Editorial

¡EEUU manos fuera de Cuba! ¡Fin al bloqueo, amenazas!

¡Defender soberanía cubana, derechos constitucionales!

14 de septiembre de 2026
Más de 60 personas participaron en una protesta contra el brutal bloqueo de Washington contra Cuba en la estación Grand Central en Nueva York el 30 de agosto.
Militante/Tamar RosenfeldMás de 60 personas participaron en una protesta contra el brutal bloqueo de Washington contra Cuba en la estación Grand Central en Nueva York el 30 de agosto.

Washington está intensificando incesablemente su bloqueo político, económico y comercial contra Cuba, lo que hace aún más urgente que los trabajadores de todo el mundo protesten contra su campaña para doblegar al pueblo cubano. El gobierno de Estados Unidos está haciendo cada vez más difícil la vida y el acceso a alimentos, medicinas y otras necesidades básicas.

Al mismo tiempo, los gobernantes norteamericanos acompañan su ofensiva contra Cuba con ataques a las libertades constitucionales en Estados Unidos. Atacan a los grupos que se pronuncian en defensa de Cuba, amenazándolos con investigaciones intrusivas y procesos judiciales. Están dirigidos especialmente contra sindicatos como la Asociación Internacional de Mecanometalúrgicos y Trabajadores Aeroespaciales (IAMAW), que se han sumado a actividades en defensa de Cuba.

Los trabajadores y agricultores en Cuba se niegan a doblegarse. No solo luchan por sobrevivir, sino que insisten en vivir con dignidad y en garantizar que los más vulnerables no queden desamparados.

Eso solo es posible porque hicieron una revolución socialista, derrocaron la despiadada explotación capitalista y se transformaron a sí mismos al unirse para transformar sus condiciones de vida y de trabajo.

Ofrecieron solidaridad —con las armas en la mano— a los pueblos que luchaban por su independencia, desde Guinea-Bissau, Angola y Sudáfrica hasta Bolivia y Vietnam.

La respuesta de los trabajadores en Cuba al brutal impacto de la ofensiva de Washington se recoge en la sección “Notas de un reportero” desde La Habana, en la sección en inglés de este número.

Durante más de seis décadas, los gobernantes capitalistas norteamericanos han intentado borrar el poderoso ejemplo sentado por la primera revolución socialista de América para los explotados y oprimidos, tanto en Estados Unidos como en todo el mundo.

Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para organizar más protestas, y de mayor envergadura, contra la guerra de Washington contra Cuba. Y debemos apoyar los programas de ayuda como la Iniciativa Neonatal y Maternal de Global Health Partners para enviar suministros médicos a hospitales cubanos.

La clase dominante norteamericana, que encabeza el brutal ataque contra el pueblo cubano, es la misma que se empeña en poner el peso de la actual crisis capitalista sobre las espaldas de los trabajadores en Estados Unidos. Ataca nuestros salarios, elimina puestos de trabajo y persigue a trabajadores indocumentados para su deportación. Al igual que sus ataques contra Cuba, esta ofensiva impulsada por el afán de lucro se está tropezando con la resistencia de los trabajadores y de nuestros sindicatos.

Las medidas de los gobernantes son bipartidistas, bajo los demócratas o los republicanos. Ambos partidos gobiernan en beneficio de un puñado de patrones capitalistas y banqueros que buscan defender su dominio de clase. La política exterior de Washington es simplemente una extensión de los ataques de los capitalistas contra nosotros aquí.

Los gobernantes intentan enfrentar a los trabajadores de Estados Unidos con los trabajadores de Cuba, pero sus calumnias tienen poco efecto. Sin la más mínima prueba, el secretario de estado Marco Rubio ha hecho afirmaciones descabelladas de que el gobierno cubano está “exportando marxismo, resentimiento racial y violencia comunista por todo el mundo”.

Entre los cubanos sancionados por Washington se encuentra la dirección del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, una organización “que durante más de seis décadas ha promovido la amistad, la solidaridad internacional y la paz, todo lo contrario a lo que el secretario de estado ha promovido siempre”, explicó el ministro de asuntos exteriores cubano, Bruno Rodríguez.

Paralelamente a sus crecientes agresiones en el extranjero, el Departamento de Estado norteamericano está atacando organizaciones en Estados Unidos que defienden a Cuba, proveyendo una lista negra en su informe “Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI”.

El gobierno le está exigiendo a The Peoples Forum, BreakThrough News y Tricontinental: Institute of Social Research que entreguen sus registros financieros y listas de donantes, alegando que son “agentes extranjeros” de Cuba.

Estos ataques son un golpe a la libertad de expresión y de asociación, derechos que todos los trabajadores tienen un interés vital en defender.

Los ataques de los imperialistas norteamericanos contra Cuba son parte integral de sus maniobras más amplias en preparación para nuevas y más sangrientas guerras en el horizonte. Los gobernantes capitalistas de todo el mundo están haciendo lo mismo en medio de la creciente competencia actual por mercados, recursos y mano de obra que explotar. Se apresuran a rearmarse y prepararse para más guerras. Los gobernantes norteamericanos actúan cada vez más como si el mundo fuera simplemente suyo para tomarlo, desde Venezuela hasta Groenlandia, Cuba y el Estrecho de Ormuz.

Lejos de representar un peligro para los trabajadores estadounidenses, la revolución socialista de Cuba es un ejemplo del que podemos aprender para aplicarlo en nuestra lucha de clases. Es indispensable divulgar la verdad sobre los logros de la Revolución Cubana y sobre lo que esto demuestra acerca de lo que pueden hacer los trabajadores cuando están en el poder.

Un aspecto clave de esto es ampliar el número de lectores del Militante y la difusión de los libros de los dirigentes de la revolución. Cuba y la guerra de independencia en Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África, de Víctor Dreke, es un ejemplo magnífico. Es un relato de primera mano sobre la solidaridad internacional que los trabajadores de Cuba brindaron a la histórica lucha por la independencia de ese país que también contribuyó a derrocar el régimen fascista de Portugal.

Únase a nosotros en esta batalla: una batalla con graves consecuencias para los trabajadores de todo el mundo.