‘Revolución Cubana: desafío al imperialismo EEUU’

Representante cubano habla sobre guerra económica de EEUU, campaña de mentiras contra revolución socialista

8 de noviembre de 2021

POR MARTÍN KOPPEL,
MARY-ALICE WATERS
Y RÓGER CALERO

Carlos Fernández de Cossío, jefe para EE.UU. del ministerio del exterior cubano.
Militante/Róger CaleroCarlos Fernández de Cossío, jefe para EE.UU. del ministerio del exterior cubano.

NUEVA YORK —Carlos Fernández de Cossío, director general para Estados Unidos del ministerio del exterior de Cuba, estuvo en Nueva York a fines de septiembre para asistir a la sesión de apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas. En el marco de su cargada agenda, dedicó un espacio de tiempo para conversar con el Militante. Habló sobre los intensificados ataques que la potencia imperialista más grande del mundo está librando contra los hombres y mujeres que hicieron la revolución socialista cubana y la siguen defendiendo.

“El desafío más prolongado y exitoso para el imperialismo en el hemisferio occidental ha sido la Revolución Cubana”, dijo Fernández de Cossío. “Para Estados Unidos como fuerza imperialista, es un desafío que tienen que tratar de vencer”.

Durante más de seis décadas, señaló, los gobernantes norteamericanos, a pesar de los inmensos recursos que han dedicado para tratar de derrocar al gobierno revolucionario cubano y restablecer las relaciones de propiedad capitalistas, no han logrado ese objetivo.

Pese a los intentos y las expectativas de los imperialistas, la revolución no se derrumbó en los años 90 tras la implosión de los regímenes del bloque soviético y la profunda crisis económica que eso provocó en Cuba.

Luego, los gobernantes imperialistas “apostaron a que, cuando ya no estuviera Fidel Castro, la revolución sería insostenible”, dijo Fernández de Cossío. Al eso no suceder, pensaron que todo se acabaría con la salida de Raúl Castro. Pero la revolución continúa.

“Para el imperialismo norteamericano y los enemigos de Cuba, esta continuidad plantea un reto muy grande”, dijo. “No pueden aceptar la legitimidad de un gobierno popular revolucionario en que ya no está al frente la generación histórica”, la generación que dirigió al pueblo trabajador a tomar el poder en 1959 y establecer un gobierno que defiende sus intereses.

“Hoy este gobierno está dirigido por nuevas generaciones. Cuba no es capitalista, no acepta el capitalismo. Eso es un desafío para el imperialismo en este hemisferio”.

Es por eso que durante los últimos años los gobernantes norteamericanos, bajo las administraciones Trump y ahora Biden, han impuesto las sanciones económicas más abarcadoras contra Cuba. Estas medidas, de las cuales más de 200 fueron decretadas recientemente, limitan drásticamente el acceso de Cuba al sistema bancario internacional y obstruyen las inversiones extranjeras, importaciones vitales de combustible y remesas de cubano-americanos a sus familias en la isla.

Artistas, negros en la mira de EEUU

Por eso también Washington libra hoy día una ofensiva política contra “varios de los pilares de legitimidad que la Revolución Cubana se ha ganado a nivel internacional”, dijo.

Uno de esos pilares de autoridad moral entre el pueblo trabajador del mundo es cómo la Revolución Cubana ha extendido el acceso a la cultura y la educación entre millones de personas en la ciudad y el campo. El gobierno revolucionario tiene una trayectoria sólida y orgullosa de fomentar la más amplia expresión artística.

“El gobierno de Estados Unidos dedica decenas de millones de dólares para dar la imagen falsa de un conflicto entre el gobierno y los artistas, entre el gobierno y la juventud”, apuntó Fernández de Cossío.

Artistas llevan teatro y música a El Salvador, un pueblo rural en la provincia de Guantánamo, enero 2019. La revolución socialista cubana amplió el acceso a la cultura y educación para millones de personas en el campo y la ciudad.
Cuba EscenaArtistas llevan teatro y música a El Salvador, un pueblo rural en la provincia de Guantánamo, enero 2019. La revolución socialista cubana amplió el acceso a la cultura y educación para millones de personas en el campo y la ciudad.

Washington ha hecho campaña para que artistas en Estados Unidos y a nivel internacional apoyen al llamado grupo San Isidro, una operación financiada por el gobierno estadounidense que los enemigos de la revolución cínicamente presentan como un “movimiento independiente de jóvenes artistas negros”.

