La izquierda de clase media y la prensa liberal han señalado la estrecha victoria de Abdul El-Sayed en las primarias demócratas del 4 de agosto en Michigan como parte de un giro socialista en la política de Estados Unidos. Por sus propias razones, los portavoces republicanos también están hablando sobre estos resultados. Creen que les da mejores posibilidades en los próximos comicios generales.
Pero la realidad es que la victoria de El-Sayed y de otros candidatos similares del Partido Demócrata en las primarias muestra la debilidad de estas fuerzas y el rechazo generalizado de su política en la clase trabajadora.
El-Sayed, que ahora dice que no es socialista, disfrutó orgullosamente del respaldo del ala socialista del Partido Demócrata. Tanto él como figuras políticas afines —desde Alexandria Ocasio-Cortez, que se prepara para la candidatura presidencial en 2028, hasta el alcalde de Nueva York Zohran Mamdani— combinan autoproclamadas reformas de “socialismo de alcantarilla” con una fuerte oposición al estado judío de Israel y diatribas contra Donald Trump, al que califican de “fascista”.
Aunque las encuestas pronosticaban una victoria aplastante para El-Sayed, este solo superó a la representante Haley Stevens —quien contaba con el apoyo del aparato del partido— por menos del 1% de los votos. Obtuvo el apoyo de apenas el 17.5% de los demócratas registrados en el estado. Lejos de estar entusiasmados con El-Sayed, la mayoría de los demócratas se abstuvieron de votar, ya que no estaban convencidos que valía la pena votar por ninguno de los candidatos.
Entre los que sí votaron, él obtuvo la mayoría en solo 30 de los 83 condados de Michigan. No ganó ni un solo condado en el área metropolitana de Detroit, con una gran población negra. Para un candidato radical que se presenta como defensor del “pueblo”, perder el voto negro en Detroit es un hecho muy revelador.
Muchos trabajadores no estaban convencidos de que este ex funcionario de la salud —becario Rhodes que asistió a Oxford y se graduó en la Facultad de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia— tuviera la menor idea de cómo son sus vidas, y mucho menos de que ofreciera una vía para ayudarles a protegerse de la crisis capitalista.
El-Sayed centró su campaña en visitas a las universidades, donde apeló a sectores de clase media que temen que la crisis los empuje hacia la clase trabajadora. Obtuvo el 70% de los votos en la zona de Ann Arbor, sede de la Universidad de Michigan, y un fuerte respaldo en East Lansing, sede de la universidad Michigan State. Además de miles de estudiantes, ambas zonas albergan grandes comunidades de jóvenes profesionales.
También ganó en algunos de los condados de Michigan con los ingresos medios más altos.
Desde las elecciones, demócratas de todas las tendencias se han apresurado a respaldarlo en nombre de la unidad del partido —desde Kamala Harris y el senador Chuck Schumer hasta el expresidente Barack Obama—, y él ha correspondido a ese apoyo. Ha expresado su deseo de que Obama haga campaña con él.
“No necesito que te guste”, le dijo Schumer a El-Sayed sin rodeos. “Solo necesito que ganes”.
Esto no significa que El-Sayed apoye a todos los demás demócratas. Afirma que una de sus primeras tareas será derrotar al senador John Fetterman, de Pennsylvania. ¿Cuál es el delito de Fetterman? Apoyar la existencia de Israel como refugio contra el odio antijudío.
“Pon a un ogro en una pica”, dijo El-Sayed refiriéndose a Fetterman, “y luego todos los demás entenderán el mensaje”.
El resultado de las elecciones primarias no representó ningún cambio político significativo en la clase trabajadora.
Campaña contra existencia de Israel
El-Sayed promete poner fin a toda la ayuda militar a Israel, califica a su gobierno de “sanguinario” y ha afirmado reiteradamente que la guerra de Israel para defender su propia existencia es “genocidio”.
El-Sayed afirma no odiar a los judíos, pero no tuvo reparos en conceder varias entrevistas a Hasan Piker, comentarista político y streamer que intenta justificar el ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, el ataque más mortífero contra los judíos desde el Holocausto.
Un indicio de la actitud de El-Sayed hacia los judíos fue su reacción ante el ataque ocurrido el 12 de marzo contra una escuela judía en el Temple Israel, en West Bloomfield Township en Michigan. Ayman Ghazali embistió la escuela con su camioneta, cargada de armas y gasolina, tras publicar un video en el que declaraba querer “matar a tantos de ellos como fuera posible”. Gracias a la rápida intervención de los guardias de seguridad, nadie resultó herido.
El-Sayed condenó el ataque de Ghazali, pero no pudo hacerlo sin intentar a la vez justificarlo, diciendo, “El que sufre daño, hace daño a los demás”.
En marcado contraste con todos los candidatos capitalistas, desde El-Sayed hasta Donald Trump, los candidatos del Partido Socialista de los Trabajadores en todo el país parten de la necesidad de organizar al pueblo trabajador independientemente de los patrones y sus partidos, de ver toda la política desde una perspectiva de clase y de construir nuestro propio partido para dirigir a millones en la lucha por nuestros intereses de clase. El PST ofrece la oportunidad de unirse y construir un partido capaz de encabezar la lucha para que los trabajadores tomemos el poder político en nuestras propias manos.