SÍDNEY — Más de 18 mil judíos y un gran número de partidarios, indignados por el brutal ataque perpetrado en Bondi Beach una semana antes, se congregaron el 21 de diciembre en una vigilia auspiciada por la comunidad Jabad de Bondi. Dos pistoleros islamistas antisemitas realizaron un ataque a sangre fría el 14 de diciembre durante una celebración para conmemorar el inicio del festival judío de Janucá, matando a 15 personas e hiriendo a 40.
La reunión comenzó con un minuto de silencio, como parte de una conmemoración a nivel nacional para honrar a los fallecidos. Eventos similares se celebraron en todo el país.
Los atacantes usaron rifles y escopetas de alta potencia para matar el mayor número posible de judíos. También lanzaron bombas caseras que, de haber explotado habrían causado una gran masacre. Otra bomba se encontró en su coche, junto con banderas del Estado Islámico.
Miles de personas acudieron al Bondi Pavilion durante la semana posterior a la masacre para mostrar su solidaridad y depositar flores en un monumento conmemorativo que no cesaba de crecer.
Después de que 14,500 personas se inscribieran para asistir a la vigilia, celebrada en un área cerrada del parque, miles más se presentaron siguiendo el evento en una gran pantalla cercana. Fue un acto solemne y a la vez una muestra de desafío contra el odio antijudío.
Muchos de los asistentes estaban indignados con el gobierno federal del Partido Laborista que ha presidido durante un aumento del antisemitismo en Australia en los dos años transcurridos desde el mortal pogromo de Hamás que mató a 1,200 judíos y otras personas en Israel el 7 de octubre de 2023. Anthony Albanese, el primer ministro, fue abucheado por parte de la multitud cuando lo presentaron, y los organizadores rechazaron su oferta de hablar.
“¿Cómo es posible que tras dos años de creciente antisemitismo y advertencias por parte de la comunidad judía haya ocurrido este ataque?”, preguntó David Ossip, presidente de la Junta de Diputados Judíos de Nueva Gales del Sur, ante la multitud. “Aunque todos estamos conmocionados y profundamente tristes, no estamos sorprendidos”.
Albanese y otros líderes gubernamentales habían demonizado sistemáticamente a Israel, como responsable de la devastación y las muertes en Gaza, territorio gobernado y utilizado como escudo por Hamás. Además, minimizaron los crecientes actos de antisemitismo, permitiendo así la expansión del odio antijudío y la normalización del antisemitismo.
Nuevos ataques del gobierno
El gobierno del Partido Laborista de Nueva Gales del Sur respondió a los tiroteos de Bondi imponiendo una ley que socava el derecho a la libertad de expresión y de protesta. Le otorga a la policía la facultad de denegar permisos para manifestaciones durante un período de hasta tres meses si consideran que existe la amenaza de un incidente “terrorista”. El comisario de policía de Nueva Gales del Sur prohibió de inmediato toda manifestación pública en la mayor parte de Sídney durante dos semanas.
El gobierno estatal impuso restricciones adicionales a la tenencia de armas. Prohibió la exhibición de símbolos “terroristas” y anunció que ajustaría las leyes contra el “discurso de odio” a partir del nuevo año, lo que representa un golpe para la libertad de expresión.
A nivel federal, la primera declaración de Albanese la noche de la masacre ni siquiera mencionó que el atentado fue dirigido contra los judíos.
Dijo que Canberra reforzaría las restricciones sobre la posesión de armas y anunció nuevas medidas para aumentar las sanciones por “incitación al odio” y ajustar las leyes de inmigración del país. También dijo que aumentará el poder del gobierno de perseguir a “aquellos que propagan el odio, la división y la radicalización”.
Albanese ha rechazado pedidos de grupos judíos a que se forme una Comisión Real de Investigación federal sobre el ataque.
Mientras tanto, el odio antijudío sigue proliferando. El coche de un rabino, adornado con decoraciones de Janucá, fue incendiado en Melbourne la mañana de Navidad. Su esposa y sus tres hijos fueron evacuados de la casa después de que el coche estallara en llamas a pocos metros de su dormitorio.
Según medios de comunicación, Screen Australia, la entidad financiada por el gobierno federal que apoya la producción cinematográfica, ha pedido a los cineastas judíos que moderen los temas judíos en sus solicitudes de financiamiento. Mientras tanto Khalid Abdalla, el actor británico opositor al derecho de Israel a existir, ha sido elegido para encabezar el Festival de Sídney en enero con una actuación que explorará “la violencia en Gaza”.
Miembros de la Liga Comunista en Sídney promovieron y participaron en la vigilia del 21 de diciembre en Bondi Beach, distribuyendo una declaración que condena el pogromo del 14 de diciembre y señala un camino para que la clase trabajadora luche contra el odio antijudío.
La noche anterior organizaron un programa especial del Militant Labor Forum para abordar cómo los gobernantes capitalistas usan el odio antijudío para atraer a capas de la clase media que enfrentan la ruina ante la profundización de la crisis del sistema capitalista. En esa coyuntura es cuando los gobernantes atacan a los judíos, a los sindicatos y a los comunistas. El creciente antisemitismo actual refleja lo que está por venir, a menos que los trabajadores y los sindicatos se organicen y respondan.
“La lucha contra el odio antijudío y la defensa de Israel como refugio para los judíos es una cuestión de vida o muerte para la clase trabajadora en todo el mundo”, dice la declaración de la Liga Comunista.