Esto va a la mano de “un esfuerzo por deslegitimar las conquistas en Cuba desde el punto de vista de la eliminación de la discriminación racial”, dijo Fernández de Cossío.

“Con una inmensa dosis de demagogia e hipocresía, ellos intentan dibujar a Cuba como un país donde hay racismo como fruto de la revolución”.

Cuba antes de 1959 “era una sociedad racista”, dijo. “La revolución eliminó la discriminación institucional”.

“Desde entonces, el gobierno y el partido han dirigido esfuerzos por eliminar los prejuicios raciales. Eso no se puede borrar por decreto. No se puede crear un ‘ministerio contra el racismo’ para lograrlo. Junto con otras cosas, hace falta trabajo educacional, trabajo cultural.

“Y yo no sería honesto si negara que aún tenemos mucho terreno por recorrer. A pesar de los enormes avances en el empleo, la educación, la salud y otras condiciones que la revolución ha logrado para el pueblo cubano—en una sociedad que estaba estratificada en distintas condiciones socioeconómicas—aún no hemos eliminado las diferencias que hoy existen en los barrios que antes de la revolución tenían las condiciones socioeconómicas más desfavorecidas.

“Un barrio en La Habana que era desfavorecido hace 50 o 60 años es muy probable que hoy todavía tenga viviendas más hacinadas, con menos ventilación, una población con niveles más bajos de preparación universitaria, más delincuencia que en otras partes.

“Es así sin tomar en cuenta el color de la piel. Pero si a esto uno le suma las condiciones de la población negra antes de 1959”, las disparidades siguen siendo mayores hoy para los cubanos negros, dijo.

Por eso “el gobierno y la sociedad cubana siguen luchando contra el racismo y los vestigios que existen”.

Difaman a médicos internacionalistas

Fernández de Cossío destacó otro pilar del apoyo que se ha ganado la revolución entre el pueblo trabajador del mundo y que es blanco de ataque de Washington: el historial internacionalista de la cooperación médica cubana.

“A nuestros médicos que trabajan en otros países, los imperialistas los llaman ‘esclavos’. La solidaridad del gobierno cubano, la llaman ‘esclavitud’.

“Tratan de estigmatizar a los voluntarios cubanos que están salvando vidas, prestando servicios a millones de personas en algunas de las comunidades más pobres en más de 100 países.

“El Departamento de Estado norteamericano ha enviado a sus representantes a aplicar presión contra otros gobiernos que legítimamente piden la cooperación médica cubana, para que no la acepten”.

Fernández de Cossío señaló que “en medio de la pandemia, Cuba es el único país del mundo —el único— que ha enviado brigadas médicas a otros países para combatir la COVID. Han ido a 40 países, desde Italia y los países petroleros ricos del Golfo Pérsico hasta América Latina y África.

“¡Y el gobierno de Estados Unidos nos ataca por eso!”

Washington también realiza un esfuerzo sistemático para socavar la legitimidad de los dirigentes del nuevo gobierno cubano, dijo Fernández de Cossío. “Atacan personalmente al presidente Miguel Díaz-Canel. Dicen, ‘No es Fidel Castro’. Al mismo tiempo, lo acusan de dictador, de ser un régimen represivo.

“Eso no debe asombrarnos. Es la manera en que funciona la maquinaria de propaganda imperialista”.

Intensificada agresión económica

Respecto a la actual situación económica en Cuba, Fernández de Cossío dijo que la prensa capitalista afirma que Cuba “está viviendo el peor momento”. No es cierto, dijo.

“Los tiempos más duros fueron la década de los 60, cuando había una guerra civil dentro de Cuba, con bandas contrarrevolucionarias armadas, entrenadas y financiadas por Estados Unidos”.

La crisis económica de los años 90 en Cuba, precipitada por la pérdida abrupta de más de las tres cuartas partes de su comercio exterior tras la implosión de la Unión Soviética, “fue una crisis más dura que esta. Es difícil explicarle a los jóvenes que eran niños en esa época, pero había apagones de 18 horas, casi no había transporte público. Había tanta escasez de alimentos que la gente bajó de peso dramáticamente”. Hoy no es así.

