WHITING, Indiana — Los 800 trabajadores petroleros afectados por el cierre patronal de la empresa BP impuesto en marzo después que rechazaran abrumadoramente la “última, mejor y definitiva” oferta, llevan más de seis meses manteniendo piquetes frente a la refinería. Su lema es: “Un día más, un día más fuertes”. Y lo dicen en serio.
“Superamos la crisis causada por la reciente tormenta y sus destrozos. Ahora estamos de vuelta en el piquete”, dijo al Militante Keisha Barajas, operadora en la refinería, el 29 de septiembre.
Los sindicalistas, miembros del Local 7-1 del sindicato siderúrgico USW, suspendieron los piquetes por dos semanas para ayudarse a sí mismos y a sus vecinos a retirar árboles caídos, reparar tejados y limpiar sótanos inundados tras una tormenta.
“BP tiene un nuevo equipo negociador”, dijo Barajas. “Reanudaron las conversaciones. Pero es pura fachada. Tienen mala fama en toda la comunidad, no solo entre los afectados por el cierre patronal. El tema es que simplemente no quieren aceptar las demandas del sindicato”.
“Las declaraciones que BP publica son engañosas”, dijo otro trabajador. “Nunca mencionan los recortes de salarios y de puestos que están exigiendo, pero se jactan del aumento del 13% que ofrecen. ‘Olvidan’ decir que ese aumento se aplica después de los recortes salariales que quieren. En definitiva, terminaremos con un recorte de sueldo”.
“En 2020 trataron de que acordáramos dar aviso de una huelga con 120 días de anticipo”, dijo al Militante Kevin Scarbrough, miembro del Local 7-1 durante el desfile del Día del Trabajo en Lowell. “Esta vez la aumentaron a 150 días. No lo vamos a aceptar.
“También intentan deshacerse de los trabajadores especializados en plantilla y subcontratar entre 60 y 100 para estos puestos”.
Scarbrough es operador jefe. “Quieren eliminar ese puesto y volverme a la categoría de operador con un recorte de 6 dólares por hora. El operador jefe puede evaluar las tareas que nos asignan los gerentes y decidir que no haremos ninguna que sea insegura”, afirmó. “Eliminar ese puesto significa deshacerse de un nivel de protección en seguridad”.
Al mismo tiempo, la empresa ha impugnado la decisión del estado de Indiana de conceder beneficios de desempleo a los trabajadores afectados por el cierre patronal. “Si se admite el recurso de la empresa”, dijo el sindicato, “los miembros del Local 7-1 del USW perderán los 310 dólares semanales en beneficios de desempleo que reciben actualmente. Peor aún, podrían verse obligados a devolver las compensaciones ya recibidas”.
“El último intento de British Petroleum de perjudicar a las familias del noroeste de Indiana es inaceptable”, dijo a la prensa Eric Schultz, presidente de Local 7-1. “Impedirnos el acceso a nuestros puestos de trabajo y privar de sus salarios a cientos de familias locales siempre formó parte de su estrategia de negociación”.
Una audiencia está programada para el 16 de octubre.
“Whiting es la última refinería sindicalizada de British Petroleum en Estados Unidos, empresa que ya ha repartido casi 6 mil millones de dólares en ganancias a sus accionistas este año”, dijo el sindicato. “Aun así, su director ejecutivo prometió entregar todavía más ganancias este año”.
Los sindicalistas son muy conscientes de que no están solos. Han conversado con miembros de otros locales del USW en esta zona fuertemente industrializada del noroeste de Indiana, y con trabajadores del sector automotriz y de la construcción, maestros y muchos otros que se han sumado a sus piquetes.
“Los trabajadores de Marathon en California están en huelga por las mismas razones por las que nosotros rechazamos el contrato de BP”, dijo Barajas. Ellos salieron en huelga el 27 de abril después de que la empresa se negó a aceptar el mismo contrato de cuatro años aprobado en otras refinerías cubiertas por el Programa Nacional de Negociación Petrolera del USW. También exigieron acabar con las horas extra obligatorias, que prolongan la jornada laboral entre cuatro y seis horas más allá de las 12 horas del turno habitual.
En los piquetes es muy común escuchar a los trabajadores hablar de como se ayudan entre sí. Liz Piña organiza a tres voluntarios para recoger alimentos en bancos de comida y llevarlos a la sede del sindicato. “Esto ayuda a muchas familias que no tienen transporte”, dijo. Piña es copresidenta del capítulo Women of Steel (Mujeres de Acero) del Local 7-1.
“Parece que su intención desde el principio ha sido eliminar el sindicato”, dijo Schultz en una conferencia de prensa el primer día del cierre patronal. “La mayor fuerza que tiene el sindicato es nuestra capacidad de negarnos a trabajar”.
Para unirse a los piquetes en las puertas de BP, vaya a la sede del sindicato en el 2045 Schrage Ave., en Whiting.
