Revolución Cubana, un ejemplo para trabajadores

Por Roy Landersen
3 de agosto de 2026

Hace setenta y tres años, el 26 de julio de 1953 Fidel Castro lideró un ataque armado para tomar los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes de la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba, la cual contaba con el respaldo de Washington.  Aunque los ataques fracasaron, desencadenaron una lucha que en pocos años llevó al triunfo de una revolución popular. Bajo el liderazgo de Castro, los trabajadores y campesinos lograron hacer la primera revolución socialista de las Américas, sentando un ejemplo para los trabajadores de todas partes.

Con una dirección confiable y forjada en el combate, el pueblo trabajador de Cuba demostró que no solo es posible luchar, sino también vencer. Eso abrió paso a una renovación del liderazgo comunista en las Américas, en Estados Unidos y en todo el mundo.

Los gobernantes de Estados Unidos nunca han perdonado al pueblo trabajador por terminar la dominación del imperialismo norteamericano en Cuba y haber erradicado la explotación capitalista. Los trabajadores cubanos movilizados por el gobierno revolucionario, tomaron el control y la gestión de bancos y empresas tanto de propiedad estadounidense como de la clase capitalista cubana, transformándose a sí mismos en el proceso. La reforma agraria puso la tierra en manos de cientos de miles de campesinos sin tierra.

Voluntarios internacionalistas cubanos se sumaron a las luchas contra el imperialismo en todo el mundo. Fueron parte de la batalla que derrocó el dominio colonial portugués en Guinea-Bissau y Cabo Verde. Ayudaron a repeler las múltiples invasiones del ejército sudafricano contra Angola, acelerando la masiva lucha que pocos años más tarde derrocaría el propio régimen del apartheid.

Durante más de 60 años, los trabajadores cubanos han enfrentado no solo una agresión militar abierta por parte de Washington sino también una guerra política y económica, tanto bajo administraciones demócratas como republicanas.

Tras el ataque militar de Washington contra Venezuela el 3 de enero, la administración del presidente Donald Trump ha intensificado sistemáticamente las sanciones y las amenazas militares contra la isla, presionando a gobiernos para que rompan relaciones con Cuba e imponiéndole un devastador bloqueo petrolero.

Los trabajadores de Cuba conmemorarán el aniversario del asalto al cuartel Moncada. Unirse a ellos participando en protestas y mítines en Estados Unidos y en todo el mundo es una oportunidad para responder a las mentiras de Washington y difundir la verdad sobre la revolución socialista de Cuba. También es una ocasión para lograr que más trabajadores y sindicatos aquí exijan: “¡EE.UU., manos fuera de Cuba!”.

Tras el golpe de Estado de Batista en 1952, miles de hombres y mujeres decididos a oponerse a la dictadura a toda costa pasaron a la acción. El audaz asalto realizado por 160 revolucionarios el 26 de julio a los cuarteles de Santiago y Bayamo fue reprimido, y 56 de los combatientes capturados fueron asesinados por los secuaces de Batista en los días siguientes.

Castro, junto a otros revolucionarios sobrevivientes, fue sometido a juicio. “La historia me absolverá”, su alegato de defensa ante el tribunal, articulaba un audaz programa de lucha revolucionaria que respondía tanto a reclamos de tierra de los campesinos, como a los de empleo y derechos políticos.

El texto fue sacado clandestinamente de la prisión, impreso en decenas de miles de ejemplares y utilizado para ganar nuevos militantes para el movimiento revolucionario.

Marta Rojas Rodríguez, veterana revolucionaria cubana, estuvo presente en el juicio. Años más tarde, describió la composición social del movimiento que lideraba Castro. Señaló a albañiles, carpinteros, mecánicos y obreros, así como a trabajadores agrícolas y “campesinos, obreros, profesionales modestos y jóvenes desempleados o de empleos precarios y cíclicos”.

La meta: otra clase en el gobierno

Los insurgentes “querían lograr más que un simple cambio de gobierno”, escribió Rojas. La declaración de Castro ante el tribunal anunciaba: “nosotros no íbamos a decir: ‘Nosotros les daremos’”, sino más bien: “¡lucha ahora con todas tus fuerzas para que sean tuyas la libertad y la felicidad!”

En 1955, un vasto movimiento por la amnistía logró la liberación de Castro y de los demás acusados ??del Moncada. Desde el exilio en México, se prepararon para regresar a la isla y reanudar la batalla contra la dictadura.

El líder revolucionario cubano Ernesto “Che” Guevara describió cómo él y otros miembros del Ejército Rebelde se transformaron a sí mismos en el transcurso de esta lucha: “Empezábamos a sentir en carne propia la necesidad de una reforma agraria y de cambios profundos e integrales en la estructura social”.

En las zonas que liberaban, el Ejército Rebelde organizó a los trabajadores y campesinos para que se hicieran cargo de la educación, de la reforma agraria, la atención médica y la administración de justicia.

En dos años, el Ejército Rebelde derrotó a las fuerzas de Batista. Cuando Batista huyó del país el 1 de enero de 1959, algunos de sus generales intentaron mantenerse en el poder. Pero millones respondieron al llamado de Castro a una huelga general que pasó a convertirse en una insurrección popular.

Como en la otra gran revolución socialista del siglo XX en Rusia, liderada por Vladímir Lenin y los bolcheviques, Castro actuó basándose en la necesidad de organizar a millones de explotados y oprimidos para que tomaran su destino en sus propias manos.

Las ricas lecciones de la Revolución Cubana son parte vital para poder forjar un partido de clase trabajadora en Estados Unidos, capaz de llevar al pueblo trabajador aquí a tomar el poder, como lo hicieron en Cuba. Avanzar resueltamente por ese camino hoy es la mejor ayuda que podemos ofrecer al indoblegable pueblo trabajador de Cuba mientras continúa resistiendo los crecientes ataques de Washington.