Un devastador incendio y explosión en los muelles de Sahid Rajaee en Bandar Abbas, el mayor puerto de Irán, el 26 de abril, dejó por lo menos 70 personas muertas y más de mil heridos. Esto ha provocado denuncias por el menosprecio del gobierno por la vida y seguridad de los trabajadores y más expresiones contra las aventuras bélicas del régimen en la región.
Funcionarios negaron informes de que la explosión fue causada por un cargamento de productos químicos utilizados en la producción de combustible para los misiles balísticos de Irán. La portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani, intentó culpar a los estibadores por la explosión, diciendo que probablemente se debió a un “error humano”. Pero pocos creen lo que dicen los funcionarios.
Los medios noticieros iraníes han informado ampliamente que el cargamento que se incendió y explotó nunca había sido registrado en el puerto, en violación de las reglas portuarias, en un intento de ocultar su contenido peligroso.
Un comunicado del Sindicato de Maestros de la provincia de Fars condenó “la incompetencia, negligencia y menosprecio de los funcionarios que valoran menos la vida de la gente que sus propios intereses”. Entre los “eventos catastróficos” mencionados se encuentran varios desastres mineros recientes y el derribo en enero de 2020 del vuelo PS752 de Ukraine International Airlines, perpetrado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que mató a las 176 personas a bordo.
Independientemente de que la explosión haya sido causada por combustible utilizado para los ataques antijudíos de Teherán contra Israel o por algún otro material etiquetado incorrectamente, el pueblo trabajador culpa al régimen.
“Desde las minas hasta los puertos, los trabajadores mueren”, coreaban los participantes en una protesta semanal de jubilados al día siguiente de la explosión. “No queremos ni guerra ni masacres. Queremos un bienestar duradero”.
Trabajadores de todo el país han encontrado formas de expresar su solidaridad con los trabajadores portuarios, incluso donando sangre para ayudar a los heridos.
Muchos de los muertos o heridos eran camioneros. El Sindicato de Camioneros y Conductores informa que camioneros de todo el país han estado organizando caravanas: “voces de protesta con dignidad”.
El sindicato ha exigido “transparencia sobre las causas del incidente, medidas estrictas contra los funcionarios responsables e indemnización para las familias de las víctimas”.
“La historia registrará”, dijo el sindicato, “que aquí hay una nación viva, una que conoce la muerte, pero que nunca se doblega ante la tiranía”.