El gobierno de Estados Unidos intensificó sus ataques militares contra Venezuela el 16 de diciembre ordenando un “bloqueo total y completo de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan del país. Fuerzas navales estadounidenses han incautado dos buques cargados con crudo que salían de Venezuela, y trataron de interceptar a otro que iba rumbo a cargar sus depósitos.
“Venezuela está completamente rodeada por la armada más grande jamás ensamblada en la historia de América del Sur”, escribió el presidente Donald Trump al anunciar el nuevo asalto contra la soberanía de ese país con el fin de derrocar al presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
Estas medidas están teniendo un efecto paralizador en los dueños de los barcos, temerosos de que sus petroleros sean incautados por Washington. Mientras tanto, los clientes del petróleo venezolano, incluyendo las refinerías chinas, están exigiendo mayores descuentos, robándole al país los ingresos que tanto necesita.
Actualmente se encuentran emplazados en la región 12 buques de guerra estadounidenses, incluido el portaviones más grande del mundo, y unos 15 mil efectivos. El Pentágono trasladó aviones y tropas de operaciones especiales adicionales a Puerto Rico el 22 de diciembre. El 29 de diciembre Trump anunció que la CIA había bombardeado con drones un puerto supuestamente utilizado por pandillas narcotraficantes. Si es confirmado, representaría una nueva escalada de la campaña bélica de Washington.
Los bloqueos, aun cuando son parciales, son considerados un acto de guerra. En octubre de 1962, durante lo que se conoce como la “crisis de los misiles”, el presidente John F. Kennedy ordenó un bloqueo naval contra Cuba y puso a las fuerzas armadas estadounidenses en alerta nuclear mientras ensamblaba una fuerza invasora de 90 mil soldados para llevar a cabo un ataque contra Cuba. Los planes de Washington para una invasión fueron frustrados por la movilización de millones de trabajadores y agricultores armados listos para enfrentar a los invasores y defender sus conquistas hechas a través de la revolución socialista.
Por más de seis décadas los gobernantes estadounidenses han mantenido una incesante guerra económica y política contra Cuba destinada a aplastar a su pueblo y derrocar el gobierno revolucionario. La actual escalada contra Venezuela está dirigida tanto a derrocar el gobierno de Maduro como interrumpir el principal flujo de petróleo a Cuba y asestarle golpes devastadores a sus suministros de energía y fuentes de recursos.
Derecho de naciones oprimidas
Trump dijo el 16 de diciembre que el bloqueo continuaría hasta que el gobierno de Venezuela devuelva “todo el petróleo, las tierras y otros bienes que nos robaron anteriormente”. El argumento de los gobernantes estadounidenses de ser dueños del petróleo y otros recursos de Venezuela niega el derecho de los estados y pueblos soberanos a decidir libremente sobre sus recursos naturales. Este es un principio fundamental de las luchas durante el siglo 20 por la autodeterminación de los pueblos colonizados, y de las batallas irresueltas por la independencia económica y política del dominio imperialista hoy.Venezuela tiene las reservas petroleras conocidas más grandes del mundo. Desde su descubrimiento en 1920, fueron desarrolladas y controladas por compañías norteamericanas que saquearon la riqueza petrolera del país y solo dejaron una fracción de los ingresos para Venezuela. En 1976 Caracas nacionalizó la industria petrolera y tomó control de bienes pertenecientes a Exxon, Shell y Chevron. Pero eso no significó que las empresas norteamericanas cesaran su saqueo de la riqueza del país mediante el trato preferencial de gobiernos venezolanos serviles. Con la elección de Hugo Chávez a presidente en 1998, el gobierno venezolano intentó tomar mayor control de la industria y de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, S.A. —PDVSA— cuya gerencia seguía profundamente ligada a los antiguos dueños.
En 2002 los patrones petroleros trataron de derrocar a Chávez organizando un cierre de las refinerías del país. Los trabajadores respondieron reactivando la producción y uniéndose para defender las plantas de los sabotajes de los patrones. El cierre patronal fracasó.
Una serie de medidas tomadas en 2007 eventualmente llevaron a la renacionalización de bienes de empresas extranjeras con la oferta de pagar indemnización por su valor contable. Ellas la rechazaron y exigieron miles de millones más. Chevron es actualmente la única empresa norteamericana que continua operando en Venezuela y extrayendo jugosas ganancias. Lo hace bajo licencia especial del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Otras se han retirado a causa de las sanciones punitivas que Washington mantiene contra Venezuela.
“No le debemos nada a nadie”, dijo Maduro el 23 de diciembre, “al contrario, son ellos los que nos deben a nosotros”.
Imperialismo EUA afirma dominio
A través de una confrontación con el gobierno de Maduro los gobernantes capitalistas estadounidenses están reafirmando su dominio en el hemisferio occidental. Su curso, según la Estrategia de Seguridad Nacional publicada por la administración de Trump en diciembre, está dirigido a negarle a otras potencias, especialmente a Beijing, el control de la vasta riqueza de la región.
Por décadas los gobernantes capitalistas en China han incrementado su influencia en la región. Las relaciones económicas y políticas con Venezuela han ocupado un lugar clave en esa estrategia. Al incautar buques petroleros con rumbo a China en las costas de Venezuela, Washington está enviando una advertencia a Beijing en la contienda global a largo plazo por control de recursos, rutas marítimas e influencia.
