Se necesitan protestas en Estados Unidos y mundialmente contra las asfixiantes sanciones que Washington ha impuesto a Cuba y exigir el cese inmediato del bloqueo petrolero impuesto por los gobernantes estadounidenses. Estas nuevas medidas intensifican la despiadada guerra económica y política de Washington destinada a humillar al pueblo cubano y derrocar a su gobierno.
El presidente Donald Trump emitió el 1 de mayo una orden ejecutiva con nuevas y vastas sanciones contra “personas, entidades o afiliados que apoyen el aparato de seguridad del gobierno cubano, o que sean cómplices en actos de corrupción o de graves violaciones de derechos humanos, incluidos agentes, funcionarios o partidarios del gobierno”.
Estas medidas se suman al bloqueo petrolero impuesto el 29 de enero por Washington contra Cuba, que ha agravado severamente las dificultades del pueblo trabajador en toda la isla. Y se suman a la vergonzosa campaña de los gobernantes estadounidenses para presionar a otros gobiernos para que expulsen a los médicos voluntarios que son parte de las misiones médicas cubanas en sus países. Ocurren después de décadas de ataques perpetrados por todas las administraciones norteamericanas, sean demócratas o republicanas.
Washington busca promover los intereses de lucro de los gobernantes capitalistas norteamericanos; la misma clase que descarga la crisis de su sistema sobre la espalda de los trabajadores de este país.
El pueblo trabajador de Cuba está decidido a defender la soberanía de su país. Cientos de miles marcharon el Primero de Mayo para demostrarlo. No quieren volver a vivir bajo el dominio de la despiadada explotación capitalista y los dictámenes de los gobernantes imperialistas en Washington.
“Cada gesto de apoyo internacional, cada frase solidaria, es semilla que fortalece nuestra certeza”, explicó Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.
Washington no revela los nombres de los “que serán designados bajo esta medida punitiva, precisamente para amplificar el efecto de intimidación y temor en todos los demás”, dijo el 2 de mayo Bruno Rodríguez Parrilla, el ministro de relaciones exteriores de Cuba.
Organizar acciones públicas y amplias contra las agresiones de los gobernantes norteamericanos es un importante acto de solidaridad obrera. Inste a sus compañeros de trabajo, a sindicalistas y a otros a unirse a usted.
La raíz de las agresiones de los gobernantes norteamericanos contra los trabajadores cubanos se funda en su odio de clase a la revolución socialista hecha por el pueblo trabajador hace 67 años. Liderados por Fidel Castro, derrocaron la dictadura de Fulgencio Batista respaldada por Washington y tomaron el poder político en sus propias manos.
Mientras el pueblo trabajador en Cuba se movilizaba en las calles para tomar el control de las industrias, los bancos y las tierras del país, en septiembre de 1960 Castro formuló ante las Naciones Unidas una firme defensa del derecho a la revolución.
Lo que él describe —cómo el pueblo trabajador derrocó la explotación y la opresión capitalistas— es un poderoso ejemplo para los trabajadores que en Estados Unidos y el mundo buscan hoy un camino a seguir frente a las crisis financieras, convulsiones sociales y crecientes guerras generadas por el funcionamiento del capitalismo.