Muchos periódicos burgueses han estado generando historias relacionadas a las estrechas victorias en Nueva York de dos miembros del partido Socialistas Democráticos de América (DSA) y la de un ex miembro, en las elecciones primarias del Partido Demócrata el 23 de junio. Todos ellos, fueron respaldados por Zohran Mamdani, miembro de DSA y alcalde de Nueva York. Radicales de clase media celebraron los resultados, afirmando que un gigantesco cambio político se estaba produciendo, a la vez que el presidente Donald Trump afirmaba que la votación representaba un resurgimiento de la “amenaza comunista”.
¿Qué está sucediendo realmente?
Gran parte de la prensa liberal ha consagrado a Mamdani como la nueva “figura influyente” de los demócratas, después de que su apoyo reforzó las campañas de Claire Valdez, Darializa Chevalier y Brad Lander, el exmiembro de DSA. Todos ellos pretenden hacer que el capitalismo “funcione”, en lugar de organizar al pueblo trabajador para que luchemos por nuestras propias necesidades.
La atracción principal de estos candidatos para la izquierda de clase media en su postura respecto a una cuestión: oposición a la existencia de Israel. Chevalier, por ejemplo, asistió a una manifestación de apoyo a Hamás en Nueva York el 8 de octubre de 2023, apenas un día después de que los escuadrones de la muerte de Hamás llevaran a cabo el peor pogromo desde el Holocausto, asesinando a unas 1,200 personas, en su inmensa mayoría judíos. En 2024 Chevalier se unió a un campamento en la Universidad de Columbia desde donde grupos partidarios de Hamás propagaban el odio antijudío y acosaban e intimidaban a estudiantes judíos.
Condenar a Israel —el único país que ofrece un refugio incondicional a los judíos— fue una prueba de fuego en las tres candidaturas electorales. Durante la campaña, Mamdani repitió viejos insultos antisemitas, acusando a políticos rivales que apoyan la existencia de Israel de ser “monstruos del dinero oscuro”.
Chevalier derrotó a Adriano Espaillat, el congresista titular en el Distrito 13 de Nueva York, enfocándose en la acusación de que este “recibe dinero de AIPAC”. AIPAC son las siglas en inglés del Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel.
Los resultados electorales no representaron un cambio político significativo. Solo el 17% de los demócratas inscritos en la ciudad de Nueva York votó en las elecciones primarias. Para la mayoría del pueblo trabajador no había ninguna sección del Partido Demócrata que ofreciera soluciones a la catástrofe social que hoy enfrentan los trabajadores, ni una respuesta a los conflictos entre las potencias capitalistas a nivel mundial que están llevando a una nueva guerra mundial. Por lo tanto, la gran mayoría no salió a votar.
En conjunto, los candidatos respaldados por DSA obtuvieron el 3.5% del voto de los demócratas inscritos; una mínima fracción casi toda proveniente de áreas de clase media acomodada como el Upper West Side de Manhattan, de zonas gentrificadas de Harlem y Greenwich Village, y de Williamsburg y Park Slope en Brooklyn.
Los miembros de DSA ganaron estas primarias consiguiendo el voto de sectores meritocráticos que temen que un agravamiento de la crisis capitalista los empuje a las filas de la clase trabajadora, a la que desprecian y temen. Apelaron a los que ellos han estado convocando a que apoyen las manifestaciones “propalestina” cargadas de odio antijudío.
Lander dijo que le disgustaba tener que denunciar a AIPAC, “dada la retórica antisemita que esto representa sobre los judíos, el dinero y el poder”. No obstante, añadió: “Tengo que hacerlo”.
Y sí, tenía que hacerlo si quería contar con el respaldo de DSA.
Los resultados de las elecciones primarias fueron drásticamente diferentes en el distrito que abarca las zonas obreras del sur y el oeste del Bronx, donde el representante Ritchie Torres, un demócrata partidario de Israel, derrotó contundentemente a Michael Blake, su oponente, quien había recalcado su apoyo a Mamdani y su rechazo a la existencia de Israel.
La idea de que DSA está liderando un “resurgimiento comunista” es tan falsa como la afirmación de que los resultados de las primarias reflejan un aumento del apoyo a DSA. A pesar de las diatribas de Trump contra el “comunismo” y de los artículos publicados en el New York Post bajo el titular “Hot to Trotsky” (Apasionados por Trotsky), los miembros de DSA se esfuerzan en hacer que los trabajadores depositen sus esperanzas en los demócratas —uno de los dos principales partidos que sostienen la explotación capitalista— tal como lo hacen Trump, el movimiento MAGA y el Partido Republicano.
Ambos partidos enfrentan hoy un desafío serio. Tras décadas de declive, menos del 65% de los votantes están registrados como demócratas o republicanos; la cifra más baja en al menos 90 años. Millones de trabajadores y agricultores, que sufren un deterioro de vida y condiciones de trabajo, están abiertos a buscar alternativas. No ven respuesta seria a sus problemas en los partidos de los patrones, sea republicano, MAGA, demócrata o DSA.
Una de las respuestas de todas las facciones demócratas y republicanas ante este declive consiste en dificultar que partidos de clase trabajadora, como el Partido Socialista de los Trabajadores, aparezcan en las boletas electorales.
Insto al pueblo trabajador a unirse a los que nos estamos organizando independientemente de la farsa bipartidista de los patrones. Solo cuando rompamos con todas las versiones de demócratas y republicanos, el pueblo trabajador tendrá las manos libres para luchar por lo que necesitamos.
Esa es la manera de abrir el camino para unificar a la clase trabajadora y luchar eficazmente contra el odio antijudío, y contra la creciente crisis capitalista y las guerras de hoy.
Los trabajadores no tienen que empezar de cero. Mi partido, el Partido Socialista de los Trabajadores, lucha para organizar a la clase trabajadora para tomar el poder político en sus propias manos, para acabar con un mundo donde las ganancias de los ricos capitalistas y sus seguidores meritocráticos rigen toda la política, y para unirse a los trabajadores de todas partes y juntos transformar el mundo.