrá”. Pero el “plan” de Washington deja intacta la causa fundamental del conflicto: Hamás.
La meta del imperialismo estadounidense es imponer una “Pax Americana”, una estabilidad para extender su influencia y saquear la región. Para ello, busca la colaboración de los regímenes reaccionarios de la zona: Teherán y Ankara. Por eso, Washington exige constantemente que cualquier respuesta israelí a las violaciones de Hamás se realice de manera que no “ponga en peligro el alto el fuego”.
“No estamos pidiendo permiso a nuestros amigos estadounidenses”, dijo el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu al Servicio Judío de Noticias en una entrevista el 25 de octubre. “Simplemente les decimos que eso es lo que estamos haciendo”.
Netanyahu, como todo político capitalista en Israel, busca el apoyo del imperialismo estadounidense. Al mismo tiempo, señala que Israel ha estado sometido a una “intensa presión internacional e interna para poner fin a la guerra contra Hamás. Si Israel hubiera “capitulado”, añadió, “no existiría Israel”.
Un ejemplo de la amenaza que representan para Israel los esfuerzos de Washington por dominar la región, es la propuesta de la administración Trump de desplegar tropas turcas para vigilar Gaza, a pesar de la hostilidad del presidente turco Recep Tayyip Erdogan hacia Israel, y de sus vínculos con Hamás.
“Hamás no es un grupo terrorista”, afirmó Erdogan semanas después del pogromo del 7 de octubre de 2023, “es un grupo de libertadores”.
Netanyahu vetó rápidamente la propuesta.