¡Fuera aviones, tropas, buques de EEUU del Medio Oriente!

Israel libra guerra defensiva contra Teherán

Por Seth Galinsky
23 de marzo de 2026
Misil de crucero lanzado desde buque norteamericano contra Irán el 28 de febrero. Washington dice que ha alcanzado unos 5 mil blancos en los primeros 10 días de su masivo bombardeo.
U.S. Central CommandMisil de crucero lanzado desde buque norteamericano contra Irán el 28 de febrero. Washington dice que ha alcanzado unos 5 mil blancos en los primeros 10 días de su masivo bombardeo.

Las acciones de Washington dejan en claro que su uso masivo de poder aéreo y naval contra Irán no tiene nada que ver con ayudar a los pueblos de ese país, ni con defender a Israel como refugio para los judíos, sino que tiene todo que ver con promover los intereses económicos, políticos y militares de la clase dominante estadounidense.

El presidente Donald Trump declaró con arrogancia que exige la “rendición incondicional” de Teherán, y que cualquier reemplazo de Alí Khamenei, el asesinado líder supremo iraní, necesitará su aprobación personal. Unos días después, CNN le preguntó si insistía en que Irán tuviera un estado “democrático”. “No, lo que digo es que tiene que haber un líder que sea justo y equitativo”, respondió Trump, y que “trate bien a Estados Unidos y a Israel”, junto con otros países del Medio Oriente.

De hecho, son solo los gobernantes capitalistas estadounidenses los que quiere que sean “bien” tratados. Trump afirmó que los gobiernos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar ahora “están luchando por nosotros” en la guerra. Se jactó de que su administración había logrado que estos regímenes abandonaran sus crecientes vínculos con Beijing y se acercaran a Washington. El régimen chino es el principal rival del imperialismo norteamericano en el saqueo del petróleo, el gas y otros recursos, así como de la mano de obra barata en el Medio Oriente.

Una vez que la guerra termine, amenazó Trump el 9 de marzo, “Si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo dentro del Estrecho de Ormuz, será golpeado por Estados Unidos de América VEINTE veces MÁS FUERTE de lo que ha sido golpeado hasta ahora”.

Las fuerzas norteamericanas informaron el 11 de marzo que Teherán había colocado minas en el Estrecho, y que habían respondido destruyendo 16 buques minadores iraníes. El transporte de petróleo allí sigue prácticamente interrumpido.

Ensayo para tercera guerra mundial

El ataque a Irán es también un campo de pruebas para futuras guerras, mientras los gobernantes estadounidenses se preparan para conflictos mayores, arrastrando a la humanidad hacia una tercera guerra mundial.

El ejército norteamericano ha desplegado una gama de armas nuevas y más letales, incluido su nuevo láser de alta energía con un sistema integrado óptico deslumbrador de vigilancia para derribar drones, y el LUCAS, un nuevo dron de bajo costo basado en el dron Shahed de Irán.

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el 4 de marzo un submarino estadounidense disparó un torpedo hundiendo un barco iraní y matando a más de 100 tripulantes. Muchos de los 32 sobrevivientes tienen las piernas destrozadas. El MK48, de 3,700 libras, impactó al buque de guerra iraní IRIS Dean mientras se encontraba frente a la costa de Sri Lanka, a más de 2 mil millas de Irán y lejos de toda zona de combate, partiéndolo por la mitad en segundos.

El IRIS Dean acababa de participar en un ejercicio militar anual en la India junto con decenas de otras armadas navales, al igual que el ejército de Estados Unidos.

Fue “una demostración increíble del alcance global de Estados Unidos”, se jactó el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto. “Cazar, encontrar y eliminar a un desplegado fuera de área es algo que solo Estados Unidos puede hacer a esta escala”. Ese es un mensaje no solo para Irán sino para cualquier nación que entre en conflicto con los gobernantes capitalistas de Estados Unidos.

Cisma entre Israel y Washington

Si bien el objetivo de Washington es un régimen que garantice la estabilidad de los intereses norteamericanos en el Medio Oriente —y que no amenace los envíos de petróleo ni las ganancias— la guerra de Israel contra el régimen de Teherán es una cuestión totalmente diferente.

Las fuerzas israelíes están atacando muchos objetivos tan rápido como pueden, preocupadas de que Washington los obligue a poner fin a su guerra (como lo hizo durante la guerra de los 12 días con Irán en junio pasado) antes de eliminar todos los misiles balísticos, drones de ataque y sitios de armas nucleares de Teherán que están apuntando contra Israel.

“Estados Unidos e Israel han visto una divergencia pública”, señaló el Times of Israel el 10 de marzo, porque Washington no comparte “los objetivos a largo plazo de Israel”.

Después de que Israel destruyó 30 depósitos de combustible en Irán, un portavoz estadounidense “le dijo a Israel que no lo volviera a hacer”, según informó el Wall Street Journal. Otro asesor de Trump declaró a Axios que Trump “quiere salvar el petróleo”.

Régimen sigue amenazas a opositores

El régimen sigue amenazando a trabajadores, nacionalidades oprimidas y otros opositores en Irán con tanta o más ferocidad que la que muestra hacia Washington. Muchos de los ataques con drones del régimen están dirigidos contra grupos armados con sede en la región kurda de Iraq. Los kurdos son una nacionalidad oprimida en Irán, Iraq, Siria y Turquía.

“Nuestra lucha es por la autodeterminación del pueblo kurdo en el Kurdistán iraní”, declaró Mohammad Saleh Qadri, del Partido Democrático del Kurdistán Iraní. “No queremos reemplazar este régimen por otro régimen dictatorial”.

“Las ruedas de la vida y la economía ya no giran aquí; la única preocupación es sobrevivir hasta mañana”, informó el Consejo Coordinador de Sindicatos de Maestros de Irán el 9 de marzo.

El régimen no proporciona refugios antiaéreos ni sirenas de alarma al pueblo iraní, pero “en las principales plazas e intersecciones, los vehículos de represión y los pesados cañones de las ametralladoras se exhiben de forma prominente”, señala el sindicato. “Antes de preocuparnos por el cielo arriba, debemos temer primero las calles de nuestra propia ciudad”.

La necesidad del régimen de intimidar al pueblo trabajador en medio de la brutal guerra de Washington es una señal de su debilidad y su temor de que los manifestantes vuelvan a tomar las calles, como lo hacían por decenas y cientos de miles antes de la guerra, para luchar por liberarse del régimen y por una vida mejor.