Debaten cómo Cuba erradicó discriminación contra chinos

Por Linda Harris
12 de enero de 2026
Arriba, Playa de Marianao antes de la revolución. Era un lugar reservado exclusivamente para familias blancas adineradas de La Habana. Fidel Castro lideró la lucha contra todas las formas de discriminación, incluida la que sufrían los cubano-chinos, a la vez que la revolución socialista promovía los intereses de los trabajadores y campesinos.
Arriba, Playa de Marianao antes de la revolución. Era un lugar reservado exclusivamente para familias blancas adineradas de La Habana. Fidel Castro lideró la lucha contra todas las formas de discriminación, incluida la que sufrían los cubano-chinos, a la vez que la revolución socialista promovía los intereses de los trabajadores y campesinos.

KUALA LUMPUR, Malaysia — “La historia singular de los chinos en Cuba” fue el título de la presentación de Mary-Alice Waters, presidenta de la editorial Pathfinder y editora de Nuestra historia aún se está escribiendo: La historia de tres generales cubano-chinos en la Revolución Cubana, en la 12ª Conferencia Internacional de ISSCO. El libro se basa en entrevistas con Armando Choy, Gustavo Chui y Moisés Sío Wong.

Sus comentarios fueron parte de un panel que abordó la discriminación que los migrantes chinos han sufrido —o no— en Malasia, Sudáfrica y Cuba.

Waters comenzó diciendo que las intervenciones de los panelistas que la precedieron ofrecieron un buen contrapunto para comprender qué es lo que torna única la historia de los chinos en Cuba. “Cuba es el único país del mundo con una historia de inmigración china significativa, donde hoy prácticamente no existe discriminación ni prejuicio contra sus descendientes”.

Esto es lo opuesto a la experiencia de los chinos en otros lugares, señaló, “como hemos estado debatiendo a lo largo de esta conferencia”. Dada la creciente crisis del sistema capitalista a nivel mundial, “los dueños del capital y sus gobiernos siempre están buscando chivos expiatorios para desviar la atención del verdadero problema, que es el capitalismo. Quieren que la gente crea que son ‘los chinos’, o las personas de piel negra, o ‘los judíos’ los que los explotan”.

Hay un segundo aspecto que hace que Cuba sea única, explicó Waters. Es el único país donde los trabajadores han hecho una revolución socialista exitosa en los últimos 75 años. “Eliminaron las bases económicas del racismo, y eso fue lo que permitió, a diferencia de otros lugares, enfrentar la discriminación contra los cubanos que son chinos y los cubanos que son negros”.

Hoy en día, dijo, ya no existen ocupaciones tradicionalmente “chinas”, como las lavanderías, ni tampoco hay barreras profesionales para cubanos de ascendencia china. “No hay ningún nivel de liderazgo donde no se encuentren cubanos de ascendencia china”. Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, es solo un ejemplo.

También mencionó el ejemplo de los tres cubano-chinos cuyas historias son el eje central de Nuestra historia aún se está escribiendo. Llegaron a ser generales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, embajadores, altos funcionarios del gobierno y comandantes que dirigieron a otros voluntarios en misiones internacionalistas. “Sus vidas ejemplifican las conquistas de una auténtica revolución socialista”, señaló Waters.

¿Qué es una revolución socialista?

Waters explicó el carácter de esa revolución al público mayoritariamente joven. “Fue un movimiento social masivo, con una dirección que cumplió sus promesas”, afirmó. “Nacionalizaron la tierra y otorgaron títulos de propiedad a los campesinos sin tierra que las trabajaban. Lideraron a los trabajadores a tomar control de sus fábricas y de la producción. Organizaron y armaron al pueblo trabajador, tanto a mujeres como a hombres, creando milicias disciplinadas listas para defender sus logros. Abrieron las playas y todas las instalaciones públicas a los negros. Redujeron los alquileres al 10% de los ingresos familiares”.

“Y”, dijo Waters, “en el ‘barrio’ chino fueron los propios trabajadores chinos quienes organizaron una unidad de milicia y expulsaron a la mafia, los narcotraficantes, las casas de juego y los burdeles”, por los que La Habana era tristemente famosa en todo el mundo.

Una historia revolucionaria

Los primeros chinos llegaron a Cuba a mediados del siglo 19 como trabajadores por contrato para trabajar en las grandes plantaciones de azúcar. Miles se unieron a las fuerzas independentistas, luchando contra el dominio colonial español (1868-1898) y organizaron sus propios batallones de chinos. Tras la abolición del trabajo en servidumbre en 1871, nuevas oleadas migratorias incluyeron a comerciantes más adinerados. Con el tiempo, la composición social de la comunidad china en Cuba se diversificó. Para el censo de 1899, un puñado de chinos ricos eran dueños de unas 42 plantaciones de azúcar. Al momento del desarrollo de la revolución socialista en Cuba en los años 50, había chinos que apoyaban la dictadura de Batista, respaldada por Washington, y otros, como los tres generales cubano-chinos, que se unieron al movimiento revolucionario.

Waters concluyó explicando la profunda crisis social y económica que atraviesa Cuba hoy día, remarcando sus raíces en “la determinación implacable del gobierno de Estados Unidos de destruir el ejemplo de la Revolución Cubana. Washington está librando una guerra para aniquilar económicamente a Cuba. Quieren convencer a los trabajadores de todo el mundo de que no podemos hacer una revolución exitosa. Que una revolución socialista —y no el capitalismo— conduce inevitablemente al colapso económico y a un estado policial”, dijo.

A las presentaciones les siguió un breve pero animado debate, con varias preguntas sobre Cuba. Uno de los participantes preguntó qué están haciendo China y Rusia para ayudar a Cuba.

Waters respondió: “Hay muchas promesas vacías por parte de ambos gobiernos, que dicen: ‘¡Apoyamos a Cuba!’. Existen numerosos memorandos de acuerdo firmados entre Cuba y esos gobiernos, pero la mayoría de las veces después no se vuelve a saber nada de ellos. Pocas de las inversiones y proyectos prometidos se materializan. En realidad, no hay ningún misterio. Moscú y Beijing están interesados en obtener ganancias e influencia, no en brindar ayuda. Y Rusia se enfrenta a su propia crisis económica debido a la invasión de Ucrania”.

Cuando oigan que el ejército estadounidense envía buques de guerra al Caribe, dijo Waters, “recuerden: el objetivo último es Cuba, y siempre lo será mientras la revolución siga viva y el pueblo trabajador cubano tenga la confianza y la capacidad para defenderla. Eso es lo que han demostrado por 67 años y lo siguen demostrando”.