Catástrofe social en Texas es fruto del afán de lucro del capitalismo

Por Alyson Kennedy
4 de agosto de 2025

FORT WORTH, Texas — El número de fallecidos en las devastadoras inundaciones de pueblos en Texas el fin de semana del 4 de julio ascendió a 135, y hay más de 100 personas desaparecidas.

Las lluvias torrenciales que comenzaron el 3 de julio desbordaron arroyos y el río Guadalupe, que se extiende desde el condado de Kerr hasta el Golfo de México. Cayeron unas 18 pulgadas de lluvia en solo tres horas. El nivel del río subió más de 26 pies en 45 minutos y hasta 34 pies en su punto más alto.

Esta región de Hill Country, una hermosa región de colinas ondulantes, cañones escarpados, ríos y lagos alimentados por manantiales, es una zona popular para vacaciones. Hay decenas de campamentos de verano para niños cerca del Guadalupe. La zona se encuentra en un “callejón de inundaciones repentinas”, de unas 300 millas de largo y 50 millas de ancho, que abarca San Antonio, Austin y Dallas al norte.

Sistema de lucro crea peligros

Más de un millón de viviendas en Texas están construidas en terrenos con alto riesgo de inundación, lo que afecta a unos 5 millones de personas.

Como siempre ocurre en el capitalismo, donde los patrones y su gobierno toman todas las decisiones basándose en su afán de ganancias, las zonas bajas son terrenos idóneos para viviendas más baratas para trabajadores y jubilados. En las áreas de mayor peligro es donde siempre se encuentran viviendas de trabajadores. Las leyes del capital siempre funcionan en perjuicio de los trabajadores.

En el condado de Kerr, donde se produjeron la mayoría de las muertes, no había sistema de alarma. El gobierno estatal y federal había rechazado las reiteradas solicitudes de autoridades del condado para financiar un sistema de alarma. Comfort, en el aledaño condado de Kendall, era la única localidad del área con una sirena de alarma, que había sido recién instalado. Sonó antes de que llegara la devastadora inundación al pueblo y todos pudieron evacuar.

Políticos capitalistas, desde el gobernador Greg Abbott hasta funcionarios del condado de Kerr, se niegan a asumir responsabilidad por el desastre. Cuando un periodista le preguntó a Abbott si iba a solicitar una investigación sobre “quién tiene la culpa”, respondió despectivamente: “Sepan esto, ese es el término que eligen los perdedores.

“Cada pulgada cuadrada de nuestro estado se preocupa por el fútbol americano” y “todos los equipos de fútbol cometen errores”, dijo, pero “los equipos perdedores son los que intentan señalar a los culpables”. 

Las autoridades sí habían enviado mensajes de texto advirtiendo sobre las inundaciones, pero el primero fue a la 1 a.m. y luego, con mayor insistencia, a las 4 a.m. cuando la mayoría de la gente dormía.

Hubo inundaciones en el condado de Kerr en 2002, 1998, 1987, 1978 y antes. En 2015, un muro de agua se precipitó sobre Wimberley, 96 kilómetros al norte de San Antonio, matando a 13 personas.

En 1932, el río Guadalupe alcanzó los 35 pies de altura en dos horas y la inundación arrasó con lugares de vacaciones, incluido el campamento de verano Mystic.

“Ya no se construirán cabañas hasta la orilla del río”, dijo entonces al Austin-American  O.D. Westcott, el coronel del ejército a cargo de la limpieza. “Los constructores se mantendrán por encima del nivel máximo de agua de este año, y eso los mantendrá completamente seguros”.

Pero con el tiempo, las leyes del capital tomaron el control. Tras la inundación de Wimberley en 2015, los promotores inmobiliarios presionaron a los reguladores para que permitieran más construcciones en la llanura aluvial. Camp Mystic, donde al menos 27 niños y consejeros murieron en la inundación, fue reconstruido, y los reguladores federales accedieron repetidamente a las peticiones de los propietarios del campamento para expandirse a la orilla del río.

Ha habido una efusión de solidaridad de la clase trabajadora. A pesar de que las autoridades estatales y locales han desalentado repetidamente a los voluntarios civiles, más de 12 mil llegaron para ayudar con las labores de limpieza y rescate.

Austin KXAN-TV News transmitió una conferencia de prensa donde la voluntaria Courtney Calhoun confrontó al gobernador Abbott, exigiéndole saber por qué se le pidió a ella y a otros 200 voluntarios que abandonaran la búsqueda. “Somos muy capaces. No somos recursos desperdiciados. Lo haremos gratis. Lo llevamos en la sangre”, dijo.

Patricia Campos, de Michoacán, viajó a Kerr como parte de Los Topos, una organización mexicana de rescate voluntario formada tras el terremoto de 1985 en México. “Lo que me motivó a venir aquí es querer apoyar a la gente sin esperar nada a cambio”, dijo.

“Bajo el sistema capitalista jamás se harán los preparativos adecuados para huracanes, inundaciones y otros desastres naturales, porque prioriza las ganancias sobre la humanidad”, dijo al Militante  Dennis Richter, dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores en Texas.

“La ciencia y la tecnología creadas por la labor de los trabajadores permiten minimizar los efectos de las inundaciones. Los cientos de muertes y la devastación causadas por la inundación del Guadalupe no eran inevitables”, afirmó. “Son producto del desarrollo capitalista en las llanuras aluviales, la negativa a financiar un sistema de alarma y la falta de planes de evacuación serios ante lluvias peligrosas.

“Esto demuestra por qué los trabajadores tienen que tomar el poder político y organizar un gobierno y una sociedad que den prioridad a la vida humana sobre las ganancias”.