El 29 de septiembre se conmemoró en Babi Yar, en las afueras de Kyiv, el 85 aniversario del “Holocausto por balas”, una de las peores atrocidades cometidas por el régimen nazi de Adolf Hitler. Menos de dos semanas después que el ejército imperialista alemán derrotó a las fuerzas soviéticas y capturó la ciudad en 1941, más de 30 mil judíos fueron masacrados allí sistemáticamente. Este fue uno de los campos de exterminio de la genocida “Solución Final” de los nazis, en la que 6 millones de judíos fueron asesinados en las naciones de Europa Oriental ocupadas por Alemania.
Las tropas nazis agruparon a todos los hombres, mujeres y niños judíos que no habían huido de la ciudad. Tras ser conducidos en una marcha hasta el barranco, 33,771 de ellos fueron obligados a desvestirse y luego ametrallados entre el 29 y el 30 de septiembre.
Babi Yar se convirtió en la mayor fosa común de Europa. Durante los dos años siguientes, otras 70 mil personas —en su mayoría judíos, pero también romaníes, prisioneros soviéticos, pacientes psiquiátricos y personas con discapacidades, así como partisanos ucranianos— fueron conducidos en un “camino de la muerte”, fusilados y enterrados allí.
Después que las tropas rusas pusieron fin a la ocupación nazi en 1943, Moscú reestableció su dominio sobre Ucrania. Durante décadas, la burocracia estalinista ocultó la masacre de judíos perpetrada por los nazis mientras promovía su propia propaganda antisemita.
Después de 1917, el gobierno bolchevique liderado por V. I. Lenin había puesto fin a décadas de pogromos zaristas contra los judíos. “La Revolución de Octubre abolió el estatus de ilegalidad de los judíos”, explicó el líder bolchevique León Trotsky. La joven república obrera fomentó un renacimiento de la cultura judía al otorgar autonomía a naciones como Ucrania, largamente oprimida por Moscú.
Stalin revive el antisemitismo
Muchas de las conquistas de la revolución socialista de Rusia fueron anuladas a finales de los años 20, cuando José Stalin consolidó una sangrienta contrarrevolución que puso fin a la autodeterminación ucraniana y marginó a los obreros y campesinos de la política. Un reino de terror se desató contra los revolucionarios en Ucrania.
Esto vino acompañado de un resurgimiento del odio antijudío. “La dirección de la burocracia, tanto en el centro como en las provincias busca desviar la indignación de las masas trabajadoras hacia los judíos”, escribió Trotsky desde el exilio en 1937.
El régimen estalinista resistió la presión para que un monumento conmemorativo fuera construido en Babi Yar y ocultó el hecho de que los judíos habían sido el blanco de la masacre. En 1957 Moscú construyó en el barranco una presa, que colapsó posteriormente, provocando un desastre medioambiental. Pero los judíos y otros encontraron formas de conmemorar allí el aniversario año tras año.
Tras visitar el barranco en 1961, el poeta ucraniano Yevgueni Yevtushenko escribió un poema titulado “Babi Yar”. Comienza así: “No hay ningún monumento en Babi Yar. Sólo una roca escarpada, como una tosca lápida”.
Cuando el primer ministro soviético Nikita Jrushchov se reunió con él en 1962, Yevtushenko le leyó las últimas líneas de su poema:
“En mi sangre no hay sangre judía. Pero soy odiado con odio corrosivo por los antisemitas, como si fuera judío. Y por eso… soy un verdadero ruso”.
“Camarada Yevtushenko, este poema no tiene cabida aquí”, le advirtió Jrushchov.
En 1966, con motivo del 25 aniversario de la masacre, miles se congregaron en el barranco para un acto que no había sido autorizado. El orador principal fue Iván Dziuba, un comunista ucraniano autor del libro ¿Internacionalismo o rusificación?, una defensa del curso de Lenin.
“Babi Yar es una tragedia para toda la humanidad”, dijo. “Pero ocurrió en suelo ucraniano. Y, por tanto, un ucraniano no debe olvidarlo más que un judío.
“Nosotros, los ucranianos, debemos combatir en nuestro seno cualquier manifestación de antisemitismo o falta de respeto hacia un judío”.
En 1976 se erigió un monumento oficial en Babi Yar, pero este solo conmemoraba a los “ciudadanos” soviéticos que sufrieron en la lucha contra los nazis, sin mencionar la masacre de judíos.
No fue hasta después de la desintegración de la Unión Soviética estalinista y de que Ucrania obtuviera su independencia en 1991 que se construyó en Babi Yar un monumento apropiado para marcar la atrocidad nazi como parte del Holocausto contra los judíos. Este año se volvió a conmemorar allí el aniversario.
