Apoye lucha de empacadores contra el cierre patronal de Cargill en Colorado

Por Mary Martin
8 de junio de 2026
Unos 1,700 empacadores de carne, miembros del sindicato Teamsters, enfrentan cierre patronal de empresa Cargill en Fort Morgan, Colorado. Arriba, piquete el 25 de mayo.
Militante/Mary MartinUnos 1,700 empacadores de carne, miembros del sindicato Teamsters, enfrentan cierre patronal de empresa Cargill en Fort Morgan, Colorado. Arriba, piquete el 25 de mayo.

FORT MORGAN, Colorado — Alrededor de 1,700 trabajadores afiliados al sindicato Teamsters en Cargill, la planta procesadora de carne en Fort Morgan, enfrentan un cierre patronal desde el 20 de mayo. El 85% de los sindicalistas rechazaron la supuesta final y mejor oferta de contrato de la empresa en una votación. La propuesta incluía un mísero aumento salarial de 2.15 dólares por hora durante los próximos cinco años.

Animados piquetes toman lugar a diario frente a la planta de Cargill o en el parque público frente a la sede del sindicato. La alcaldía de Fort Morgan le ha negado autorización al sindicato para instalar baños portátiles cerca de los piquetes. La fuerza laboral de Cargill representa más del 10% de la población de la ciudad.

Un icónico camión negro de 18 ruedas de los Teamsters se encuentra en el piquete frente a la planta, brindando agua helada y fruta, y tocando música de artistas africanos, latinos y de otras nacionalidades. Bajo el intenso sol a esta gran altitud, muchos trabajadores portan coloridas sombrillas y bailan al ritmo de la música, entre consignas de “¡Somos Teamsters!”.

“El sindicato dejó claro a la empresa antes que nos impusiera el cierre patronal que queríamos continuar las negociaciones, y seguimos queriéndolo”, dijo al Militante Chris Suazo, representante sindical del Local 455 de los Teamsters. Las negociaciones podrían reanudarse el 27 de mayo. “Un tema central son los salarios. Su baja oferta de salario por hora ni se acerca al nivel de la inflación. Además, no queremos un contrato de cinco años como ellos proponen. Y la seguridad es otro tema importante”.

Dean Modecker, secretario-tesorero del Local 455, dijo a los medios que los descansos para ir al baño es otro asunto importante. “Son hombres y mujeres adultos que ni siquiera pueden ir al baño; su empleador no se lo permite”.

El sindicato también exige que Cargill pague el costo de las botas de seguridad obligatorias que proporciona la empresa. Actualmente la empresa descuenta el costo de las botas del salario de los trabajadores.

Los obreros han recibido solidaridad de trabajadores empacadores de carne pertenecientes al Local 7 del UFCW en la planta de JBS, en Greeley, quienes ganaron una huelga a principios de este año. Kim Cordova, presidenta del Local 7, y otros dirigentes pasaron el día en el piquete de los Teamsters el 21 de mayo.

Inmigrantes y nativos unidos

Como los miembros del UFCW que se declararon en huelga en JBS, la fuerza laboral de Cargill es mayoritariamente inmigrante. “Tenemos una fuerza laboral muy diversa, que habla unos 15 idiomas diferentes”, dijo Suazo. “Es muy bueno ver a todos juntos en el sindicato. De hecho, el apoyo de la comunidad al sindicato es fuerte”.

Videos cortos publicados por el sindicato en su página de Facebook muestran a los trabajadores explicando en diferentes idiomas por qué luchan por un aumento salarial.

“Aquí todos somos estadounidenses”, dice un trabajador, reflejando cómo los trabajadores nacidos en el extranjero se ven inmersos en las luchas de clases aquí, integrándose rápidamente a la clase trabajadora del país.

“Estamos recibiendo donaciones de alimentos y agua, además de contribuciones económicas”, dijo Suazo. “La gente de la comunidad sabe lo importantes que son estos trabajadores para la economía local”.

Chris Bell, un delegado sindical de 66 años de edad, ha trabajado en mantenimiento en la planta durante 33 años. Dijo que la noche en que se anunció la votación rechazando el contrato, cuando los dirigentes sindicales fueron a la sede para reunirse, fueron recibidos por cientos de trabajadores que ya estaban allí, listos para responder al cierre patronal.

“La empresa dice que los rebaños de ganado son escasos y que no obtienen suficientes ganancias, pero ¿por qué cuidan el céntimo a costa nuestra?”, dijo. “El apoyo de la comunidad es increíble. Pronto me jubilaré, pero esta lucha es por la próxima generación en la planta”.

Bell comentó que se inspira en los trabajadores más jóvenes, especialmente en los de Haití y África, quienes a menudo bailan durante sus turnos de piquete a pesar del calor.

Johnny Carrillo ha trabajado en el matadero de Cargill durante 12 años. “Todo es carísimo”, dijo. “Puedes pagar 300 dólares por compras en Walmart. Mi hipoteca de mil dólares subió 200. Necesitamos los aumentos anuales de 1 dólar por hora que estamos pidiendo”.

A varios trabajadores en los piquetes les gustó hablar con miembros del Partido Socialista de los Trabajadores y la Liga Comunista de Canadá que han venido a apoyarlos. Beverly Bernardo, de Montreal, habló con Abby y Bella Pacheco, dos mellizas de 22 años que trabajan en Cargill desde hace dos años. “Trabajamos muchísimo; hace tanto calor. No siento que recibamos el respeto que merecemos”, dijo Abby, que se encarga de abrir las pieles.

Los piqueteros son generosos y les gusta hablar sobre la situación que enfrentan los trabajadores hoy. Anabel Hurtado, una de las trabajadoras, dijo a los medios que simplemente “queremos que nos respeten como empleados, como miembros del sindicato Teamsters y como seres humanos”.

Para apoyar la huelga, comuníquese con Teamsters Local 455 en 423 Main Street, Fort Morgan, CO 80701; Fax: 970-542-9596.

Joel Britton contribuyó a este artículo.