editorial

¡EEUU manos fuera de Venezuela y Cuba!

10 de noviembre de 2025

Los ataques de Washington contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes, y sus amenazas de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro son una afrenta a la soberanía de Venezuela. Tienen lugar en momentos en que los conflictos entre Washington y Beijing se están agudizando en América Latina, el Pacífico y otras partes del mundo a consecuencia de la profundización de la crisis mundial del capitalismo y la competencia por control de recursos y mercados.

La meta de los gobernantes capitalistas norteamericanos es instaurar un gobierno subordinado a Washington. Con ello, también pretenden intensificar la guerra económica y política contra Cuba. Cuba es un blanco principal porque su revolución socialista demuestra que hay una salida a las crisis y las guerras del capitalismo.

Los trabajadores y campesinos, liderados por Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio, lucharon y tomaron el poder estatal. Ante las medidas de Washington para aplastar su revolución, el pueblo trabajador tomó el control de las fábricas, la tierra y los bancos, poniendo fin a la explotación capitalista y extendió solidaridad a las luchas contra el imperialismo por todo el mundo.

Washington está tras los vastos recursos petroleros de Venezuela y busca reafirmar su poder imperial, amenazando la soberanía de las naciones de toda América Latina. Su intervención es una amenaza para los intereses de los trabajadores de todo el continente y sus luchas por empleos, tierra y libertades políticas. Esto es doblemente cierto para los trabajadores en la colonia norteamericana de Puerto Rico, donde los gobernantes estadounidenses han desplazado sus aviones de guerra.

Con los bombardeos de embarcaciones Washington está actuando como juez, jurado y verdugo, ignorando derechos humanos fundamentales. Lo hacen al mismo tiempo que envían tropas a ciudades de Estados Unidos para arrestar y deportar a trabajadores indocumentados, ignorando el derecho al debido proceso. La historia demuestra que los pasos de los gobernantes hacia la guerra siempre van acompañados de ataques contra las libertades fundamentales.

El ejemplo de los trabajadores en Cuba demuestra lo que se puede lograr con un liderazgo que actúa basándose en las capacidades de la clase trabajadora. La solidaridad más importante que podemos brindar al pueblo trabajador en América Latina es avanzar en un curso para reemplazar el dominio capitalista con el poder obrero en Estados Unidos.

Para ser parte de esa lucha, únase al Partido Socialista de los Trabajadores.