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El fiscal general de Minnesota aumentó los cargos contra Derek Chauvin. Los otros tres policías involucrados en la muerte de Floyd también han sido instruídos de cargos.

El alcance y la amplitud de las masivas manifestaciones en respuesta a la muerte de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis no se han visto en décadas. Indignados por la muerte —que sucedió poco después de la muerte de Ahmaud Arbery en Georgia, a manos de matones— cientos de miles de trabajadores han participado en más de 250 marchas, mítines y vigilias en los 50 estados del país, Washington, la colonia de Estados Unidos de Puerto Rico y alrededor del mundo.

La familia de Floyd se unió a unos 60 mil manifestantes en Houston, donde él creció, el 2 de junio. Marchando por la ciudad, los manifestantes coreaban su nombre y “Sin Justicia, No Hay Paz”.

Floyd, un africano americano de 46 años de edad, fue muerto cuando el policía Derek Chauvin, quien es blanco, lo esposó y presionó su rodilla en el cuello de Floyd por más de ocho minutos.

“Estoy aquí para apoyar a la familia de George Floyd y su lucha por la justicia”, dijo el obrero de la construcción Ricky Harless a la candidata del Partido Socialista de los Trabajadores para presidente Alyson Kennedy en la marcha de Houston. “Yo también he tenido problemas con la policía”, dijo Harless, quien pasó dos años en prisión. “Acepté una sentencia negociada porque de lo contrario enfrentaba 20 años por un crimen que no cometí”.

Multinacional y juvenil fue la manifestación de miles que marchó por varias horas en el centro de Minneapolis el 28 de mayo para exigir juicio de policías que mataron a George Floyd.
Multinacional y juvenil fue la manifestación de miles que marchó por varias horas en el centro de Minneapolis el 28 de mayo para exigir juicio de policías que mataron a George Floyd.

Miles marcharon en otras ciudades el mismo día. En Bronzeville, en el South Side de Chicago, Jourdain Gant, un joven trabajador de una escuela pública estaba participando en su primera protesta. “Tuve que venir y mostrar mi apoyo”, dijo Gant al Militante. “Han pasado ocho días desde que murió George Floyd y las protestas han seguido sin parar,”

Los manifestantes incluyen negros y caucásicos, nativos y extranjeros y personas de todas las generaciones. Algunos venían con carteles caseros que decían “No puedo respirar”, las palabras finales de Floyd cuando Chauvin presionaba su rodilla en el cuello de Floyd. Otros coreaban los nombres de algunas de las miles de otras víctimas de la brutalidad policial durante muchos años.

En Nueva York, Gwen Carr asistió a una manifestación el 29 de mayo. Ella ha sido una luchadora incansable contra la brutalidad policial desde que la policía mató a su hijo, Eric Garner, en Staten Island en 2014. Garner había gritado repetidamente, “No puedo respirar”, tratando de hacer que el oficial Daniel Pantaleo dejara de estrangularlo. Desde entonces los manifestantes en protestas contra la brutalidad policial han coreado, “No puedo respirar”, mientras sostienen sus brazos en el aire.

Numerosos sindicatos han condenado la muerte a manos de la policía, incluyendo la unión de trabajadores de tránsito, automotriz, del acero, de empleados de servicio, portuarios, el presidente de la federación AFL-CIO Richard Trumka y muchos más. La Unión Nacional de Agricultores también condenó la muerte de Floyd.

Han habido acciones sustanciales en ciudades por todo el mundo. Unos diez mil marcharon en Auckland, Nueva Zelanda, el 1 de junio.

Las grandes protestas diarias en Estados Unidos han puesto de relieve cómo los gobernantes capitalistas usan la brutalidad policial para tratar de intimidar y castigar al pueblo trabajador.

“Las protestas masivas obligaron al gobierno a arrestar y presentar cargos contra Derek Chauvin”, dijo David Rosenfeld, candidato del Partido Socialista de los Trabajadores para senador de Minnesota, en un comunicado el 2 de junio. Rosenfeld instó a todos los indignados por el homicidio a continuar organizando acciones disciplinadas y exigir que los cuatro policías sean arrestados y procesados (Ver declaración en la portada).

Algunos manifestantes han confrontado los amplios incendios de tiendas por grupos de anarquistas, provocadores y saqueadores que se aprovechan de las protestas, añadiendo a la devastación que ya padecen muchas de las comunidades.

Cuando algunos saqueadores rompieron las ventanas de una tienda de zapatos Aldo de Nueva York, los manifestantes avanzaron para detenerlos. En Brooklyn, los manifestantes hicieron una cadena humana alrededor de una tienda Target para evitar que la saquearan. Manifestantes en Los Angeles detuvieron a saqueadores en una farmacia Walgreens.

El presidente Donald Trump aprovechó los saqueos para amenazar con enviar al ejército a ocupar ciudades por todo el país.

La muerte de Floyd sucedió poco después de que policías mataran a Breonna Taylor en Louisville, Kentucky, y la muerte de Ahmaud Arbery a manos de matones en Brunswick, Georgia. Las protestas contra estos homicidios tienen lugar cuando un número creciente de trabajadores está encontrando formas de resistir los ataques de los patrones contra los salarios, las horas y las condiciones de trabajo.

POR HELEN MEYERS
Y DAVID ROSENFELD

MINNEAPOLIS — Han continuado diariamente las marchas y manifestaciones de miles de personas en Minneapolis y St. Paul para exigir el juicio de los cuatro policías de Minneapolis involucrados en la muerte de George Floyd, desde que el policía Derek Chauvin fuera acusado de asesinato en tercer grado.

“Los choferes de autobuses no van a transportar a un solo oficial de policía más. No es nuestro deber transportar a la policía racista”, dijo Doni Jones, conductor de autobús y presidente del Comité Negro del Local 1005 del sindicato de trabajadores del tránsito, en una protesta en la calle Lake de Minneapolis. Los sindicalistas también se niegan a ayudar a los policías a transportar a la cárcel a los manifestantes arrestados. Los choferes de autobuses en Nueva York han hecho lo mismo.

“Más que nunca, necesitamos un nuevo movimiento por los derechos civiles”, dijo el local en un comunicado, “que esté unido al movimiento obrero y que sea independiente de los partidos políticos del establecimiento corporativo para que todos los trabajadores de todas las religiones, razas e identidades sexuales puedan luchar juntos para un futuro mejor para las personas de color y para nuestra liberación colectiva como trabajadores”.

Tras cuatro días de protestas substanciales y noches de saqueo y destrucción organizadas por grupos de anarquistas, provocadores y oportunistas, el gobernador Tim Walz impuso un toque de queda en ambas ciudades y organizó la mayor movilización de la Guardia Nacional del estado desde la Segunda Guerra Mundial imperialista, junto con la policía estatal y policías de otras áreas.

Miles se unieron a varias manifestaciones el 30 de mayo, marchando y protestando durante horas.