Miles en evento en Cuba apoyan su soberanía
LA HABANA — Miles de personas en toda Cuba rindieron homenaje a Fidel Castro, líder central de la revolución, el 13 de agosto, en el centenario de su nacimiento. Aquí, en la capital, el centenario se celebró en barrios de toda la ciudad.
El acto principal, celebrado en el teatro Karl Marx, fue la sesión de clausura del simposio internacional “Fidel: legado y futuro”. Entre los presentes se encontraban el dirigente histórico Raúl Castro, el presidente Miguel Díaz-Canel, ministros de gobierno, generales del ejército y dirigentes del Partido Comunista. De los 1,500 participantes en el simposio, unos mil de ellos eran extranjeros de 63 países, a quienes en la clausura se le sumaron delegaciones de centros de trabajo y organizaciones de masas de Cuba.
Durante la conferencia los oradores refutaron la campaña de calumnias emprendida por políticos y medios de comunicación capitalistas, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional. Un ejemplo de esta fue el artículo del Wall Street Journal titulado “Cuba celebra una fiesta de cumpleaños para Fidel mientras su legado yace en ruinas”. En la sesión inaugural del evento, Díaz-Canel explicó que el “colapso económico” de Cuba al que se refería el Journal era el resultado de los intentos de Washington para derrocar la revolución mediante su incesante guerra política y económica por más de seis décadas.
Esa guerra se ha intensificado drásticamente en los últimos meses, con la imposición de un bloqueo petrolero total y otras sanciones, acompañadas de una estridente campaña de propaganda que afirma que Cuba es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. El Departamento de Estado publicó en julio un informe de 100 páginas titulado “Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI”, en el que alega que Cuba, bajo la persistente influencia de Fidel Castro, está empeñada en “conquistar al vecino Estados Unidos”. También nombra a decenas de organizaciones estadounidenses como peligrosos agentes cubanos.
La campaña liderada por Washington para asfixiar a Cuba ha provocado una escasez extrema de agua corriente, electricidad y transporte, lo que ha alimentado una inflación galopante. Entre las consecuencias figura la duplicación de la tasa de mortalidad infantil.
Muchos oradores señalaron que la Revolución Cubana sí representa una amenaza para Estados Unidos. Pero no una amenaza militar, sino la amenaza de su ejemplo.
Antes de la revolución, recordó el presidente Díaz-Canel en la conferencia, más de la mitad de la población cubana “vivía en cabañas, barracones y tugurios sin las menores condiciones de habitabilidad y ningún acceso a la electricidad”. Cerca del 40% de la población era analfabeta. Actualmente, Cuba cuenta con una de las tasas de alfabetización más altas del mundo.
“Surgió de necesidades reales”
El programa que Fidel Castro lideró a través de la lucha revolucionaria —reforma agraria, derechos laborales, fin de la discriminación de los negros, igualdad de la mujer y otras medidas para promover los intereses de los trabajadores y campesinos— no fue “una doctrina importada de manual alguno”, dijo Díaz-Canel. Surgió de las necesidades y aspiraciones reales del pueblo trabajador, que se movilizó y fue liderado para llevarlo a cabo.
Fidel Castro no pertenece solo a Cuba, sino “a todos los que luchan por un mundo mejor”, dijo, un sentimiento compartido por muchos oradores.
Tjitunga Elijah Ngurare, primer ministro de Namibia, y Nikosazana Dlamini Zuma, ex ministra de Asuntos Exteriores de Sudáfrica, hablaron sobre la inmensa contribución de Cuba a las luchas de liberación en África. “No estaría aquí si no fuera por Fidel, por Cuba”, dijo Dlamini Zuma. Cientos de miles de voluntarios cubanos lucharon en Angola durante 16 años para repeler las repetidas invasiones del régimen del apartheid de Sudáfrica, lo que culminó con su derrota en 1988.
“Cuba no se fue”, añadió. Cuando en 2014 se propagaba por África Occidental una de las mayores epidemias de ébola registradas hasta la fecha, Cuba envió médicos que lograron cambiar el rumbo de la lucha contra su propagación. “Tenemos una gran deuda con los cubanos. Debemos actuar contra el bloqueo”.
Entre los participantes internacionales había muchos que habían organizado protestas en sus propios países contra los ataques a la soberanía de Cuba, así como otras luchas de la clase trabajadora. Joel Cruz, un maestro de Monterrey, México, dijo que había recaudado fondos para llevar medicamentos, paneles solares y otra ayuda a Cuba. Ignacio Bardesio, carpintero y sindicalista de Uruguay, dijo al Militante que los trabajadores de la construcción de su país acababan de lograr una reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales.