¿Cuál es el mayor problema que tenemos hoy? A diferencia de los años 90, hay más diferencias sociales y económicas en la población. En las décadas anteriores, gracias a la revolución, Cuba era una sociedad más igualitaria. Pero la vida nos ha obligado a usar mecanismos económicos—market friendly, dicen algunos—  que han generado ciertas desigualdades, aunque Cuba tiene mucho menos desigualdad social que cualquier otro país del mundo”.

Arriba: Algunos de los 100 mil jóvenes voluntarios que en 1961 ayudaron a eliminar el analfabetismo en Cuba. Abajo: La Habana, febrero 2021. Estudiantes de medicina van de puerta en puerta para que toda persona con síntomas de COVID sea atendida. Por más de 60 años, los cubanos negros han sido una fuerza dirigente en la revolución socialista, luchando por consolidar los logros sociales y políticos de los trabajadores de todos los colores de piel, y por desarraigar el legado de discriminación contra cubanos negros.
Arriba, Granma/Miguel Febles Hernández; Abajo, Museo Municipal de BáguanosAbajo: Algunos de los 100 mil jóvenes voluntarios que en 1961 ayudaron a eliminar el analfabetismo en Cuba. Arriba: La Habana, febrero 2021. Estudiantes de medicina van de puerta en puerta para que toda persona con síntomas de COVID sea atendida. Por más de 60 años, los cubanos negros han sido una fuerza dirigente en la revolución socialista, luchando por consolidar los logros sociales y políticos de los trabajadores de todos los colores de piel, y por desarraigar el legado de discriminación contra cubanos negros.

En los últimos años se han fomentado las pequeñas y medianas empresas, y se aumentó a 100 el número de trabajadores que pueden ser contratados por estas empresas. Los agricultores pueden vender una mayor parte de sus productos directamente en el mercado. Las familias pueden vender su casa.

La expansión del turismo y otras medidas destinadas a obtener las divisas necesarias para importar artículos esenciales han llevado a una disparidad entre los que recibían una parte de su ingreso en dólares y los que no. Las remesas van de manera desproporcionadamente a las familias de mayores recursos y no a los trabajadores, especialmente los que son negros, y eso ha aumentado las tensiones raciales.

Fernández de Cossío dijo que en enero de 2021 el gobierno implementó una serie de medidas económicas. Entre otras, se redujeron los subsidios para muchos alimentos básicos. Se recortaron los beneficios a familias con miembros desempleados si estos son aptos para trabajar. Se estableció una gama más amplia de niveles salariales para distintos oficios.

Se aumentaron el salario mínimo y las pensiones de jubilación. A pesar de eso, muchas familias cubanas están pasando por muchas dificultades. El poder adquisitivo del peso ha disminuido debido a la devaluación de facto que entró en vigor en enero mediante la eliminación de la dualidad monetaria que existió durante más de dos décadas. En la actualidad Cuba está padeciendo un fuerte aumento de la inflación.

“Hemos introducido medidas como estas de manera gradual, y anticipamos que se introducirán más”, dijo Fernández de Cossío. “Pero no vamos a marchar hacia una economía capitalista. Las desigualdades son mayores pero la estructura económica cubana no se acerca remotamente a una economía capitalista”.

Las crecientes tensiones económicas y sociales se ven amplificadas por “las redes sociales y digitales metidas en Cuba, con el efecto nocivo que tienen en todas partes, incluido Estados Unidos”, dijo.

“El gobierno de Estados Unidos está gastando millones para bombardear a Cuba con propaganda” a través de las redes sociales a fin de agudizar los antagonismos y diseminar mentiras.

‘EEUU usa pandemia contra Cuba’

Fernández de Cossío esbozó algunos de los principales desafíos económicos en la actualidad.

“Primero está el reforzamiento del bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba”, dijo. Desde mediados de 2019, Washington ha impuesto sanciones a empresas navieras extranjeras y otras medidas para restringir la importación de petróleo a nuestro país.

“Imagínese que a la ciudad de Nueva York de pronto le incrementan drásticamente el costo del combustible o le cortan una parte del suministro. Que Canadá, que suministra electricidad a Nueva York, diga, ‘Ahora Nueva York solo va a recibir el 30 por ciento de su electricidad’.

“O que, en medio de esta pandemia de la COVID, uno tenga que salir al mercado internacional a comprar medicamentos o equipos médicos y le digan, ‘No, no le podemos vender estos productos, porque contienen más del 10 o 12 por ciento de componentes o materia prima o propiedad intelectual de Estados Unidos’.

