Cuando los candidatos del Partido Socialista de los Trabajadores presentan lo que constituye la única campaña de la clase trabajadora en todo el país, se encuentran con muchos trabajadores que dicen que no ven ninguna razón para votar por los demócratas o los republicanos. Voceros de la prensa capitalista han notado lo mismo y le están advirtiendo a los gobernantes capitalistas que ninguno de sus dos partidos principales está despertando mucho entusiasmo.
Esto no es ninguna sorpresa. Tanto bajo administraciones demócratas como republicanas, los trabajadores han vivido años de alzas de precios, un mercado laboral cada vez más limitado, la propagación de nuevas guerras que amenazan con convertirse en una conflagración mundial y una creciente incertidumbre sobre lo que depara el futuro. Ninguno de los partidos ofrece una forma de evitar que la crisis económica capitalista siga recayendo sobre las espaldas de los trabajadores.
Ambos partidos “son vistos desfavorablemente por casi el 60% de los estadounidenses”, según una encuesta del Wall Street Journal. El periódico llama a estas personas como “doble odiadores” y admite que su número ha aumentado considerablemente desde las elecciones de mitad de mandato de 2022.
“Llámenla la elección de la desconfianza”, dice Sabrina Tavernise en el New York Times.
Dicho de manera más directa, se están agudizando las divisiones de clase a medida que se profundiza la crisis capitalista. Desde 2019, el 0.1% de los norteamericanos más ricos ha visto crecer su riqueza por más del doble, mientras que la clase trabajadora ha sido sometida a ataques incesantes y nefastos contra sus salarios y condiciones de trabajo.
Los trabajadores que gastan una gran proporción de sus ingresos al transporte son los más afectados por los actuales precios de la gasolina. El año pasado, el número de personas que no podían pagar por un seguro médico aumentó a 29 millones, la cifra más alta desde 2021. Cada vez menos jóvenes logran reunir el dinero necesario para formar una familia. No es de extrañar entonces, que más trabajadores sientan rechazo hacia el sistema de los partidos capitalistas.
Los demócratas intentan aprovechar la creciente ira contra Washington culpando a Donald Trump y afirmando que es un “fascista”. Pero incluso donde el apoyo al partido republicano está disminuyendo, hay poco entusiasmo por los demócratas, ya sean de la variedad liberal o democrática socialista.
Trump y los republicanos sostienen que lo fundamental en las elecciones de mitad de mandato se reduce a derrotar al ala socialista del imperialista partido demócrata. Él aprovecha el profundo rechazo del pueblo trabajador hacia el rabioso antisemitismo de la izquierda de clase media, señalando que muchos de estos grupos respaldaron el pogromo de Hamás contra los judíos del 7 de octubre de 2023.
“Los trabajadores están hartos de ambos partidos”, tuvo que admitir el 1 de septiembre Liz Shuler, presidenta de la AFL-CIO, antes de anunciar que la federación sindical apoyaría a los llamados candidatos que priorizan a los trabajadores. Esa es su manera de decir que la AFL-CIO sigue respaldando a los demócratas, a pesar de su largo historial de lealtad a la clase patronal.
Resistencia sindical y obrera
En los últimos años, más trabajadores han recurrido a los sindicatos para luchar por mejores salarios, oponerse a ritmos de trabajo peligrosos, a contratos con múltiples escalas salariales y a horarios que hacen la vida imposible. Hay creciente oposición entre los trabajadores nacidos en el extranjero así como entre los nacidos aquí a las redadas y deportaciones de trabajadores indocumentados. Son nuestros vecinos y compañeros de trabajo, dicen muchos, no los “delincuentes” que alega la Casa Blanca. Y está aumentando la inquietud sobre la marcha de los gobernantes hacia más guerras.
Tanto demócratas como republicanos prometen arreglarlo todo si resultan elegidos. Pero las promesas que se basan en el dominio de la clase capitalista impulsada por la búsqueda de ganancias solo conducen a un callejón sin salida. La única vía realista para superar la crisis comienza con las luchas lideradas por los sindicatos y la organización política independiente de la clase trabajadora.
Los miembros del Partido Socialista de los Trabajadores son parte de la resistencia obrera actual. Sus candidatos son sindicalistas militantes que presentan una estrategia basada en la lucha de clases, promoviendo la unidad de los trabajadores y llamando a romper con los partidos de los patrones.
Hacia una guerra mundial
Hakeem Jeffries, líder demócrata de la Cámara de Representantes, aprovechó la despreciable amenaza de Trump de aniquilar la civilización de Irán para decir que Trump está precipitando a “nuestro país hacia una Tercera Guerra Mundial”.
“No es Trump, sino la clase capitalista de Estados Unidos, respaldada por ambos partidos, la que está combatiendo para mantener su posición como la potencia imperialista dominante en el mundo a costa de sus rivales”, explicó Joanne Kuniansky, candidata del Partido Socialista de los Trabajadores al Senado por Nueva Jersey, al conversar con trabajadores en las puertas de sus casas. “Lo que está impulsando la marcha hacia una tercera guerra mundial es la incesante competencia entre Washington y otras potencias capitalistas por mercados y recursos y mano de obra para explotar, y no las políticas de una u otra administración”.
Ambos partidos, señala Kuniansky, apoyan con entusiasmo los planes de la administración para expandir el ejército de Estados Unidos. Ambos respaldan el bloqueo y la escalada de amenazas contra el pueblo cubano, así como la campaña de los gobernantes norteamericanos de más de 60 años para derrocar la primera revolución socialista de América.
“La creciente agresividad de Washington hoy en día es una razón más para redoblar los esfuerzos para construir el PST, el único partido que promueve una vía para que los trabajadores y nuestros aliados defendamos los intereses de nuestra clase y luchemos para arrebatar el poder político a los guerreristas capitalistas, tomándolo en nuestras propias manos para administrar una sociedad que satisfaga nuestras necesidades”, dijo Kuniansky.