Memorial marca vidas truncadas por Hamás en Festival Nova

Por Jonathan Silberman
3 de agosto de 2026
Sitio de Festival Nova en Israel, ahora monumento a las casi 400 personas asesinadas o secuestradas allí por Hamás en el pogromo del 7 de octubre de 2023 simplemente por ser judíos.
Militante/Jonathan SilbermanSitio de Festival Nova en Israel, ahora monumento a las casi 400 personas asesinadas o secuestradas allí por Hamás en el pogromo del 7 de octubre de 2023 simplemente por ser judíos.

RE’IM, Israel — El 11 de julio, nuestros anfitriones, Itzik y Vered Benayoun, nos llevaron a visitar el recinto del Festival Nova, ahora un monumento en memoria de los casi 400 participantes del evento musical que fueron asesinados o tomados como rehenes durante el pogromo de Hamás del 7 de octubre de 2023. Son parte de los 1,200 muertos, miles de heridos y más de 250 secuestrados en el sur de Israel ese día, simplemente por ser judíos o por estar asociados con judíos.

Dondequiera que miráramos, veíamos un mar de fotos de las víctimas con descripciones de sus vidas, logros y contribuciones que fueron truncadas por la masacre. El escenario principal, la pista de baile, el “pequeño bar”. El contenedor de basura donde la gente buscó refugio, solo para ser asesinada a tiros a través de la cubierta. El campamento, con cientos de tiendas de campaña, que fue escenario de torturas, violaciones y otros actos de violencia sexual contra mujeres y hombres, desde las 6:29 a.m. por varias horas.

No podemos evitar imaginar el suelo ensangrentado, el infierno perpetrado por los escuadrones de la muerte de corte nazi de Hamás, y sus líderes, quienes planificaron y organizaron el ataque con sus patrocinadores y financiadores en las altas esferas del régimen capitalista contrarrevolucionario de Irán.

Rachele Fruit (der.), del PST, y Ólöf Andra Proppé (izq.) de Liga Comunista, en parada de bus cerca de kibutz Re’im, donde 27 personas fueron asesinadas por Hamás el 7 de octubre.
Militante/Jonathan SilbermanRachele Fruit (der.), del PST, y Ólöf Andra Proppé (izq.) de Liga Comunista, en parada de bus cerca de kibutz Re’im, donde 27 personas fueron asesinadas por Hamás el 7 de octubre.

Llegamos al sitio en coche por la autopista 232, la carretera de la muerte que viene de Gaza. Nos detuvimos en el pequeño refugio junto a la parada de autobuses cerca del kibutz Re’im, donde 27 personas que buscaban refugio fueron brutalmente asesinadas.

El recinto del Festival Nova sigue recibiendo autobuses llenos de visitantes. Nuestro grupo —que incluía a Rachele Fruit y Lea Sherman, miembros del Partido Socialista de los Trabajadores de Estados Unidos, y a Ólöf Andra Proppé y a mí, miembros de la Liga Comunista del Reino Unido— hizo el viaje un sábado. Hemos estado en Israel para participar en la Conferencia sobre Antisemitismo Contemporáneo, que tuvo lugar del 7 al 9 de julio en la Universidad de Haifa.

Prácticamente todas las personas con las que hablamos en el sitio del Festival Nova eran israelíes. Algunos lo visitaban por primera vez, otros habían venido muchas veces. “Algunos israelíes todavía no pueden venir; es simplemente demasiado doloroso”, nos dijo el sargento Schmuel Moshe. Moshe es miembro de la unidad del ejército que custodia permanentemente el recinto. También es jefe de seguridad de la cercana comunidad de Yashe. Está hablando con una pareja israelí, originaria de Argentina. Trajeron a su primo, que acababa de llegar a Israel con su hijo futbolista, para los Juegos Macabeos.

Se están construyendo otras fortificaciones militares alrededor del perímetro del recinto para proteger a los visitantes de cualquier ataque, nos dijo Moshe. Un gran cartel dice: “Tenga en cuenta que esta zona está bajo amenaza de cohetes. El tiempo disponible para llegar al refugio es de 15 segundos. Si recibe una alerta, tírese al suelo y cúbrase la cabeza con las manos durante 10 minutos”.

El día anterior visitamos Yad Vashem, el Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto y Museo de Historia en Jerusalén, otra experiencia imprescindible si usted visita Israel. Aunque a diferente escala, los paralelismos son notables.

Ambas visitas subrayan la realidad de clase de que la derrota decisiva de Hamás es necesaria para abrir un espacio donde judíos, palestinos y otros trabajadores y pueblos oprimidos, tanto aquí como en toda la región, puedan encontrar juntos el camino a seguir. Forjar un camino a través de una lucha de clases común; construir un partido obrero revolucionario para unirse a la batalla mundial contra los gobernantes capitalistas y su orden imperialista, un sistema plagado de crisis que está arrastrando a la humanidad hacia otro Holocausto contra los judíos y una Tercera Guerra Mundial nuclear.