Guerra de Moscú ha producido más de 1 millón de bajas rusas

Por Roy Landersen
28 de julio de 2025
Darya Kozyreva habla en tribunal antes de ser encarcelada, San Petersburgo, 18 de abril. Es una de los 11 reos políticos rusos autores de carta abierta que pide la excarcelación de 10 mil presos políticos rusos y rehenes civiles ucranianos detenidos por régimen de Vladímir Putin.
Reuters/Anastasia Barashkova Darya Kozyreva habla en tribunal antes de ser encarcelada, San Petersburgo, 18 de abril. Es una de los 11 reos políticos rusos autores de carta abierta que pide la excarcelación de 10 mil presos políticos rusos y rehenes civiles ucranianos detenidos por régimen de Vladímir Putin.

El 4 de julio Moscú lanzó el mayor ataque con drones y misiles contra civiles en la capital, Kyiv, y otras ciudades ucranianas, desde que inició su invasión en 2022. El día anterior, el presidente ruso Vladímir Putin, habló por teléfono con el presidente Donald Trump, insistiendo en que “Rusia seguirá con todos sus objetivos”. Es decir, intentar conquistar y subyugar a Ucrania y a su pueblo.

Trump dijo a los reporteros que estamos “muy descontentos” con la llamada. Su meta ha sido convencer a Putin de que acepte un alto el fuego y que se una a Washington para contrarrestar el desafío de Beijing al orden capitalista mundial dominado por Washington.

Pero el inmenso costo de la guerra —más de un millón de trabajadores y agricultores rusos uniformados han muerto o han resultado mutilados— está profundizando el descontento en el frente y en la población en general, a pesar de la represión del Kremlin.

Moscú está intensificando la producción de drones y los ataques con misiles contra edificios de apartamentos, fábricas, escuelas, centros médicos y otros objetivos civiles. Pero el pueblo trabajador ucraniano permanece decidido a resistir.

Posteriormente, el mismo 4 de julio, Trump le dijo al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky que reanudaría el suministro de misiles Patriot a Ucrania. “Van a necesitar algo porque los están golpeando fuertemente”, dijo Trump a la prensa.

Putin sigue intentando arrebatarle más territorio a Ucrania aprovechando la considerable ventaja de Rusia en cuanto a personal y armamento. El alto mando del Kremlin trata a las tropas rusas como carne de cañón, aceptando enormes bajas con la esperanza de un avance triturador.

Los comentaristas militares partidarios del Kremlin, los cuales cuentan con amplia exposición en Rusia, describen a los altos mandos rusos como plagados de corrupción. Los generales hacen falsas afirmaciones sobre la conquista de aldeas y exigen sobornos de soldados a cambio de no ser enviados a los ataques sangrientos de Putin. Los suministros frecuentemente son transportados al frente en camiones viejos de hace 80 años, coches civiles, carritos de golf o incluso burros.

Tropas lisiadas lanzadas a combatir

Están circulando videos que muestran a soldados heridos, incluyendo algunos que han perdido un brazo o una pierna, siendo obligados a volver al combate. Según estos “milbloggers” esto está creando un alto grado de alcoholismo y consumo de drogas, baja moral y deserciones de las tropas rusas.

Los soldados se ven obligados a recaudar fondos en línea en Rusia para comprar desde drones hasta chalecos antibalas, botiquines de primeros auxilios y generadores. Las tropas no creen en los llamados del gobierno al patriotismo y el sacrificio.

En septiembre se ordenó una inusual investigación del Ministerio de Defensa ruso después de que dos conocidos operadores de drones, Dmitry Lysakovsky y Sergei Gritsai, fueron enviados a una misión imposible por oficiales a los que habían ofendido. Ambos publicaron un video de su último testamento denunciando a su comandante, Igor Puzik, de beneficiarse de los bienes incautados en la guerra y del tráfico de drogas en el regimiento, y por mentir sobre la toma de la aldea de Lysyvka en Donetsk.

“Estoy grabando este video porque es muy probable que no regrese de este ataque”, dijo Lysakovsky.

El video se hizo viral con millones de espectadores.

Las desconcertantes bajas, así como la crisis social en Rusia, están provocando un desastre demográfico. El organismo oficial de estadística ruso recientemente dejó de informar sobre muertes, nacimientos y la población total del país. Un informe anterior mostró que la esperanza de vida de los hombres se redujo de 66 a 61 años durante el último año, reflejando las pérdidas en la guerra, mientras que la esperanza de vida de las mujeres se mantuvo en 75. ¡Las últimas cifras oficiales publicadas en febrero mostraron tasas de natalidad en su nivel más bajo desde principios del siglo 19!

Llamado de presos políticos rusos

Una carta abierta del 3 de julio, escrita por 11 presos políticos en Rusia, hizo un llamado internacional en nombre de “al menos 10 mil de nosotros: presos políticos rusos y rehenes civiles ucranianos”. Muchos de los presos se oponen abiertamente al régimen de Putin y sus guerras.

“La legislación represiva destinada a eliminar cualquier disidencia se ha endurecido constantemente desde 2012”, dice el llamado. Esto se ha acelerado, especialmente desde la invasión de Ucrania por Moscú. “La crueldad de las penas viene aumentando”. Las penas de prisión de 10, 15 y 20 años son bastante frecuentes.

“La salud y la vida de los presos corren peligro. La tortura y la presión ejercidas contra ellos a menudo no se investigan ni se castigan. Los presos políticos, con mayor frecuencia que otros, son recluidos en condiciones más duras y privados de la libertad condicional y de la flexibilización legal del régimen de detención. La práctica de iniciar causas penales adicionales basándose en denuncias de otros convictos se ha vuelto común”.

La carta insta “a ambas partes de las negociaciones entre Rusia y Ucrania a que realicen de inmediato un intercambio de prisioneros de guerra y civiles según la fórmula de ‘todos por todos’, incluidos los rehenes civiles ucranianos retenidos en el este de Ucrania ocupado. Y “a que se libere de inmediato e incondicionalmente a los presos políticos enfermos que están muriendo en las cárceles rusas”.

La carta está firmada por Alexei Gorinov, Anna Arkhipova, Vladímir Domnin, Boris Kagarlitsky, Darya Kozyreva, Dmitry Pchelintsev, Andrei Trofimov, Ilya Shakursky, Alexander Shestun, Artem Kamardin y Azat Miftakhov.