Entre los oradores de unos 300 paneles de la conferencia estaban Osnay Miguel Colina, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC); Félix Duarte Ortega, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños; y Teresa Amarelle, presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas. Duarte describió cómo el bloqueo norteamericano de combustible, fertilizantes, pesticidas y otros insumos ha devastado la producción y distribución de alimentos.
Colina subrayó los golpes que ha sufrido la producción industrial y agrícola, así como los esfuerzos que están realizando los trabajadores para mantener las fábricas en operación, lo cual es la clave para superar la crisis y defender los intereses de los trabajadores.
Hubo también paneles sobre educación y salud; “Fidel y la religión”; la lucha por la emancipación de la mujer; la “guerra de todo el pueblo” impulsada por Castro, que constituye el eje de la defensa militar del país; arte, deportes y más. El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos organizó talleres diarios para promover la defensa de la revolución.
“Principios no son negociables”
Cuba está a favor de dialogar con Washington, pero “no negocia sus principios”, dijo Elier Ramírez, vicejefe del departamento ideológico del Partido Comunista de Cuba. Ante las amenazas y presiones de Washington, “no renunciamos a dar ayuda a la defensa de Angola”, señaló, “ni a nuestro apoyo a la independencia de Puerto Rico”.
El gobierno cubano jugó un papel fundamental para lograr la liberación, en 1978 y 1979, de los cinco nacionalistas puertorriqueños que habían pasado un cuarto de siglo en prisiones de Estados Unidos, dijo Juan Camacho, uno de los 30 delegados llegados desde Puerto Rico que participan activamente en el comité de solidaridad con Cuba.
En una sesión especial, René González Barrios, director del Centro Fidel Castro Ruz, entidad organizadora del coloquio, presentó la recién publicada colección de Obras escogidas de Fidel Castro, compuesta por 23 volúmenes. González Barrios estuvo acompañado por Ramírez y Vu Trong Lam, director de la editorial nacional de Vietnam, organismo que financió la publicación de 3 mil ejemplares de la obra. Se entregó una versión digital en una memoria USB a todos los participantes del simposio.
En su discurso inaugural Díaz-Canel dijo que Fidel Castro nos enseñó que “sí, el imperio es poderoso”, pero que “la historia está del lado de los pueblos… Estamos dispuestos a resistir los años que sean necesarios el bloqueo imperialista… Cuba no se vende, no se rinde, no se pone de rodillas”.
Los presidentes Vladimir Putin de Rusia y Xi Jinping de China enviaron mensajes al evento. En la plataforma también hablaron dirigentes de los partidos comunistas de España, Portugal, Chile, Turquía, Vietnam y Laos.
Feria Internacional del Libro
La 34 Feria Internacional del Libro de La Habana, programada originalmente para febrero, se había pospuesto debido al impacto de la guerra económica de Washington. Una feria de menor escala fue organizada para que coincidiera con el simposio, y ambos eventos se entrelazaron mediante presentaciones de libros en distintos lugares de la ciudad.
“Hacer esta feria, en medio de las condiciones que vive la isla, es una muestra palpable del interés que el país siempre le ha puesto a la cultura”, dijo Juan Rodríguez, presidente del Instituto Cubano del Libro.
Para facilitar el acceso a los habitantes de la capital, la feria se celebró en la recién inaugurada “Estación Cultural” del centro de La Habana y en el propio Centro Fidel Castro Ruz. Entre los expositores estaban editoriales cubanas, tanto nacionales como regionales, responsables de la publicación de 1,400 nuevos títulos. Debido a la escasez de papel y tinta, la gran mayoría de estas novedades se han publicado en formato digital.
La feria del libro rindió homenaje a la escritora Marilyn Bobes y al historiador José Bell Lara, editor de la obra de varios volúmenes Documentos de la Revolución Cubana, galardonado con el Premio Nacional de Ciencias Sociales. Pedro Pablo Rodríguez, del Centro de Estudios Martianos, recibió un premio por su trayectoria dedicada al estudio del héroe nacional de Cuba.
Rusia, el país invitado de honor, tuvo un amplio stand que exhibió 1,500 títulos. La delegación rusa incluía a escritores, traductores y artistas.
Tras la conclusión de la feria del libro en La Habana, esta recorrerá todas las capitales de provincia y concluirá el 6 de septiembre en Santiago de Cuba, en el extremo oriental del país.
Jonathan Silberman y Claudia Kaiser-Lenoir contribuyeron a este artículo.
