Trabajadores cubanos dan pasos para mejorar condiciones

5 de octubre de 2026
Hundreds of electric tricycles, many powered by solar panels, are now for hire for transportation, food delivery, garbage collection — part of Cuban people’s response to U.S. oil blockade
Militante/Jonathan SilbermanTrabajadores cubanos están usando triciclos eléctricos, muchos con energía solar, para el transporte, cargar alimentos, recolectar basura, ante el bloqueo petrolero de Washington.
POR KATY LEROUGETEL,
MARTÍN KOPPEL
Y CLAUDIA KAISER-LENOIR

LA HABANA — Hoy día uno de los cambios más visibles, que apenas comenzaba cuando un equipo de reporteros del Militante estuvo aquí en febrero, son los cientos de triciclos eléctricos que circulan por las calles de La Habana. Muchos funcionan con energía solar.

Los conductores transportan pasajeros o reparten alimentos y otras mercancías. En el barrio del Vedado, algunos están recogiendo basura, una iniciativa muy popular que está comenzando a reducir las montañas de desechos que se han ido acumulando en las zonas residenciales durante los últimos dos años.

Estos esfuerzos forman parte de la respuesta del pueblo cubano al bloqueo petrolero casi total que Washington le ha impuesto a la isla, una drástica escalada de la guerra económica que por décadas ha librado contra la revolución socialista en Cuba.

Libreta de reportero
desde La Habana

Incluso antes de este cerco petrolero, el bloqueo económico norteamericano durante los últimos años ya dificultaba severamente la importación de combustible, alimentos, fertilizantes, medicinas, repuestos y otros productos esenciales, ocasionando frecuentes apagones y desbaratando la producción agropecuaria e industrial. El transporte en autobús, la recogida de basura y otros servicios públicos han quedado prácticamente paralizados.

En respuesta, el gobierno cubano ha comenzado a implementar una serie de medidas para fomentar la inversión extranjera y flexibilizar las restricciones a las empresas privadas. Las nuevas medidas autorizan que las empresas privadas, entre otras cosas, vendan gasolina, fabriquen vehículos e importen y exporten directamente, sin intermediarios estatales.

El bloqueo petrolero ha dejado casi sin combustible a las gasolineras estatales, pero Washington está permitiendo que las empresas privadas en la isla compren gasolina directamente a compañías estadounidenses. En el primer semestre de 2026, se enviaron a Cuba 96 millones de dólares en gasolina y diésel desde Miami y Houston.

Parte de este combustible lo están comprando las gasolineras privadas que ya operan en Cuba. Reporteros del Militante visitaron una gasolinera que atiende a extranjeros con autos de renta y que cobra 5 dólares el litro.

Los precios en el mercado negro son aún más altos. Conocimos a un mecánico de refrigeración que usa su moto para su trabajo por cuenta propia. «Pago lo que será la gasolina más cara del mundo”, dijo, “¡7 dólares el litro!»

Triciclos eléctricos por todas partes

La falta de combustible ha llevado a una proliferación de triciclos eléctricos, muchos importados de China. Algunos se ensamblan en fábricas cubanas, entre ellas VEDCA en La Habana, una empresa mixta en asociación con una compañía china.

Los conductores recargan su vehículo cuando hay electricidad. Un número creciente de ellos está instalando un panel solar en el techo del triciclo.

Algunos triciclos transportan mercadería para pequeños comercios. Otros han instalado asientos para recoger a pasajeros, generalmente por rutas establecidas. El precio de compra de un triciclo eléctrico —entre 2 y 4 mil dólares, más unos 800 dólares para instalar un panel solar— está fuera del alcance de la mayoría de los cubanos, a menos que reciban ayuda de familiares en el exterior o ganen lo suficiente como pequeños empresarios. No obstante, los triciclos ya han hecho una diferencia en la vida cotidiana.

Muchos habaneros nos comentaron que no siempre les alcanza para pagar un viaje en triciclo, pero que cuando sí pueden, resulta mucho mejor que tener que caminar largas distancias bajo el sol.

El conductor Ángel Bisset nos dijo que él alquila un triciclo de seis plazas a una empresa que ha adquirido varios vehículos eléctricos. Su nuevo trabajo le brinda una fuente de ingresos y la satisfacción de atender una necesidad social apremiante. Bisset quería que supiéramos que “Soy revolucionario y siempre voy a defender el legado de la revolución», a pesar de todas las limitaciones materiales que enfrentan los cubanos hoy.

