Samuel Nava, trabajador agrícola por más de 20 años y ahora diseñador de jardines, conoció a Rachele Fruit, candidata del Partido Socialista de los Trabajadores para el Senado, en la manifestación del Primero de Mayo en Coral Gables, Florida, en la que participaron 250 personas. Trabajadores agrícolas llegaron en autobuses desde Homestead. También se sumaron unos 40 miembros de UNITE HERE y del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU).
Nava dijo que los trabajadores agrícolas no siempre reciben el pago correspondiente a las horas trabajadas y que las mujeres trabajadoras sufren acoso sexual. “Cuando se resisten, las amenazan con denunciarlas a inmigración”, le dijo a Fruit. “Exigimos salarios justos y un lugar seguro de trabajo”.
“El PST organiza solidaridad con todas las luchas obreras y aboga por una lucha sindical por amnistía para los inmigrantes para unificar a la clase trabajadora. Defendemos la Revolución Cubana”, dijo Fruit, mientras le mostraba a Nava varios libros. “¿Sabe algo sobre la Revolución Cubana?”, le preguntó.
“Sé mucho sobre Cuba, como si fuera mi propio país”, respondió. “Creo que las ganancias de un país deben beneficiar al pueblo”. Nava se suscribió al Militante y compró el libro En defensa de la clase trabajadora norteamericana, una presentación de Mary-Alice Waters, dirigente del PST, en una actividad del Primero de Mayo en La Habana, Cuba, en 2018.
Esto es muy importante, dijo, señalando el título del libro.
Miembros del Partido Socialista de los Trabajadores y de las Ligas Comunistas en Canadá, Australia y el Reino Unido se sumaron a los miles de trabajadores en las manifestaciones del Primero de Mayo apoyando la lucha por los derechos de los inmigrantes y presentando un camino de avance para que los trabajadores construyan partidos propios, capaces de liderar a millones de personas para quitarle el poder político a los gobernantes capitalistas y tomarlo en sus propias manos.
El interés de los participantes en el Militante y los libros de dirigentes del PST y otros revolucionarios dieron un gran impulso a la campaña internacional para vender 1,300 suscripciones e igual cantidad de libros, y recaudar 165 mil dólares para el Fondo de Lucha del Militante antes del 12 de mayo. En Londres, Julie Crawford, candidata de la Liga Comunista al Consejo de Southwark, habló con Michael Lawal, un trabajador jubilado, en la puerta de su casa el 3 de mayo.
“Fortalecer los sindicatos es fundamental”, dijo Lawal a Crawford. “Eso es importante aquí y en Nigeria, de donde soy”.
Crawford coincidió. “Es parte de forjar un movimiento revolucionario de millones de personas para arrebatarle el poder político a los gobernantes multimillonarios; la única manera de impedir su marcha hacia otra guerra mundial y un nuevo Holocausto”, dijo.
“La posibilidad de otra guerra mundial se cierne sobre las próximas generaciones”, dijo Lawal. “¡No ha habido nada igual al Holocausto en la historia, ni antes ni después! Y los judíos siguen siendo atacados hoy. ¿Por qué?”.
“Los gobernantes capitalistas y sus partidarios usan a los judíos como chivos expiatorios para desviar la atención de los trabajadores y la clase media de la verdadera raíz de nuestros problemas: el propio sistema capitalista”, dijo Crawford. Añadió que miembros de la Liga Comunista participaron en protestas contra el apuñalamiento antisemita de Moshe Shine y Shloime Rand, dos judíos en Golders Green, Londres, la semana anterior. Ambos fueron gravemente heridos.
Lawal se suscribió al Militante, compró un ejemplar de La lucha contra el odio antijudío y los pogromos en la época imperialista: Lo que está en juego para la clase trabajadora internacional, e hizo una donación al Fondo de Lucha del Militante.