OSLO, Noruega — “En nombre de la Organización Cabo Verde en Oslo: ¡bienvenidos!”, dijo Danny Venancio Soares al inicio de un evento celebrado el 22 de abril para presentar el libro más reciente de la editorial Pathfinder: Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África de Víctor Dreke.
Entre las 40 personas presentes se encontraban seis maestros de la Escuela Secundaria Hellerud, donde se celebró el evento, miembros del Sindicato de la Educación y 10 trabajadores jóvenes que asisten allí a clases nocturnas.
“La liberación de Cabo Verde y Guinea-Bissau fue una lucha por nuestra dignidad, nuestra identidad y para forjar nuestra propia cultura”, dijo Soares, mientras él y otros dos miembros de la organización, Tiffany da Silva Lopes y Dionick Lopes Morias, dieron el micrófono a la moderadora Rahwa Tilahun Yohaness, subdirectora del Consejo Noruego para África, que auspició conjuntamente el encuentro. Yohaness dio una bienvenida especial a Hugo Ramos Milanés, embajador de Cuba en Noruega.
“Este libro se dirige a los trabajadores que resisten los efectos del desorden mundial y guerras actuales impulsados por las crisis”, dijo Jonathan Silberman, director de Libros Pathfinder en Londres y dirigente de la Liga Comunista en esa ciudad, al comienzo del programa.
“Millones de personas se preguntan si es posible evitar otra guerra mundial. El libro responde enfáticamente: ¡sí, podemos! Si la lucha por la independencia en Guinea-Bissau y Cabo Verde librada por pueblos empobrecidos logró superar las enemistades nacionales y tribales, fomentadas por los 500 años de dominación y brutalidad del imperio colonial portugués, y surgió victoriosa, ¡nosotros también podemos lograrlo!”
Cabral, dirigente central de la lucha
Las presentaciones fueron acompañadas de una proyección de diapositivas, preparada por los organizadores, con fotos y citas del libro, que destacaron de forma prominente a Amílcar Cabral, el dirigente central del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC).

“En Amílcar Cabral y en el dirigente cubano Fidel Castro, el libro muestra el tipo de liderazgo que se necesita. Ambos tenían confianza en las capacidades de los hombres y mujeres ordinarios para cambiar el mundo en que vivimos y transformarnos a nosotros mismos en el proceso”, dijo Silberman. También entendían la importancia de incorporar a las mujeres en el liderazgo político. Eso es lo que demuestra la revolución socialista de Cuba.
“No hay mejores ejemplos de esta transformación que Víctor Dreke y los otros combatientes entrevistados en el libro”, añadió.
Christopher Lillehagen Hansen, miembro del equipo editorial de la revista en línea del Consejo Noruego para África, habló sobre el carácter de Cabral. “No oculten nada de las masas de nuestro pueblo”, había dicho Cabral. No mientan. Combatan las mentiras cuando se digan. No disfracen las dificultades, errores y fracasos. No se atribuyan victorias fáciles”.
Cabral dijo que él se convirtió en dirigente guerrillero solo porque los colonialistas portugueses habían reprimido toda oposición pacífica, explicó Lillehagen.
‘La liberación de la humanidad’
Antes del encuentro, António Barbosa da Silva, oriundo de Cabo Verde, dijo al Militante que lo habían forzado a ingresar a la fuerza aérea portuguesa cuando tenía 17 años y pasó cinco años en las fuerzas armadas portuguesas, incluidos dos de ellos en el norte de Angola. “Enviaron a los angolanos a Cabo Verde y a nosotros a Angola”, explicó.
La lucha de liberación no era una guerra contra el pueblo portugués, insistía Cabral, ni contra la gente blanca, sino contra la opresión colonial, como parte de lograr la “liberación de la humanidad”. Cabral aconsejaba a la gente de Guinea-Bissau y Cabo Verde que aprendieran bien el portugués, dijo Barbosa, “como herramienta de comunicación tanto en el país como internacionalmente”. La guerrilla trató a los prisioneros de guerra portugueses con dignidad y respeto, y los entregó a la Cruz Roja.
Barbosa destacó la perspectiva de Cabral, de que ganar la independencia es una cosa, “pero resulta difícil preservar una verdadera independencia”.
Barbosa señaló la importante contribución que Cuba revolucionaria hizo a varios de los movimientos de liberación en África durante los años 60 y 70. Unos 425 mil voluntarios cubanos se sumaron a la lucha de Angola contra las sucesivas invasiones perpetradas por la Sudáfrica del apartheid, respaldada por Washington.
El embajador cubano Ramos fue parte de la misión de Cuba en Angola y después fue embajador adjunto de Cuba en ese país en 1991. En 2024 fue parte junto con Dreke de una delegación cubana a Guinea-Bissau para celebrar el 50 aniversario de su independencia.
Inició sus palabras leyendo un mensaje de Dreke. “Fuimos más de 400 cubanos los que participamos como combatientes y médicos voluntarios entre 1966 y 1974”, escribió Dreke en su mensaje al encuentro. “Este libro encierra una parte importante de esta historia, que debe ser conocida por todos los jóvenes del mundo”.
‘Fidel y Amílcar’
“Cuba ha estado vinculado al movimiento de liberación de África, cumpliendo nuestra deuda, una deuda impagable, a partir de los hechos que reflejan los vínculos entre nuestros pueblos desde la época de la esclavitud”, dijo Dreke. “Nos correspondió en los momentos históricos de la década de 1960, participar voluntariamente en las luchas de independencia y liberación de los pueblos africanos”. Esto se llevó a cabo “a solicitud de los movimientos o gobiernos que pidieron nuestra colaboración”.
“Surge así una relación que ha permanecido por todos estos años y que unió más a África y Cuba en la persona de dos grandes líderes: Fidel y Amílcar”.
Ramos trazó los orígenes del internacionalismo cubano y su vínculo con África a la propia lucha de Cuba por su independencia. “Hoy en día se habla de solidaridad, y a menudo esta se reduce a la ayuda humanitaria. Pero el internacionalismo va mucho más allá”, afirmó.
Citando a Fidel Castro, Ramos dijo: “Compartimos lo que tenemos, no lo que nos sobra”.
Durante un animado debate que siguió a las presentaciones, varios participantes destacaron la importancia de la cultura. “Debemos crear una nueva cultura, basada también en nuestras tradiciones, pero respetando todo aquello que el mundo actual ha conquistado”, dijo Silberman, citando a Cabral. Esa era también la postura de Castro, quien enfatizó: “No le decimos al pueblo: ‘¡Crean!’. Le decimos: “‘¡Lean!’”.
Se vendieron más de 20 ejemplares del libro en el evento y en actividades preliminares. Muchas personas se quedaron para seguir conversando después del programa. El siguiente paso, coincidieron, es mantenerse en contacto y trabajar para difundir el libro aún más, tanto en Noruega como más allá de sus fronteras.
