FILADELFIA — Para luchar eficazmente contra la explotación y las deportaciones de los trabajadores inmigrantes, “necesitamos protestas pacíficas, no disturbios o arrojar cosas. Las manifestaciones demuestran que a la gente le importa”, dijo Anh Vongbandith en un programa del Militant Labor Forum celebrado aquí el 10 de enero, titulado “¡Luchemos contra las deportaciones, ganemos amnistía para los inmigrantes!”.
Anh ha estado luchando junto a su esposo, Anou Vongbandith, que fue amenazado de ser deportado a Laos o algún otro país cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas lo detuvieron el 26 de julio cuando se dirigía al trabajo.
Anh habló junto a Ved Dookhun, del Partido Socialista de los Trabajadores. Anou participó en el debate desde el público. La pareja es dueña de Das Good Cafe, un popular restaurante en el barrio de Germantown.
Anou, que tiene 50 años, llegó a Estados Unidos con sus padres cuando tenía 5 años, huyendo de la represión. Él no habla el idioma laosiano y solo mantiene contacto esporádico con su familia en Laos.
A Anou le revocaron su tarjeta de residente permanente cuando él y su esposa discutían con su hija de 15 años, y ella los acusó de maltrato infantil. La hija ha admitido posteriormente que nunca hubo maltrato.
Anou estuvo detenido en el Centro de Procesamiento de Moshannon Valley, cerca de Philipsburg, Pennsylvania. Anh, clientes del restaurante y otros exigieron su excarcelación.
En una manifestación frente al restaurante el 9 de agosto, “esperábamos 50 personas”, dijo Anh, “Vinieron 700”.
“Hicimos lo que me dijeron que era imposible”, dijo en la manifestación. Anou fue puesto en libertad bajo fianza el 29 de octubre, en gran parte gracias al apoyo que recibieron.
Podemos ganar estas batallas
“Los trabajadores hacen funcionar el país, y es a ellos a quienes protegemos. ¡A todos!”, dijo Anh en el foro. “Si alguien necesita ayuda en su lucha, puede acudir a mí”.
Anou describió las horribles condiciones de la prisión y dijo que la gran mayoría de las personas que conoció no deberían estar allí. “Al igual que yo, los detuvieron por no tener los documentos adecuados. Conocí a un preso de 72 años que aceptó una sentencia negociada en 1986”.
“Fue una experiencia agridulce salir de allí, porque todos deberían poder salir”, dijo. “Intento mantenerme en contacto con algunos de los que conocí. Recibo mensajes por WhatsApp de ex prisioneros que fueron deportados a África”.
Anou recibió muchas cartas de apoyo. Sus compañeros de prisión “leían todas mis cartas; les daban esperanza”, dijo. “Las cartas lo ayudaron a seguir adelante”, añadió Anh. “Gracias al apoyo que recibimos, logramos que saliera en tres meses y medio”.
Los presos siguieron con atención las noticias sobre la lucha de Kilmar Ábrego García, un miembro del Local 100 del sindicato SMART en Maryland, que está luchando contra su propia deportación. Desde entonces ha sido puesto en libertad y se encuentra en su casa en Maryland, donde continúa su lucha.
“Kilmar es nuestro campeón”, dijo Anou. “Si él gana, ganamos todos”. Anh dijo que ella y Anou han enviado una carta de solidaridad a Ábrego García.
“La solidaridad es muy importante porque la meta de la detención es desmoralizarte”, dijo Dookhun en el foro. “Estamos a favor de manifestaciones públicas amplias que atraigan el mayor apoyo posible. Es posible construir un movimiento poderoso que logre la amnistía para millones de trabajadores indocumentados”.
“Dadas las opresivas condiciones impuestas por Estados Unidos y otras potencias imperialistas en todo el mundo, la gente emigra”, dijo. “Esto hace que la clase trabajadora aquí sea más diversa, capaz y eficaz en la lucha”.