USS Abraham Lincoln: Lección sobre cómo tratan los gobernantes a las tropas

Por Vivian Sahner
5 de octubre de 2026

Las familias de clase trabajadora, incluidos los jóvenes en el ejército de Estados Unidos, acaban de recibir una amarga lección sobre la poca preocupación que tienen los gobernantes capitalistas por el bienestar de sus tropas. Para ellos son simplemente carne de cañón para sus guerras por ganancias y el saqueo.

Poco después de que el USS Abraham Lincoln zarpara de San Diego en noviembre de 2025 con su tripulación de 5 mil marineros —en lo que se esperaba que fuera un despliegue de rutina en el Pacífico— el portaviones fue desviado repentinamente hacia el Medio Oriente. Pasó a formar parte de la operación “Epic Fury” (Furia Épica), una campaña de bombardeos contra el pueblo iraní en la disputa por el control de rutas petroleras comerciales en la región. El Lincoln permaneció allí más de siete meses, hasta que llegaron a la prensa reportes sobre marineros hartos que estaban contemplando saltar por la borda.

Si bien los portaviones estadounidenses suelen atracar en puerto cada 30 o 45 días para reabastecerse, dar mantenimiento y permitir el descanso de la tripulación, los marineros del Lincoln llevaban un tiempo récord de 286 días desplegados.

Le dijeron a sus familiares sobre la escasez de alimentos y agua, frecuentes interrupciones del servicio de correo y largas jornadas laborales con poco tiempo libre. Durmieron durante meses en literas metálicas apiladas de tres en tres, en compartimentos estrechos compartidos por decenas de personas. Con apenas 20 pulgadas de separación entre las camas, los marineros los llamaban “ataúdes”.

“Mi hijo está ahora en ese barco, y es tan duro para mi escucharle decir que tanto él como sus compañeros constantemente piensan en tirarse por la borda solo para encontrar un alivio”, escribió un padre preocupado al periódico Stars and Stripes en julio. En enero, el control editorial del periódico pasó directamente a manos del rebautizado Departamento de Guerra, con el fin de centrarse mejor en el “combate”, según informó la propia publicación.

En todos los niveles de la cadena de mando, se le ha restado importancia a las penurias de los marineros, alegando que un poco de incomodidad es simplemente parte del “trabajo” en las fuerzas armadas.

“Los marineros nuevos se van a quejar de la comida y de las condiciones de vida; es algo parecido a cuando uno envía a los hijos a la universidad por primera vez”, dijo Dan Keeler, capitán del barco, de manera casual al Guardian.

Como si los hombres y mujeres a bordo fueran máquinas, Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, dijo que la tripulación del Lincoln “está cansada, pero sigue funcionando con todos los cilindros”.

Pete Hegseth, secretario de guerra, dijo que las condiciones del barco habían sido “tergiversadas por completo”, mientras que el presidente Donald Trump dijo con insensibilidad que el despliegue “estuvo lejos de durar lo suficiente”. Para los Demócratas, fue simplemente algo que pueden utilizar para su campaña electoral.

Entretanto, un portavoz de la Marina dijo que están buscando como adaptar los “espacios disponibles” del buque para permitir que la tripulación “sea autosuficiente durante periodos más largos, especialmente cuando el reabastecimiento pueda resultar difícil”.

Los jóvenes en las fuerzas armadas tienen la misma necesidad de defender sus intereses de clase contra la explotación y el abuso de los capitalistas que los trabajadores enfrentamos en nuestros empleos.

Merecen recibir un entrenamiento adecuado en el arte militar, y no solo ser arrojados al combate. Su entrenamiento, al igual que el aprendizaje de un oficio en los centros de trabajo, debería estar bajo el control de los sindicatos.

Estas cuestiones cobrarán cada vez mayor importancia a medida que se agudicen los crecientes conflictos actuales entre los gobernantes capitalistas, impulsados por la búsqueda de ganancias y por el control de recursos, mercados y la fuerza de trabajo.