Ucrania lucha contra Moscú, Putin contra todo un pueblo

Por Roy Landersen
31 de agosto de 2026

El contraste entre el empeño de Ucrania por defender su soberanía nacional y los brutales métodos empleados por Moscú en su invasión para conquistar Ucrania no podría ser más claro. Moscú está intensificando sus ataques con misiles contra civiles en ciudades ucranianas, mientras que los ataques aéreos de Kyiv tienen como objetivo las fuerzas militares y la infraestructura de Moscú dentro de Rusia y la ocupada Crimea.

Incapaz de vencer la resistencia ucraniana en el frente, Moscú lanzó un número récord de misiles contra ciudades ucranianas en julio. Han atacado edificios residenciales y más de la mitad de la capacidad de generación eléctrica del país ha sido destruida, dañada u ocupada.

Debido a los dos diferentes tipos de guerra, de los más de 16 mil civiles muertos hasta la fecha, la gran mayoría son ucranianos. Pero la masacre no ha logrado doblegar al pueblo trabajador ucraniano.

Moscú están intentando sembrar el terror en las ciudades ucranianas cercanas al frente triplicando el uso de pequeños drones que persiguen a civiles. Un video del 5 de agosto muestra un dron persiguiendo e hiriendo a un vendedor de verduras en la ciudad de Jersón, en el sur de Ucrania.

Zaporiyia, ciudad cercana al frente en el sureste de Ucrania, ha sido blanco de los drones rusos desde el inicio de la invasión. El negocio de mariscos de Kateryna Lahuta fue atacado por dos bombas rusas en julio. “Aún hace seis meses, la situación era aterradora, por supuesto, y había ataques. Pero no era como ahora”, dijo Lahuta a Reuters el 6 de agosto.

Ania Syvova, una costurera de 34 años cuyo esposo está combatiendo en la guerra, lleva a su hija de seis años a una guardería subterránea en Zaporiyia. “Nos hemos acostumbrado a esta vida”, dijo. “Desafortunadamente, ahora no tenemos otra”.

La mayoría de los drones de movimiento lento de Moscú son interceptados. Pero sus bombas planeadoras y misiles balísticos supersónicos representan una amenaza más letal. En julio, 8,300 bombas planeadoras pesadas fueron lanzadas desde Rusia, la cifra mensual más alta hasta la fecha. Las aplicaciones de alerta de Ucrania ayudan a que la mayoría de la población llegue a los refugios a tiempo.

La diferente estrategia de Kyiv

En marcado contraste, los drones de largo alcance de Kyiv atacan objetivos estratégicos en Rusia, desde refinerías de petróleo hasta enormes almacenes. La producción de las refinerías se ha reducido en una cuarta parte, lo que provoca escasez de combustible. Los drones de Kyiv obstaculizan las rutas de suministro en las zonas ocupadas de Ucrania y Crimea, además de atacar petroleros rusos en el Mar Negro.

La economía de guerra de Moscú se encuentra bajo presión debido al enorme gasto militar, la grave escasez de mano de obra y la creciente inflación.

En el sureste de Ucrania, este año el ejército de Moscú ha perdido cerca de 180 kilómetros cuadrados de territorio. Trabajadores enlistados en el ejército ruso son utilizados como carne de cañón. En julio, las defensas antidrones de Kyiv causaron casi tres cuartas partes de las 42,800 bajas rusas, la cifra mensual más alta hasta la fecha.

Se estima que el número total de bajas militares de Moscú ascienden a unos 1.4 millones, incluyendo unos 450 mil muertos. La tasa de bajas rusas en el frente es casi ocho veces más alta que la de Ucrania.

Muchas de estas bajas corresponden a soldados reclutados de la población carcelaria rusa o, de forma desproporcionada, entre las nacionalidades oprimidas de la Federación Rusa, como los musulmanes del sur, y los trabajadores inmigrantes de Asia Central u otros trabajadores inmigrantes que son seducidos u obligados a incorporarse al ejército ruso.

Moscú y San Petersburgo se han mantenido en gran medida aislados de la guerra, con muchas menos bajas. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha evitado hasta ahora otra movilización como la de 2022, que desencadenó protestas masivas contra la guerra en las ciudades principales.

Pero este año, las bajas han superado el nivel de reclutamiento, incluso después que el gobierno aumentara los lucrativos bonos por incorporase. A medida que aumenta el número de víctimas y crece la incertidumbre económica para millones de trabajadores, Putin confía en que sus fuerzas represivas podrán sofocar la resistencia de la clase trabajadora en su país.