THREE RIVERS, Michigan — Cerca de mil huelguistas, miembros del Local 2093 del sindicato automotriz UAW, regresaron a sus puestos el 15 de junio tras obtener importantes logros. Estuvieron en huelga por dos semanas en la planta de American Axle, ahora llamada Dauch.
La fábrica fue originalmente propiedad de la General Motors y —como muchas otras plantas de autopartes y sistemas de transmisión— fue vendida en 1994 a un grupo inversor encabezado por Richard E. Dauch y luego gravemente afectada, como el resto de la industria automotriz, por la crisis financiera capitalista de 2008. Los patrones aprovecharon esta situación para imponer masivos recortes en salarios y otros beneficios.
“Estuvimos en huelga durante 87 días en 2008 con un frío gélido”, describió Shawn Schnepp, conductor de montacargas con 32 años de antigüedad en la planta, al Militante durante la visita de este corresponsal a la sede del sindicato y al piquete el 10 de junio. La huelga involucró a más de 3 mil trabajadores en las cinco plantas de Dauch en Michigan y Nueva York. Terminó con una drástica reducción salarial de 29 dólares la hora a 14.50 dólares. Para el 1 de junio, el salario inicial seguía siendo de solo 18 dólares, y de un máximo de 22 dólares para operarios de línea tras cinco años de servicio.
Mientras tanto, Dauch y otros patrones sacaron enormes ganancias. Actualmente la empresa está valorada en 12 mil millones de dólares.
Entre sus inversores están Blackrock, Vanguard Capital Management, Goldman Sachs y Bank of America.
“En 2008, la gerencia prometió que lo arreglarían una vez que la empresa se recuperara”, afirmó Schnepp. “Pero nunca lo hicieron”.
El 14 de junio, 80% de los huelguistas votó a favor de un nuevo contrato de cuatro años. “Obtuvimos lo que pedíamos y no hicimos ninguna concesión”, dijo al Militante Josh Jager, presidente del comité de negociación del Local 2093. Los afiliados del UAW que empezaron a trabajar en la empresa antes de 2008 recibirán un aumento inmediato de 8 dólares por hora, “y todos alcanzarán los 30 dólares para 2029. El salario inicial subirá a 22 dólares, y los nuevos empleados llegarán a los 30 dólares en cuatro años”.
Los huelguistas se quejaron de las excesivas horas extras que tienen que trabajar obligatoriamente. “Antes participaba en las actividades de mi iglesia, ahora no puedo”, dijo Schnepp, debido a las semanas laborales de siete días. “Los pastores se han quejado a la empresa, pero no les importa”.
“Todos estaban de acuerdo con la huelga”, afirmó Chuck Taylor, un joven trabajador con cuatro años en la planta durante el piquete. “La gerencia nos ha faltado al respeto por mucho tiempo. Pueden hacer planes, pero pueden decirnos el jueves que tenemos que trabajar el fin de semana”.
Para el operario Greg Thompson, “la cuestión fundamental es el respeto: que nos traten como seres humanos, no como robots. La gente tiene familias y vida fuera de aquí. Hay madres solteras trabajando aquí. Tenemos que trabajar 19 días seguidos para tener un fin de semana libre”.
El nuevo contrato incluye otros tres días festivos pagos, nueve días de vacaciones adicionales y un mínimo de mil dólares en la repartición de utilidades, dijo Jager. Seguirá habiendo horas extras obligatorias, “pero logramos mejores cláusulas que deberían hacerlas más viables”.
La huelga fue popular entre otros trabajadores en la región y otras zonas. Trabajadores siderúrgicos locales y miembros del sindicato UAW de las plantas de camiones de GM en Fort Wayne, Indiana, y Flint, Michigan, visitaron el piquete.
“El apoyo que recibimos de la comunidad y de todo el estado fue abrumador”, dijo Jager. “Incluso la Coalición de Enfermeras de California llamó para preguntar cómo podían ayudar”.