“O que, debido a las sanciones, uno no pueda comprar equipos o materia prima del fabricante, y tenga que comprarlo a través de un tercero, pagando el doble del precio original.

“Es lo que le están haciendo a Cuba”.

Trabajadora de la salud cubana examina a niña en Djibouti, en África. “Cuba es el único país del mundo que ha enviado brigadas médicas a otros países para combatir la COVID”, dijo Fernández de Cossío. Washington intenta difamar a los médicos internacionalistas cubanos como “esclavos”.
Misión Médica Cubana en DjiboutiTrabajadora de la salud cubana examina a niña en Djibouti, en África. “Cuba es el único país del mundo que ha enviado brigadas médicas a otros países para combatir la COVID”, dijo Fernández de Cossío. Washington intenta difamar a los médicos internacionalistas cubanos como “esclavos”.

Otro desafío es el costo económico de la pandemia de COVID. Washington “ha usado la pandemia como aliada en su agresión contra Cuba”, dijo. “Hemos tenido problemas para adquirir la materia prima no solo para la COVID sino para medicamentos básicos: para la hipertensión, diabetes, alergias, problemas cardiovasculares”.

Fernández de Cossío explicó que durante todo el año 2020 Cuba logró controlar la pandemia “con bastante éxito. Las cifras de infectados y de muertes fueron casi insignificantes en el contexto mundial”. La razón es que en Cuba, donde el acceso a la salud pública es universal y sin costo a los pacientes, fueron movilizados médicos, enfermeros y otros voluntarios para visitar los hogares en todas las comunidades a través de la isla, garantizando que los que necesitaban cuidado médico lo recibieran. Nadie quedó desamparado.

“Pero después del primer semestre de este año, con la entrada de la cepa Delta, la pandemia comenzó a tener un impacto muy grande, y el verano en particular fue muy duro. Ya desde agosto logramos una meseta, y las cifras de infectados y muertes tienden a bajar gracias a la campaña de vacunación”, dijo Fernández de Cossío.

Sin embargo, el costo económico de la pandemia ha sido muy alto. “Hemos tenido que cerrar las escuelas y muchos centros de trabajo. Casi no hay turismo: la principal fuente de ingresos del país”.

Además, dijo, está el costo de los hospitales y centros de aislamiento. “Mi hijo fue uno de los muchos jóvenes que trabajaron como voluntarios en centros de aislamiento. Todos los pacientes y los trabajadores allí reciben desayuno, almuerzo, comida y merienda” sin costo alguno. Las instalaciones tienen aire condicionado y ventiladores, lo cual requiere combustible para generar la electricidad. “Y todo eso hay que pagarlo”.

Para ilustrar la estrechez de la actual situación económica, dijo, “Semanalmente, nuestro gobierno tiene que evaluar su lista de necesidades apremiantes y, con el escaso ingreso del turismo y las exportaciones, decidir qué podemos financiar y qué se pospone.

“El precio de las cosas a resolver es siempre más grande que el ingreso que recibimos. Cada necesidad que se pospone se convierte en un problema adicional.

“Y hay una tercera lista: cuánto se destina al desarrollo a largo plazo.

“Algunos críticos, dentro y fuera de Cuba, preguntan: si tenemos limitaciones de pollo y otros alimentos, ¿por qué seguimos construyendo hoteles de turismo? La respuesta es: no podemos consumir todo lo que tenemos hoy y dejar a nuestros hijos sin nada con que vivir”.

Fernández de Cossío explicó que durante la crisis económica de los 90, conocida en Cuba como el Período Especial, “desarrollamos lo que hoy es BioCubaFarma, la empresa estatal biotecnológica y farmacéutica que le permite a Cuba producir sus propias vacunas y otros medicamentos.

“También comenzamos a invertir en el turismo, lo que permitió que Cuba dejara de ser un país que dependía de la exportación del azúcar como principal fuente de ingreso: el lastre del colonialismo.

“Esas inversiones requerían capital: fondos que no se utilizaban para el transporte público o la electricidad o los alimentos. Se invertían pensando en la generación actual de cubanos. Y es un desafío que aún tenemos”.

Fernández de Cossío subrayó que, aun después de la intensificación de las sanciones norteamericanas a partir de 2017, “tuvimos cierto crecimiento económico hasta mediados de 2019, cuando el gobierno de Estados Unidos tomó medidas para privarnos de la importación de combustible, un golpe duro para nuestra economía. Y en el 2020 nos golpeó la pandemia de la COVID que afecta a todo el mundo.

