SÍDNEY — “Esto fue una masacre, un pogromo”, dijo David Ossip, presidente de la Junta Judía de Diputados, en una conferencia de prensa en Bondi Beach el 15 de diciembre. La noche anterior, 15 personas fueron asesinadas a tiros y decenas más resultaron heridas en la playa, donde más de mil personas se habían reunido para celebrar el inicio de la festividad judía de Janucá. Fue un acto de puro odio antijudío.
“Durante dos años, han desfilado personas por nuestras calles y universidades llamando a que se globalice la intifada; un lema que significa matar a los judíos dondequiera que los encuentres”, dijo Ossip. “Anoche, la intifada fue globalizada y llegó a Bondi”.
Entre los muertos había desde una niña de 10 años hasta un sobreviviente del Holocausto de 87 años de edad de Ucrania.
Dos islamistas armados, padre e hijo, dispararon a sangre fría durante unos 10 minutos desde una pasarela con vista a la playa decenas de tiros con rifles de alta potencia contra la multitud.
Cuatro personas que se cruzaron con los asesinos intentaron valientemente desarmarlos. Estuvieron a punto de hacerlo, pero finalmente tres de ellos fueron asesinados.
Uno de los terroristas también murió cuando la policía finalmente apareció y le disparó.
Se dice que los pistoleros estaban vinculados con grupos islamistas antisemitas en Sídney. Habían colgado una bandera casera del Estado Islámico sobre el parabrisas de su auto. Y el auto contenía artefactos explosivos.
Solidaridad y desafío
Miles de miembros de la comunidad judía y otros acudieron a Bondi al día siguiente para expresar su duelo, solidaridad y desafío. Muchos traían flores, sumándolas a un creciente tributo floral frente al pabellón de la playa. Hubo discursos, canciones y oraciones. Se encendieron velas mientras la vigilia continuaba hasta la noche. Vigilias similares y otros eventos se celebraron en ciudades y pueblos de toda Australia. Miles de personas también respondieron a pedidos de emergencia de donar sangre para los heridos.
Vigilias y reuniones similares se celebraron en todo el mundo, denunciando el criminal ataque y llamando a redoblar la lucha contra el odio antijudío.
La icónica Ópera de Sídney se iluminó esa noche para mostrar una menorá —el candelabro judío utilizado para conmemorar los ocho días de la festividad religiosa de Janucá— en homenaje a los muertos y heridos. En 2023, la Ópera se iluminó con los colores de la bandera nacional de Israel dos días después del pogromo del 7 de octubre en Israel. Esto desencadenó una violenta protesta frente al edificio por parte de una turba pro-Hamás que coreaba consignas antisemitas y buscaba judíos para atacarlos.
Fuerte aumento del odio antijudío
Ha habido un fuerte aumento del odio antijudío en Australia en los dos años transcurridos desde que Israel lanzó su guerra defensiva contra Hamás en Gaza para evitar otro pogromo como el del 7 de octubre. Las protestas pro-Hamás organizadas por grupos izquierdistas e islamistas de clase media han tenido el apoyo de políticos de los Partidos Verde y Laborista, de numerosas organizaciones no gubernamentales y de gran parte de la cúpula sindical y los medios de comunicación liberales.

Los llamados a boicotear negocios judíos y a cancelar eventos y actuaciones artísticas de judíos y de personas presuntamente vinculadas a Israel, han ido acompañados de vandalismo, violencia e incendios provocados contra la comunidad judía. Bondi, en el corazón del distrito donde residen muchos judíos de Sídney, ha sido un foco de estos ataques.
“El racismo antijudío ha dejado los márgenes de la sociedad y se ha hecho parte de lo convencional, donde se normaliza y prolifera”, declaró el Consejo Ejecutivo del Judaísmo Australiano en un informe publicado este mes.
Las organizaciones judías, y muchas de los cientos de personas que se congregaron en Bondi al día siguiente de la masacre, condenaron enérgicamente al gobierno federal del Partido Laborista de Anthony Albanese por su incapacidad para afrontar el creciente antisemitismo, acusándolo de tener sus manos manchadas de sangre.
“En los últimos dos años, hemos presenciado actos de antisemitismo sin precedentes en nuestra ciudad: sinagogas incendiadas, coches atacados con bombas incendiarias y casas profanadas. Como comunidad, hemos advertido repetidamente que era solo cuestión de tiempo para que se derramara sangre”, dijo Ossip en la rueda de prensa.
El primer ministro australiano convocó una reunión especial del Gabinete Nacional el 15 de diciembre, a la que asistieron los ocho primeros ministros de los estados y territorios australianos. Albanese centró la reunión en la necesidad de endurecer las restricciones a la posesión de armas.
La Asociación Judía Australiana condenó esa respuesta como un intento de “culpar las armas, no a los terroristas”, y un “intento de desviar la atención del antisemitismo”.
“El gobierno laborista, liderado por Anthony Albanese, se ha alineado con otras potencias imperialistas que atacan a Israel”, lo que contribuye a alimentar el auge del odio antijudío en Australia, declaró la Liga Comunista en un comunicado publicado el 16 de diciembre. “No podemos depender en el gobierno ni en su policía”, afirmó.