El sentido de orgullo que expresó Bisset puso de relieve una observación que más de una persona nos hizo durante nuestra visita: el hecho de que miles de trabajadores cubanos no están trabajando debido al desbarajuste económico provocado por el bloqueo norteamericano afecta negativamente la moral. Y que, por lo contrario, todo avance que incorpore a más trabajadores a actividades productivas refuerza su confianza.

Iniciativa para limpieza de barrio

En varias ciudades de la isla se están instalando “solineras” (juego de palabras que combina “sol” con “gasolinera”) donde la gente puede cargar vehículos eléctricos y aparatos domésticos.

Para fomentar el desarrollo de fuentes de energía renovable, el gobierno cubano aprobó recientemente exenciones fiscales para la importación de paneles solares, baterías y otros equipos para vehículos eléctricos.

El 1 de julio se lanzó una iniciativa en La Habana en la que se están utilizando triciclos eléctricos para recoger basura en una zona de Vedado. Los conductores cargan sus vehículos en una solinera situada en una calle céntrica conocida como La Rampa (de ahí el nombre del proyecto, “El Rampeño”). Es una empresa privada que cuenta con apoyo financiero y logístico del gobierno del municipio Plaza.

Cada uno de los triciclos eléctricos —actualmente son 10, pero se prevé ampliar la flota a 30— cuenta con un chofer y un ayudante, ambos miembros de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Los vecinos depositan las bolsas de basura al borde de la acera, siguiendo un calendario de recogida establecido, y los conductores las trasladan a un vertedero municipal.

“Trabajamos dos turnos de dos horas cada uno. Uno comienza a las 7 de la mañana y el otro a las 8 de la noche”, dijo el conductor Alexis Rodríguez. “También podemos trabajar horas entre esos horarios para recibir más ingreso.

“Aun con 10 triciclos, ya hemos visto la diferencia”, señaló Rodríguez una mañana cuando los conductores se congregaban en la solinera para comenzar la jornada.

“Sin duda es una mejora”, comentó Karina González, vecina de la zona beneficiada por El Rampeño.

Aun durante las dos semanas que estuvimos allí, los reporteros del Militante observamos un progreso notable en esa parte del Vedado. La acumulación desagradable y antihigiénica de basura ha sido una preocupación constante –-y objeto de la propaganda en la prensa capitalista norteamericana— así que los avances en este sentido han elevado la moral del pueblo trabajador.

A medida que se regularice el servicio, se cobrará a cada hogar 100 pesos al mes —una cantidad relativamente módica para la mayoría— y que los comercios pagarán más. Estarán exentos los hogares “vulnerables”, por ejemplo, donde viven jubilados que perciben pensiones estatales y madres de niños con discapacidades graves. El servicio público de recogida de basura ha sido gratuito durante décadas, pero, frente a la grave escasez de camiones de recogida que funcionan, señaló González, la mayoría de los residentes están más que dispuestos a pagar la cuota mensual para mantener limpias sus calles.

El nuevo proyecto sí plantea desafíos, señaló González. A los vecinos se les ha informado sobre el nuevo programa principalmente a través de WhatsApp y otros servicios de mensajería por internet. “Sería bueno que participaran nuestras organizaciones de masas, como los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas”. Eso mantendría a la comunidad mejor informada y organizada, señaló.

La solinera ya cuenta con los paneles fotovoltaicos, pero aún carece de los inversores para convertir la energía solar en electricidad para las baterías de los vehículos. Mientras tanto, se cargan utilizando la red eléctrica de la ciudad.

Por ahora, El Rampeño se limita a recargar los vehículos recolectores de basura. Sin embargo, se proyecta que con el tiempo se pondrá a disposición de la población para recargar sus teléfonos móviles, electrodomésticos, bicicletas eléctricas y otros equipos.

El gobierno también se propone mejorar la recolección de escombros que son demasiado grandes para los triciclos. En una ocasión, vimos a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que trabajan junto a empleados municipales de saneamiento para cargar ramas de árbol y otros desechos voluminosos en los camiones de basura.

También se están poniendo en marcha solineras en otras partes del país, nos comentó Herminio Fernández, un veterano sindicalista que administra un hotelito de la CTC. La prensa cubana ha informado sobre planes para instalar dichos proyectos en Santa Clara, Matanzas y Holguín.

El Rampeño aún está en sus inicios. “Pero sabemos que vendrán más solineras, y que nuestra contribución va a aumentar”, señaló el conductor Heriberto García.

Jonathan Silberman contribuyó a este artículo.