Ante el bloqueo, agricultores en Cuba defienden logros de la revolución

Por Róger Calero
16 de noviembre de 2026
La Cooperativa de Producción Agrícola 26 de Julio en Abreus, Cuba, una de las muchas afectadas por la falta de combustible causada por el bloqueo norteamericano, ha adoptado alternativas para continuar produciendo. Arriba, cooperativistas plantan caña en 2021.
Juan Carlos DoradoLa Cooperativa de Producción Agrícola 26 de Julio en Abreus, Cuba, una de las muchas afectadas por la falta de combustible causada por el bloqueo norteamericano, ha adoptado alternativas para continuar produciendo. Arriba, cooperativistas plantan caña en 2021.

Después del 1 de enero de 1959, cuando bajo el liderazgo de Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio los trabajadores en Cuba derrocaron la dictadura respaldada por Washington de Fulgencio Batista, el nuevo gobierno revolucionario tomó medidas decisivas para poner a la mayoría trabajadora al mando de su propio destino.

Por primera vez, los campesinos sin tierra la obtuvieron gratuitamente, eliminando así el monopolio capitalista sobre la tierra. Se puso fin a la práctica de embargar las tierras de los agricultores endeudados, además de otras prácticas que mantenían a los campesinos atrapados en dependencia económica.

Junto con una radical reforma agraria, los trabajadores llevaron a cabo una profunda transformación social. Miles de trabajadores y jóvenes, tanto de la ciudad como del campo, se ofrecieron como voluntarios para ir a remotas zonas rurales a enseñar a la gente a leer y escribir, erradicando el analfabetismo. Médicos recién graduados fueron voluntariamente a regiones montañosas donde nunca antes alguien había visto un médico, logrando reducir drásticamente la mortalidad infantil y el flagelo de las enfermedades prevenibles.

Pero hoy los gobernantes de Estados Unidos están tratando de asfixiar al pueblo cubano imponiendo un bloqueo petrolero y sanciones que afectan gravemente el cultivo, la cosecha y la distribución de productos agrícolas.

El gobierno cubano estima que los daños causados por el embargo comercial y financiero de Washington al sector agrícola del país superaron los 848 millones de dólares en un solo año, entre marzo de 2025 y febrero de 2026. Y esto, sin contar el bloqueo petrolero impuesto en enero.

Este endurecimiento de las sanciones económicas se suma a más de seis décadas de un embargo impuesto por el gobierno estadounidense y mantenido tanto bajo administraciones demócratas como republicanas con el objetivo de derrocar la revolución socialista de Cuba y acabar con las conquistas logradas por los trabajadores en la isla.

Estas incluyen la determinación de la Revolución Cubana de mejorar el nivel de vida de los productores rurales y de los trabajadores en general. Esto se logró mediante la conquista del poder estatal: la más poderosa herramienta que tienen los trabajadores para promover y defender sus propios intereses de clase.

Agricultores entran en la contienda

Los trabajadores en Cuba están librando una lucha titánica para defender esos logros revolucionarios frente a la ofensiva desatada por los gobernantes capitalistas norteamericanos, empeñados en reimplantar la explotación capitalista en la isla.

Con el apoyo del gobierno y organizados por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), los agricultores cubanos, libran una batalla para reducir la dependencia en la importación de alimentos que le cuesta al país miles de millones de dólares sumamente necesarios para el desarrollo económico y social.

Como otros países históricamente subdesarrollados por la explotación imperialista, el precio que Cuba paga por los bienes importados supera con creces los ingresos que obtiene por sus exportaciones. En Cuba, esta situación se ve agravada considerablemente por las medidas punitivas de Washington contra sus principales fuentes de ingresos en divisas.

Para combatir la escases y el alza desmedida de los precios de los alimentos, las autoridades del país han expandido los incentivos para que los agricultores cultiven más hortalizas, granos, frutas y otros productos, y los vendan directamente en el mercado sin necesidad de usar intermediarios estatales. No obstante, la producción se ve obstaculizada por el bloqueo de Washington, que restringe el suministro de combustible, fertilizantes, pesticidas y alimento para el ganado.

Hace unos meses, Cuba tuvo que detener gran parte de su zafra azucarera debido a la escasez de combustible. La Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) 26 de Julio en Abreus (en la provincia de Cienfuegos), fue una de las muchas afectadas. Sus 150 miembros han reorientado sus actividades hacia la ganadería y la producción de leche para mantenerse a flote, y a sus miembros trabajando.

Hace algunos años, la cooperativa estableció una “minindustria” para procesar los excedentes agrícolas, transformándolos en pasta de tomate, frutas en conserva o deshidratadas, y jugos, generando empleo para mujeres de las comunidades cercanas.

Sin embargo, en los últimos dos años y medio, la producción ha disminuido debido a la falta de electricidad y al deterioro de los equipos. Actualmente, la cooperativa planea construir un pequeño matadero.

Muchas cooperativas están tomando iniciativas en colaboración con gobiernos locales para atender necesidades sociales más amplias, apoyándose en la conciencia de los agricultores y su compromiso con las conquistas de la revolución.

La cooperativa 26 de Julio organiza un centro de cuidado infantil que beneficia a los cooperativistas y a los trabajadores de la minindustria. También abastece de productos agrícolas al hogar de ancianos local y a 15 familias de la zona con necesidades especiales. “Nuestra cooperativa siempre ha tenido la tradición de servir a la comunidad; ha sido un principio para nosotros”, dijo Aliuska Moreira, dirigente de la CPA, a Canal Caribe en junio de 2024.

“Gracias a la cooperativa, ahora vivo al lado de la escuela”, dijo Yaniela Rodríguez, maestra de la escuela rural del lugar. Era muy difícil viajar desde donde vivía, y se tomó la alternativa de convertir un aula en una vivienda, dijo.

La cooperativa 26 de Julio se destaca, pero iniciativas como la suya pueden encontrarse también entre las más de 4,500 cooperativas agrícolas que existen en el país.