“La actual crisis del capitalismo está empujando a las potencias imperialistas hacia una tercera guerra mundial aún más devastadora”, explica el Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores en su declaración del 3 de enero, “¡Condenar el ataque de Washington a la soberanía de Venezuela! ¡EEUU fuera ya!”
La victoria de Washington en la guerra hispano-estadounidense en Cuba, y la anexión de Puerto Rico, Guam y Filipinas a finales del siglo 19 anunciaron la época imperialista. Esta época se ha caracterizado por una feroz competencia entre las clases dominantes de cada país por mercados, recursos y mano de obra, con persistentes y mortíferas guerras de conquista y guerras mundiales. Con el mundo ya dividido entre un puñado de las potencias más fuertes, la única manera de redividirlo es a través de una nueva masacre imperialista mundial.
Entre 70 y 85 millones de trabajadores murieron en la última guerra mundial.
En el transcurso de las crisis financieras, catástrofes sociales y guerras del capitalismo, el odio antijudío se convierte en una cuestión crucial para la clase trabajadora, desde el Holocausto nazi durante la Segunda Guerra Mundial hasta el pogromo de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel y los recientes asesinatos de judíos en Australia. Contrario a las ilusiones diseminadas por los gobernantes capitalistas estadounidenses, la violencia antisemita será promovida con mayor virulencia por las potencias imperialistas más fuertes.
La promoción del odio a los judíos y la violencia fascista está ligada a la necesidad de los gobernantes a hacerle frente al crecimiento de las luchas sindicales y obreras, a la creciente conciencia de clase de los trabajadores, y a la formación de partidos proletarios capaces de dirigir la lucha para poner fin al dominio capitalista.
Con la expansión de la crisis del capitalismo, es imposible que los gobernantes imperialistas traigan paz al mundo. “No hay paz” decía el principal titular del Militante cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, tras la destrucción nuclear de Hiroshima y Nagasaki por los gobernantes estadounidenses. Enunciábamos la cruda verdad sobre la época imperialista.
No existe hoy ninguna potencia capaz de reemplazar la menguante supremacía mundial de Washington. Cada uno de los gobiernos capitalistas del mundo está atado a los otros en su declive, a medida que se agudizan los conflictos entre ellos.
Después de permitir el deterioro de sus fuerzas armadas durante años, los gobiernos de toda Europa ahora se apuran a expandir sus ejércitos. A la invasión de Venezuela por Washington le siguieron las renovadas amenazas del presidente Donald Trump de tomar el control de Groenlandia. Y los gobernantes estadounidenses están intensificando las amenazas contra Cuba, con la esperanza de aplastar su revolución socialista.
La Revolución Cubana demuestra que existe una alternativa a un futuro de fascismo y guerra mundial. Demuestra que con liderazgo, el pueblo trabajador es capaz de tomar el poder y ejercerlo en interés de los trabajadores del mundo entero. Cuanto más profunda es la crisis del sistema imperialista, más temor infunde ese ejemplo a los gobernantes estadounidenses.
El pueblo trabajador necesita estudiar y emular lo que lograron los obreros y campesinos de Cuba. Liderados por Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio, derrocaron en 1959 la dictadura de Fulgencio Batista respaldada por Washington. Desafiando los dictados de Washington, el pueblo trabajador tomó el control de las fábricas, bancos y tierras de Cuba, comenzando a organizar la sociedad para satisfacer las necesidades humanas, no para obtener ganancias capitalistas. Y en el proceso se transformaron a sí mismos, uniéndose a las luchas contra la opresión imperialista, desde Vietnam hasta Guinea-Bissau.
Como el Militante explicó en 1945: “Solo el socialismo mundial puede salvar a la humanidad de la aniquilación atómica en otra guerra imperialista”. Los partidos proletarios pueden y deben construirse en el curso de las actuales luchas sindicales y de luchas más profundas que vendrán, y en la lucha contra las maniobras bélicas de los gobernantes estadounidenses, desde Venezuela hasta donde sea su próxima intervención depredadora. ¡Sé parte de esa lucha! ¡Únase al Partido Socialista de los Trabajadores!