“Todo eso ha limitado nuestros planes de reducir la dependencia de importaciones de alimentos”. Por ejemplo, dijo, Cuba ha intentado aumentar la producción de carne de cerdo. Pero tiene que importar la mayor parte de la materia prima para el pienso del cerdo, incluida la soya y el maíz, y la falta de divisas limita las posibilidades de comprar esos componentes en el mercado mundial. Se están realizando esfuerzos para producir variedades de maíz y soya aptas para Cuba, pero aún no pueden satisfacer la demanda.

“Entonces a veces tenemos que decidir: o importamos pollo o medicinas para la población, o compramos pienso para producir más cerdo.

“Es como la familia que está reunida para ver cómo gasta el dinero de la semana. Ese es el reto que tenemos hoy en Cuba”.

Eventos orquestados por EEUU

Estas agudas presiones económicas, junto con la ofensiva política de Washington, “se combinaron y crearon el contexto para las protestas del 11 de julio”, dijo el diplomático cubano.

Él rebatió las mentiras del gobierno norteamericano y la prensa capitalista a nivel mundial, que alegaron que un masivo “levantamiento” sacudió la isla ese día.

“La imagen presentada por los medios internacionales es que hubo días o semanas de protestas. No fue así. Fue un día, el 11 de julio. Se dieron en 11 comunidades y ciudades. No fueron manifestaciones masivas.

“De hecho, la mayor cantidad de gente que salió a la calle salió en respaldo a la revolución”.

Los medios capitalistas “mostraron imágenes viejas de grandes manifestaciones en Alejandría, Egipto, o en Buenos Aires, y las presentaron como si hubieran sido tomadas en Cuba ese día. O transmitieron fotos de manifestaciones en La Habana de respaldo a la revolución, ¡diciendo que eran protestas contrarrevolucionarias en Cuba!”

¿Quiénes salieron a la calles el 11 de julio?

“La mayoría eran personas genuinamente frustradas por los cortes de electricidad, la dificultad en encontrar alimentos, los problemas del transporte público. Estaban frustrados porque las escuelas estaban cerradas y tenían a los muchachos en la casa el día entero. Porque no había entretenimiento: no se podía ir a fiestas o a la playa. Porque hay imprecisiones en la gestión comunitaria y gubernamental. Todo eso existe”.

Sin embargo, las protestas no fueron espontáneas como alegaron la prensa capitalista y las redes sociales en el exterior.

“Alguna de la gente salió a la calle incitada por las redes digitales desde semanas antes” para promover dichas acciones, dijo Fernández de Cossío.

“La primera protesta del 11 de julio se da en el pueblo de San Antonio de los Baños, a 40 minutos de La Habana. En el momento en que empiezan a salir a la calle los primeros manifestantes de un parquecito a las 11:00 de la mañana, ya están en el lugar dos corresponsales extranjeros de los grandes medios.

“Estas protestas fueron dirigidas” por elementos que reciben financiamiento del gobierno norteamericano, dijo.

“Tenemos evidencia que a la gente le ofrecieron dinero, como: 150 dólares por tirar unas piedras contra un policía, 200 dólares por un cóctel molotov, 500 dólares por incendiar un auto. Hubo vandalismo y violencia que se planificó y se instigó”.

Fernández de Cossío señaló que se produjo un incidente al día siguiente en el barrio habanero de La Güinera. “Un grupo de gente que tenía armas de fuego trató de asaltar una estación de policía. Hubo un muerto. Pensaban después ir al puerto de La Habana, donde, según se les hizo creer, ¡unas embarcaciones habían venido de Miami para llevarlos a Estados Unidos!”

La prensa capitalista norteamericana pintó la imagen de La Güinera, un barrio obrero mayormente negro, como una población en estado de rebelión contra el gobierno revolucionario.

Esa imagen fue desmentida por muchos vecinos del barrio, acompañados por Gerardo Hernández, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Hernández explicó por el noticiero cubano que la mayoría de los manifestantes allí eran trabajadores, agobiados por las dificultades económicas diarias, que se habían visto involucrados en una acción instigada por opositores del gobierno. “Hay muchos revolucionarios en La Güinera,” dijo.

Hernández dijo a la prensa cubana que cuando los residentes de barrios como La Güinera —que está en la zona de la capital donde él creció— trabajan juntos para mejorar las condiciones, reparando calles y viviendas, e incorporando a jóvenes que actualmente no estudian ni trabajan, empiezan no solo a cambiar su comunidad sino a transformarse ellos mismos.

