Un llamado a la acción

¡Unir a la clase trabajadora! ¡Amnistía para inmigrantes!

11 de mayo de 2026
Miembros de UNITE HERE en marcha de 400 mil, 1 de Mayo de 2006, Chicago. La demanda por amnistía para inmigrantes fue parte de las movilizaciones que avanzaron la unidad obrera.
Militante/Rollande GirardMiembros de UNITE HERE en marcha de 400 mil, 1 de Mayo de 2006, Chicago. La demanda por amnistía para inmigrantes fue parte de las movilizaciones que avanzaron la unidad obrera.

El movimiento sindical necesita asumir hoy el reto decisivo de promover y liderar una lucha por amnistía para los 11 millones de trabajadores sin “documentos apropiados” en Estados Unidos. Esto es fundamental para impedir las deportaciones y vencer las divisiones entre trabajadores nacidos en Estados Unidos y los nacidos en el extranjero, fomentadas por los patrones para rebajar los salarios y las condiciones laborales y de vida de todos los trabajadores. Su estrategia de ‘divide y vencerás’ busca convencer a los trabajadores nacidos en Estados Unidos que los inmigrantes, y no el afán de lucro de los patrones, son responsables del empeoramiento de las condiciones que todos enfrentamos.


EDITORIAL


Las protestas del 1 de mayo —día fijado para movilizaciones obreras— son una oportunidad para propiciar esta lucha, y la de trabajadores que están bajo ataque de los patrones y su gobierno en todo el país.

Existe un poderoso precedente para esto. El Primero de Mayo de 2006, más de dos millones de trabajadores inmigrantes y otros se manifestaron en más de 140 ciudades y pueblos de todo el país, con pancartas que decían: “¡No somos criminales! ¡Somos trabajadores!” Dejaron el trabajo y salieron a la calle, apoyados por vecinos y compañeros. Inspiraron a trabajadores de todos los ámbitos a unirse, y lograron frenar el infame proyecto de ley Sensenbrenner que habría convertido en delito grave estar en Estados Unidos sin papeles, asestando duros golpes a los prejuicios antiinmigrantes.

Que nuestros sindicatos tomen el liderazgo en la lucha por amnistía fortalecería las actuales huelgas sindicales y la conciencia de que todos los trabajadores compartimos intereses de clase comunes, independientemente del lugar de nacimiento. Nuestros intereses están fuertemente contrapuestos a los de la clase gobernante capitalista y sus partidos políticos. Un movimiento nuestro potenciaría la unidad y la capacidad de lucha de nuestros sindicatos y de las decenas de millones que somos, para avanzar contra nuestros explotadores y opresores. Sentaría las bases para tomar el poder político en nuestras propias manos.

La superexplotación de los trabajadores inmigrantes por los patrones —una realidad mundial— es fundamental para sus ganancias. Los gobiernos que los sirven regulan la inmigración según las necesidades de producción de los patrones. Los prejuicios antiinmigrantes promovidos por los gobernantes se reproducen en los llamamientos chovinistas de Washington para arrastrar a los trabajadores a que sirvan de carne de cañón en guerras imperialistas en el extranjero.

Las redadas y deportaciones, tanto bajo administraciones Demócratas como Republicanas, no pretenden impedir la contratación de inmigrantes sino crear una capa de clase trabajadora marginada, con menos protección contra la explotación, que trabaja y vive con miedo. Son ayudados por los liberales, quienes instan a los trabajadores inmigrantes a quedarse en casa y cerrar la puerta con llave, mientras ellos recurren a los demócratas por ayuda. Esto debilita la construcción de un movimiento como el que estalló en 2006.

A principios de este año, protestas organizadas y respaldadas por sindicatos para defender a los inmigrantes reunieron a miles de personas en Minnesota. Las manifestaciones en varias ciudades durante el último mes han exigido que se detengan las medidas del gobierno de anulación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para refugiados de Haití, Venezuela y de más de una decena de otros países que están viviendo y trabajando en Estados Unidos.

Decenas de millones de trabajadores —tanto nativos como inmigrantes— han vivido y trabajado juntos durante décadas. Sus hijos van a las mismas escuelas. Se indignan cuando les dicen que los trabajadores “sin papeles” son sus enemigos.

Lo que está en juego en la batalla política contra los ataques del gobierno y los patrones a los inmigrantes es el futuro del movimiento sindical, tal como fue con “la lucha contra la segregación racial Jim Crow en los años 50 y 60, y la lucha hoy día contra el racismo y todas las formas de discriminación”, explica Mary-Alice Waters, dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores, en el libro ¿Es posible una revolución socialista en Estados Unidos?

La lucha por la amnistía también transformará las relaciones sociales y las posibilidades de impulsar las luchas obreras. ¡Únase a las actividades del Primero de Mayo y utilícelas como un paso para convertirlas en una batalla continua!