“Estas experiencias nos sirven a los revolucionarios para comprender que tenemos que innovar en la manera que hacemos las cosas”, dijo Fernández de Cossío. “Históricamente, Fidel siempre nos explicaba esto. Tenemos que salir y trabajar más. La respuesta no es usar las redes sociales sino nuestra presencia física”, trabajando en comunidades por todo el país.

Construcción de viviendas este mes en el barrio habanero de La Güinera. Pese a graves escaseces debido a los intentos de Washington de asfixiar a Cuba, el gobierno está dando prioridad a los barrios con peores condiciones.
IPS/Jorge Luis BañosConstrucción de viviendas este mes en el barrio habanero de La Güinera. Pese a graves escaseces debido a los intentos de Washington de asfixiar a Cuba, el gobierno está dando prioridad a los barrios con peores condiciones.

Durante los últimos dos meses, el gobierno cubano ha dado prioridad a decenas de los barrios habaneros con las peores condiciones. Se están realizando obras para reparar calles, viviendas, tiendas locales, consultorios médicos, parques y otras instalaciones. Con el apoyo de organismos nacionales y locales del gobierno, la Federación de Mujeres Cubanas, los CDR, la Federación Estudiantil Universitaria y otras organizaciones de masas están trabajando para involucrar en esta labor a los residentes, incluidos jóvenes desempleados.

Fernández de Cossío observó que las condiciones varían de un vecindario a otro. “Entonces la fórmula que sirve en La Güinera puede no ser exactamente la que sirve en el barrio de Chicharrones en Santiago de Cuba, o en los barrios de San Isidro o El Fanguito de La Habana.

“Y no podemos desconocer que esta es Cuba en 2021, carente de materiales, sin capital, con deuda por pagar y el bloqueo existente de Estados Unidos”.

Uso de la vacuna cubana

Le preguntamos a Fernández de Cossío cómo avanza la campaña de vacunación contra la COVID. Cuba ha desarrollado cinco vacunas y ya comenzó a utilizar tres de ellas: Soberana II, Soberana Plus y Abdala.

“Gracias a la visión del presidente Díaz-Canel, empezamos a trabajar hacia una vacuna desde marzo del 2020, cuando aún no había infectados en Cuba.

“Nuestro proceso de vacunación demora más que en algunos países porque la gente recibe tres dosis. O sea, hay que producir más que para una vacuna de dos dosis.

“Ya hemos vacunado a casi el 50 por ciento de la población cubana. Para noviembre pensamos tener vacunada a prácticamente toda la población.

Cuba ya está vacunando a niños a partir de los dos años de edad, el primer país en hacerlo. Esto es posible porque los investigadores cubanos —basándose en las muchas décadas de desarrollo y producción de vacunas para una amplia gama de enfermedades y edades— diseñaron vacunas utilizando biotecnología que ha demostrado ser segura para los niños.

El gobierno revolucionario de Cuba también está ofreciendo estas vacunas más allá de sus fronteras. Actualmente está gestionando el proceso para que sean aprobadas por la Organización Mundial de la Salud, lo cual muchos gobiernos requieren antes de autorizar su uso.

“Queremos tener toda la documentación y la evidencia de que las vacunas son seguras y efectivas”, dijo Fernández de Cossío.

“Gobiernos como el de Estados Unidos influyen mucho en organismos internacionales como la OMS. Y los expertos que sirven de evaluadores para la OMS normalmente son ejecutivos de grandes transnacionales como Pfizer, Merck, Johnson & Johnson, Sanofi Pasteur. Entonces para poder rebasar el escrutinio de estas organizaciones, estamos siendo mucho más rigurosos en la elaboración de la documentación”.

Dijo que los gobiernos de Irán, Vietnam, México y Venezuela ya han aceptado la vacuna cubana. Irán está produciendo Soberana II y Vietnam tiene planes de producir Abdala. Pero muchos otros países no tienen esa capacidad, y Cuba piensa producir millones de dosis para distribuir a nivel internacional.

“Una vez que tengamos a la población cubana bastante vacunada, tendremos entonces más disponibilidad para exportar la vacuna”, dijo Fernández de Cossío. Cuba, afirmó, se ha comprometido a ponerla a la disposición de cualquier otra nación que la necesite.